TIEMPO DE UNA SESIÓN PSICOLÓGICA

Existen empresas que no invierten en el bienestar de su personal.
AGRICULTORES

Muchas personas dicen que prefieren gastarse 500 pesos en una borrachera antes que invertirlos en una sesión de terapia psicológica.

En realidad, con esa decisión adquieren dos problemas:

El malestar que provoca el consumo de alcohol y la falta de conciencia sobre la dimensión de aquello que realmente necesitan atender.

Los prejuicios en torno a la terapia hacen que algunos crean que es una pérdida de tiempo acudir con una psicóloga o psicólogo, convencidos de que pueden resolver solos sus conflictos personales.

Sin embargo, muchas personas pasan décadas intentando hacerlo, y aun así no logran resolverlos; incluso mueren pensando que su sufrimiento era “normal” o “personal”, cuando pudieron haber recibido ayuda profesional.

Estas ideas equivocadas también han dado pie a la popularidad de videos que caricaturizan el dolor emocional y celebran el “ahorro de dinero” a costa del propio bienestar, reproduciendo estereotipos que solo dificultan el autocuidado.

En realidad, la duración de una terapia psicológica está determinada por la necesidad de contar con un espacio adecuado donde sea posible definir un problema, explicarlo y desarrollarlo.

En general, alrededor de 10 sesiones suelen ser suficientes para establecer un diagnóstico inicial y comenzar a trabajar en su atención.

Cuando una persona pone su tiempo en manos de un psicólogo, es casi una garantía de que las cosas van a salir mejor en su vida. 

¿Cuánto dura una sesión de terapia psicológica?

  • Terapia individual: alrededor de 1 hora.
  • Terapia de pareja o familiar: aproximadamente 2 horas.
  • Terapias grupales: pueden extenderse varias horas, dependiendo del objetivo y del tipo de intervención.

Existen modalidades breves, como en las terapias con niños por la atención que ponen en el tema que se busca abordar, o existen también terapias breves en ciertas variantes del psicoanálisis que pueden durar solo 15 minutos, aunque esto depende de múltiples factores y de las necesidades particulares de cada paciente.

Lo que sí es constante es que la terapia requiere compromiso, tiempo y una inversión económica, la cual suele traducirse en beneficios profundos para la vida personal, emocional y económica de quienes participan en ella.

El número de sesiones depende de cada persona.

El tiempo de una sesión psicológica también puede representarse a nivel institucional.

Existen empresas que no invierten en el bienestar de su personal, a pesar de encontrarse obligadas por la NOM-025 sobre salud de los trabajadores.

Hay otras que no tienen un plan institucional claro para atender a los empleados y sus familiares.

Aunque algunas empresas se regalen premios entre ellas por ser “responsables”, en realidad los empleados son los únicos que pueden evaluar cómo funciona la empresa en su compromiso con la vida de quienes la sostienen. 

¿Qué factores influyen en la duración de una terapia?

Principalmente, se trata de un tiempo destinado a escuchar al paciente, hacer las preguntas relevantes para comprender su caso y explorar posibles caminos de solución.

Aunque la terapia psicológica ofrece un espacio valioso, no todas las personas están dispuestas a recorrerlo; algunas nunca se acercarán a un profesional y, por lo tanto, el rumbo de sus vidas ya está marcado por esa decisión.

Ni hablemos de la inversión pública en salud mental en México, que es sumamente pobre, representando solo entre el 1.5% del presupuesto total de salud, lo que equivale a menos de 70 pesos por persona, lejos del 5% recomendado por la OMS, y es que hay lugares donde se puede hurtar mejor en el sector salud.

Invertir dinero en psicología nunca será una perdida, y, al contrario:

Son inversiones de vida, que se pagan con tiempo y con esfuerzo, con encontrar la mejor versión de cada persona cada vez. 

  • CAUSAS Y AZARES…

Si la presidenta Claudia Sheinbaum no logra ordenar el sistema de plurinominales —una de las prácticas más cuestionadas dentro de la política partidista— es porque su propio partido enfrenta debilidades internas que limitan su capacidad para contener a los grupos que buscan aprovecharse del poder.

Por otro lado, la llamada “pandemia del Mencho”, con el cierre masivo de ciudades y más de 250 narcobloqueos en municipios de 20 estados, evidencia la magnitud del dominio que ejercen ciertos grupos criminales.

Es allí donde se puede ver quién gobierna realmente y quién solo desempeña un papel subordinado frente a ellos.

Además, la falta de inversión en proyectos de salud mental dentro del presupuesto destinado a seguridad genera un vacío profundo.

Aunque se anuncie con entusiasmo la captura de un líder criminal, la realidad en los territorios no cambia.

Las causas sociales de la delincuencia no se resuelven con discursos ni con campañas mediáticas, sino con políticas integrales que atiendan el tejido social.

Hasta la próxima, que el tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río.

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MARGEN IZQUIERDO

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