Claudia Sheinbaum: ¿La 4T con segundo piso?

Su incursión en la política universitaria en los 80s, complementan su carácter anfibio, científico y humanista, muy a tono a la personalidad de esa gran dama y política alemana Angela Merkel.
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Primera parte. 

La candidata de MORENA a la presidencia de México, Claudia Sheinbaum Pardo, que blasona un doctorado en ingeniería ambiental en la UNAM, una maestría en el mismo campo y una licenciatura en física, todas por la misma casa de estudios, conjuga el humanismo político y la ciencia, algo que le viene de familia, sus padres son científicos y fueron activistas en el movimiento del 68. 

Su incursión en la política universitaria en los 80s, complementan su carácter anfibio, científico y humanista, muy a tono a la personalidad de esa gran dama y política alemana Angela Merkel, cuatro veces Canciller Federal de Alemania y al igual que Claudia, física de profesión, activista política en su juventud y ex Secretaria del Medio Ambiente en el país de los teutones.

Sheinbaum fue también ministra del medio ambiente con Lopez Obrador en la CDMX. 

La expresión segundo piso, que informa el título de este artículo es metafórica, pero también un oportuno recordatorio de que Claudia fue la encargada de llevar a buen puerto la construcción de los segundos pisos en CDMX, que le dieron viabilidad y movilidad a ese gigante urbano que es el otrora Distrito Federal.

De conformidad con el libro “Ideas para continuar la 4T”, prologado por la candidata de MORENA, que se nutre de varios ensayos escritos por notables intelectuales, hombres y mujeres de la izquierda mexicana y que es coordinado por Enrique Semo Caleb, uno de los intelectuales más prominentes de México, el proceso de transformación de la 4T es de carácter continuo y no se agota con el gobierno de López Obrador, es de tracto sucesivo, digo yo. 

Y se intuye que sin salirse de las líneas argumentales del guion obradorista, Claudia tiene toda la libertad de construir a la 4T un segundo piso, para darle velocidad y raigambre e implantación social, sobre todo en el mercado electoral de clase media, que en buena medida no está con MORENA. 

El libro es un apretado balance de los logros del gobierno obradorista y una mirada al horizonte mexicano bajo la égida política progresista.

En una sección del texto, los autores arremeten en contra del neoliberalismo instaurado en nuestro país desde el gobierno del presidente Miguel de la Madrid (1982/1988) hasta la llegada de López Obrador en el 2018. 

De lectura obligada para quien quiera enterarse cuál sería eventualmente el derrotero a seguir del proyecto de la 4T, parece haber sido ignorado por la clase política del partido en el poder, más allá de la consabida presentación del libro en Culiacán y Mazatlán, el libro y sus ideas no está siendo socializado entre el público sinaloense y tengo mis serias dudas que muchos de los pretensos candidatos de MORENA lo hayan leído a profundidad. 

Hace días leí una entrevista que la joven periodista Vanessa Félix le hizo a la senadora Imelda Castro, quien se ha registrado para su reelección en la cámara alta.

La guasavense, me parece a mi, nos quedó a deber.

La nota destacaba como introducción el dicho de la senadora de que con “Claudia Sheinbaum vamos a convertirnos en una gran potencia”.

Desde luego, se entiende la declaración de buenas intenciones, pero los sinaloenses queremos escuchar las particularidades y no generalidades, que de estas está llena la rancia demagogia de nuestra clase política de antaño y de ogaño. 

Imelda, una valiosa mujer de la izquierda sinaloense y nacional, me parece que, como muchos políticos de la actual camada morenista que llegaron a puestos administrativos o de elección popular por el enorme aluvión que produjo en 2018 y todavía en el 2021, la figura atrayente e imantada de AMLO, están cómodamente instalados en la inercia del movimiento político que el presidente de Mexico activó y que gravita en torno a él. 

Como si fuera una herejía la propuesta creativa e innovadora que como agentes políticos están obligados (as) a proponer – sobre todo los que tienen experiencia como Imelda – de manera individual y sin contravenir los principios de “no robar, no mentir, no traicionar”, muchos (as) morenistas nadan de muertito esperando las resultas de las encuesta sin mover un dedo y una letra para explicar con mayor amplitud y detalle de que va el el proyecto de Claudia Sheimbaum más allá de los lugares comunes; sobre todo pensando que esta elección puede que no sea tan holgada como la del 2018.

En 2021, MORENA perdió en CDMX 9 alcaldías, aunque presuntamente ya se han recuperado, de cara a lo que las encuestas en CDMX arrojan en esta hora. 

Aunque me queda claro que Claudia Sheimbaum se va alzar con la Presidencia de la República, a menos que ocurra un Cisne Negro (evento catastrófico físico o político), es inquietante observar la pasividad y la comodidad de muchos aspirantes, que todo el discurso y la narrativa, ha de venir de López Obrador, en formulación embasada al vacío y lista para consumirse como papilla para bebé. 

E imagino que la preocupación de los lideres de Morena, incluido López Obrador, tiene que ver con lo que aquí expreso.

De ahí se sigue la idea de incluir liderazgos probados y con cierto carisma, de otros partidos políticos, que sean capaces de mover y conmover a la clase media, la que sí no se incorpora al discurso y a las preocupaciones de la izquierda, tarde que temprano terminará por desfondarla. 

No hay que ser un politólogo avezado para entender quien propició el triunfo de Fox en el 2000, aunque el intelectual y escritor Carlos Monsiváis, cuando le preguntaron si a quien habría que levantarle un monumento ante esa epopeya política, el cáustico y socarrón cronista espetó: “mira, no es al PAN ni a la clase media, hay que hacerle un monumento al hartazgo de la gente”. 

Seguiremos abundando sobre el segundo piso de la 4T, de cara al ensayo “La consolidación de la Cuarta Transformación: de “Primero los pobres” a “crecimiento con bienestar”.

Escrito por la Doctora en Economía, Noemí O Levy Orlik, incluido en el libro de marras.  

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