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Tan solo en el primer nivel del gabinete de Rubén Rocha Moya, cinco secretarios del despacho cambiarán de aires a la brevedad.
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Ineludibles e impostergables los cambios en la estructura del gobierno de Rocha Moya

-Y al corto plazo, además, para cumplir con el calendario
-El relevo de Enrique Inzunza, entre lo más analizado
-Feliciano Castro el viable para la Secretaría de Gobierno
-En septiembre, Tere Guerra a JuCoPo, con una interrogante
-Las listas de todas las precandidaturas por MoReNa

Independientemente de un posible ajuste en la lista de precandidatos y precandidatas presentada por MoReNa-Sinaloa y más allá de los resultados de las elecciones del primer domingo de junio venidero, el escenario de cambios es inminente en la estructura del gobierno que encabeza Rubén Rocha Moya, desde el momento que una significativa cantidad de gente que trabaja al interior de la administración estatal figura en esa relación en el entendido de que en los hechos ya alcanzan categoría de candidatos y candidatas.

¿Para cuándo? Se preguntará usted.

Bueno, la Constitución Política del Estado de Sinaloa establece que 90 días antes de la jornada electoral, abanderados y abanderadas ya no deberán ejercer cargo público alguno, lo cual quiere decir que cuentan con un plazo de hasta el 2 o el 3 de marzo -según el criterio a aplicar- para presentar la renuncia correspondiente; sin embargo, los partidos políticos tienen sus propias reglas y tiempos y podrían obligarlos a la separación del puesto, justo al arranque de las precampañas, a finales del mes en curso. La ratificación de candidaturas tendrá que darse de aquí al día 15 a más tardar.

Candidatos y candidatas a reelección para diputaciones federales y locales no están en ese apartado. Es un privilegio inexplicable; pero consagrado por la ley. No solo no tienen la obligación de renunciar sino que, incluso, hasta están en libertad de hacer campaña, al mismo tiempo que cumplen con sus deberes en el Legislativo, lo que implica un valioso recurso para la realización del trabajo político-electoral.

Y bien.

Tan solo en el primer nivel del gabinete de Rubén Rocha Moya, cinco secretarios del despacho cambiarán de aires a la brevedad. Está, claro, en función del resultado de las elecciones; pero MoReNa es gran favorito y llegará en esa condición al domingo 02 de junio venidero, que ya se deja ver en el horizonte:

-Enrique Inzunza Cazarez, secretario general de gobierno, candidato a Senador de la República, en una posición que le garantiza su acceso directo a la cámara alta del Congreso de la Unión.

-Graciela Domínguez Nava, secretaria de Educación Pública y Cultura, candidata a diputada federal por el primer distrito electoral.

-María Inez Pérez, secretaria del Bienestar, candidata a diputada federal por el distrito 07.

-Estrella Palacios, secretaria de Turismo, candidata a la presidencia municipal de Mazatlán.

Y:

-María Teresa Guerra Ochoa, titular de la Secretaría de las Mujeres, candidata a diputada local y numero una en la lista de representación proporcional.

Hay otros casos, como el de Wilfredo Veliz Figueroa, director general de CONALEP, candidato a diputado por la tercera demarcación federal.

Todos, en mayor o menor grado, deberán dejar necesariamente la posición que ocupan en la actualidad. Quizás unos lo hagan justo en el primero de marzo; otros, antes. Sin embargo, lo harán en los tiempos fijados por la ley, a menos que cambien de parecer de aquí a entonces.

Y será aquí, consecuentemente, cuando se realicen los movimientos en el equipo de Rubén Rocha, que permearán de manera ineludible en todo el andamiaje del gobierno estatal. Rocha lo hará en su momento, sin proyectar, insistimos, los resultados de la jornada electoral, en un escenario altamente favorable para su causa, al menos hasta ahora.

