Culiacán, Sinaloa, 09 de febrero 2026.
En realidad, y al margen de aspavientos coyunturales, el panorama, tanto en el plano mundial como nacional y local, es desolador:
La sociedad en su conjunto y, por ende, todos y cada uno de sus sectores, están inmersos en la apatía, la desmovilización en lo fundamental y el importamadrismo generalizado.
La regla no escrita es dejar hacer y pasar todo aquello que conviene y presentar “frentes” con el único elemento aglutinador del interés mezquino y coyuntural.
Los espacios que debieran ser de la inteligencia y la reflexión, de la crítica razonada, congruente y comprometida, son de la simulación, el ocultamiento y la complicidad.
Eso pasa con las universidades donde el peso de las inercias apabulla; con los sindicatos, ajenos en definitiva a su esencia original y con los partidos políticos de todo signo.
Y TODOS COLUDOS
Lo mismo sucede con los órganos colegiados, con las instancias “competentes”, las asociaciones, los grupos de “resistencia” y así, casi hasta el infinito.
Es la “mecánica nacional” donde la ética no tiene lugar, ni podrá tenerlo en tanto sigan las mismas prácticas.
El movimiento creado por AMLO se ha propuesto corregir esa situación en México, pero se tiene que reconocer que, hasta ahora, las inercias siguen privando.
La discusión pública, en estricto, está ausente.
Lo que hay son “argumentos” de parte y en el camino de las confrontaciones, reales o imaginarias, todo se vale, por la sencilla razón de que incluso los disparates pueden servir mañana para el que ahora se “adhiere”. Unas por otras, llanamente.
UN PACTO SOCIAL DIFUMINADO
El pacto social, en el supuesto de que algo quede, se diluye sin remedio; los actores no actúan y las comparsas inesperadas (ni siquiera programadas en las declaraciones de fe) ocupan el escenario y dictan el guion de la obra.
Por crudo que parezca, se tiene que decir y, ni más ni menos, estamos rodeados.
Banderías falaces aparte, la solidaridad llega, si acaso, no más allá de la puerta de la propia casa; el sentido de unidad no sabe de generaciones ni de distancias, así sean ínfimas.
Las muertes de enseguida son asunto de cada cual y el río que corra.
Así se mueve el mundo que se rige por el “libre mercado” y la lógica de la ganancia, a ultranza.
Como sea, la lucha contra la corrupción, internalizada y heredada del prianredismo, está en curso.
Sigue siendo difícil y complejo, pero se avanza, poco, insuficiente hoy por hoy.
EL EJEMPLO DE MÉXICO
Sigue el criminal bloqueo de los Estados Unidos a Cuba, ahora hasta impidiendo la llegada de productos básicos para la supervivencia, pero México no se ha sumado al inhumano trato que el gobierno de Estados Unidos tiene decenios dando al pueblo de Cuba.
Zarparon, el pasado domingo, dos buques de la Secretaría de Marina Armada de México rumbo a Cuba con casi 814 toneladas de víveres como ayuda humanitaria, para un poco paliar la crisis provocada por el ilegal bloqueo impuesto por Estados Unidos.
Lamentablemente, casi no hay países que sigan ese ejemplo de solidaridad que da el gobierno mexicano.
LA BARBARIE “NORMALIZADA”
Pero las crisis promovidas por el delincuente Trump abarcan a casi todo el mundo:
Está el apoyo al genocidio que el gobierno de Isreal viene perpetrando contra el pueblo palestino; el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de todo ese país; la vulgar campaña para apropiarse de Groenlandia (siguiendo la tradición de robos consumados por el imperio gringo); las amenazas a México, a Europa, la descalificación de los pueblos africanos, los crímenes de la policía anti inmigrante y más, mucho más.
Todo eso hace y “normaliza” el criminal gobierno de Trump ante un mundo pasmado, sumido en la vergüenza de su pasividad.
EN EL TINTERO
-Imparable el repugnante asedio internético de fraudeadores, delincuentes, extorsionadores y hasta comerciantes sin escrúpulos. Nada los detiene.
-Será la constante mientras el delincuente Trump esté en el poder: abucheos, condenas, críticas del todo justificadas (como le pasó al vicepresidente Vance en Cortina Milán) pero muy pocas acciones consecuentes.
–No conoce límites la vulgaridad y soberbia de Trump. Ahora puso a Barack Obama y a su esposa Michele como simios, sabedor de que sus ofensas son impunes. A ver hasta cuándo.
– ¿Qué estará pasando con los años que cada vez son más cortos? (cano.1979@live.com).