Aquí encajarán, sin duda, aquellos a quienes no les alcanzó el gas para una candidatura -entre ellos algunos diputados locales que no fueron considerados para la reelección, igual que ciertos presidentes municipales -; morenistas que no han recibido la oportunidad anhelada, tras dos años y dos meses de la actual administración y ¿Por qué no? Hasta ex priistas y ex panistas recientemente integrados al Movimiento de Renovación Nacional.

Pendientes pues.

A propósito.

Feliciano Castro Melendrez, diputado local, coordinador de la mayoría morenista y presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, no figura en ninguna de las listas, situación que, paradójicamente, le pone luz a su futuro político inmediato.

A lo largo de estos dos primeros años y par de meses, Feliciano se ha convertido, desde el poder Legislativo, en uno de los más importantes aliados de Rubén Rocha Moya, en esa difícil tarea que es la conducción del gobierno de Sinaloa. Particularmente, Feliciano ha sido la punta de lanza en el propósito de Rocha Moya en el sentido de democratizar a la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Bajo esta circunstancia es muy claro que, llegado el momento, Castro Melendrez será llamado a ocupar un lugar en la estructura del Gobierno del Estado y ese no puede ser otro que la Secretaría General de Gobierno.

Ciertamente, Enrique Inzunza Cazarez ha sido un apoyo invaluable en el trabajo de Rubén Rocha Moya como gobernador; pero ya se va y su reemplazo, por ende, es obligatorio.

De hecho, desde el instante mismo de la postulación de Enrique Inzunza como candidato a Senador de la República, se activó la interrogante en torno al sustituto en su cargo y se ubicó, de como la clásica pregunta de los 64 mil pesos, aquella que transformó don Pedro Ferriz, en uno de los programas más gustados de la televisión nacional de la inolvidable década de los setentas.

Feliciano -que también aspiraba a ser candidato al Senado – se colocó, de inmediato, como el aspirante más viable; pero a su nombre se agregaron algunos más. Gente, incluso, que ni tan siquiera está dentro de la actual administración.

Obviamente habrá cuestionamientos a la decisión del titular del Poder Ejecutivo Estatal; pero al menos por lealtad no quedará. La de Castro Melendrez es indiscutible.

Por ahí va el asunto.

Una decisión en otro sentido será la sorpresa más grande del año recientemente iniciado.

Ya lo veremos.

Por cierto.

El suplente de Feliciano no será, casualmente, quien asuma esa delicada responsabilidad que constituye la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado, por una simple razón; su suplente es Juan de Dios Gámez, quien se perfila para la candidatura de MoReNa a la presidencia municipal de Culiacán.

Bajo esta circunstancia, el nuevo titular de JUCOPO, por lo pronto, surgirá de entre los actuales diputados a la 64 legislatura, en la inteligencia de que podría ser relevado, el primero de septiembre, por alguno de quienes surgirán del proceso electoral que se avecina.

¿Qué les parece entonces María Teresa Guerra Ochoa?

Viable, evidentemente.

Hay que subrayar, sin embargo, la existencia de un pequeño problema: Tere va como candidata a diputada local; pero por el principio de representación proporcional.

Y si MoReNa gana de manera abrumadora los distritos de mayoría; el partido podría resultar sobre representado en la cámara al momento de la integración de la legislatura 65 y dejar a la doctora Guerra Ochoa sin su diputación.

Hay que tomarlo en cuenta, en efecto.

Mientras.

De regreso a las listas de candidatos y candidatas, detengámonos un momento en la de las diputaciones locales, para subrayar que, contra todos los pronósticos, solo fueron diez, de veinticuatro, quienes alcanzaron el beneficio de la reelección. Daba la impresión de que serían la abrumadora mayoría; sin embargo las noticias no fueron buenas para todos.

Una diputada, Felicitas Pompa Robles, es precandidata a la presidencia municipal de Guasave y dos diputados, a legisladores federales: Jesús Manuel Luque Robles y Jesús Alfonso Ibarra, por los distritos 04 y 06 respectivamente.

Así las cosas, quienes están en la tesitura de mantener los beneficios -en todo sentido – que representa una diputación local, lo son:

Juana Minerva Vázquez, Cesar Ismael Guerrero Alarcón, Cecilia Covarrubias González, Luz Verónica Avilez Rochín (ampliamente promocionada a través de sus redes sociales), Ambrosio Chávez Chávez, Almendra Ernestina Negrete, Pedro Alonso Villegas Lobo (dispuesto a sumar tres años más a los seis que ya tiene), Serapio Vargas Ramírez y Rita Fierro Reyes.

Entre quienes se quedaron fuera, por ahora: Marco Cesar Almaral, Marco Antonio Zazueta, María Aurelia Leal, Juán Carlos Patrón y María Victoria Sánchez, la señora madre de Merary Villegas, la lideresa estatal de MoReNa.

Más de uno de ellos será llamado al gobierno estatal o municipal, según el caso.

La relación total suma 14 mujeres y 10 hombres, en el entendido de que los ajustes solo proceden cuando el número de hombres supera al de las mujeres. Parece un contrasentido; pero extrañamente es así.

El principio de paridad de género solo opera en el sexo femenino.

En lo que hace a las presidencias municipales, diez van por la reelección:

Gerardo Vargas Landeros (Ahome) -super cantada desde siempre -, Gildardo Leyva Ortega (El Fuerte), Amalia Gastelum Barraza (Choix), Rolando Mercado Araujo (Sinaloa) -aquí es claro una fragrante violación al estado de Derecho porque el hombre, que es militante del PRI, no renunció en su momento a su militancia, sin que esto, aclarémoslo, constituya un problema sin solución)-, Miguel Angel Angulo Acosta (Angostura), José Paz López Elenes (Badiraguato), Margoth Urías Pérez (Navolato), Ana Karen Val Medina (Elota), Carla Ursula Corrales (Cosalá), Claudia Liliana Valdez Aguilar (Rosario) y Blanca Estela García Sánchez (Escuinapa). Carla Corrales y Claudia Liliana Valdez, supieron decirle adiós, en tiempo y forma, al Partido Sinaloense.

Aquí destaquemos el caso de Juan de Dios Gámez Mendívil, de Culiacán, quien no fue electo por el pueblo, sino por el Congreso del Estado, lo que, de cualquier modo, cuenta como una reelección. También sumamente telegrafiada la decisión en favor de Juan de Dios.

Algunos detalles adicionales:

Guadalupe López González es la muestra de como los malos ejemplos se arraigan: es la esposa del actual presidente municipal de Salvador Alvarado, lo que hipotéticamente también es una reelección.

Enrique Parra Melecio es el secretario del ayuntamiento de Mocorito, ubicado en un equipo político diferente al matrimonio que durante dos trienios ha gobernado la municipalidad.

Y Luis Fernando Loaiza Bañuelos es, ni más ni menos, que hijo de Amado Loaiza y la Goña Bañuelos, otro matrimonio que hábilmente se ha compartido el poder en el ayuntamiento de San Ignacio, en los tiempos estelares del Partido Revolucionario Institucional, por supuesto.

Sin problemas en cuanto a la paridad. Diez varones y diez mujeres, incluidos ya los nuevos municipios de Eldorado y Juán José Ríos.

Suyos los comentarios, amable lector.

A manera de colofón.

Ahora si que, tras la partida de la Rosca de Reyes, culmina por completo el calendario de las Fiestas de Navidad y Fin de Año y ya es momento de regresar a la normalidad, dietas y buenos propósitos incluidos, por supuesto.

Aparecen, al mismo tiempo, los primeros síntomas de la nostalgia por los días recientemente transcurridos, al lado de familia y amigos que ya volvieron a sus sitios de residencia.

Todo regresa ya a la normalidad.

Así las cosas, ratificamos nuestros propósitos que no son otros que entrarle duro a la chamba y confirmarles Inuestros mejores deseos para usted y los suyos.

De nuevo: feliz año 2024.

IMSS-BIEN 728
Big Bang Fondo Negro

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