Iniciativa Sinaloa: verdades sospechosas, Primera Parte

¿Qué habrían dicho el gran Manuel Buendía o Miguel Ángel Granados Chapa sobre este acto de desprecio por el ejercicio periodístico de opinión?
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El día 2 de Noviembre de este año recibimos un comentario tronante de la directora de Iniciativa Sinaloa, la señora Marlene León Fontes, en nuestra página web de periodismo en línea Vida Pública, a propósito de la publicación de un artículo de mi autoría titulado:

“Neoliberalismo y participación ciudadana”, en donde planteo mis dudas sobre la neutralidad política de algunas organizaciones de la Sociedad Civil como Mexicanos Primero e Iniciativa Sinaloa, entre otros, afirmando que a mi gusto estos organismos tienen el tufo de ser dispositivos ideológicos y políticos, además de ser un derivado político de la oligarquía neoliberal; un ejercicio de distracción para no enfrentar uno de los problemas más acuciantes de nuestro país:

La enorme injusticia económica y material, en una época de abismales diferencias económicas entre una élite cada vez más reducida y poderosa y el pueblo sumido en la base de la pirámide. 

La señora León Fontes, en ejercicio de su siempre respetado derecho de réplica nos envió este pequeño, pero revelador mensaje pleno de intolerancia: 

“Ojalá que así como se da el “tiempo” (ella entrecomilló), para escribir sus opiniones, también lo tuviera para sustentar cada una de sus palabras que menciona e hiciera un trabajo de investigación real. ¡Patético oiga!

Contrarréplica.  

Según la página de Iniciativa Sinaloa, el “core” de este organismo es (resumo): la investigación para incidir en políticas públicas a favor de los derechos humanos, especializada en temas de transparencia rendición de cuentas y combate a la corrupción. Integrante del Hub de periodismo Frontera Norte y a nivel estatal miembro de la Red de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas en el Estado de Sinaloa. 

El 19 de Enero de este año, según noticia publicada en la página de IS, la embajada de Noruega por conducto de su embajadora Rangild Imerslund, otorgó a IS su respaldo para financiar un proyecto para dar seguimiento a la implementación de la Ley Para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Noruega financia el proyecto de Iniciativa Sinaloa para mejorar la protección de defensor@s y Periodistas”. Hasta aquí la nota. 

A la luz de lo antes expuesto, a mi juicio, hay una disonancia ética entre lo que la señora León Fontes piensa del periodismo y sus afanes para financiar a IS y esto es así por lo siguiente: de acuerdo con las dos líneas de réplica que ella nos envió a nuestro sitio, la señora León Fontes desprecia el periodismo de opinión. Y para ella el único periodismo válido y digno de tomarse en cuenta es el periodismo de investigación.

Sin embargo, huelga decir, que mi artículo está informado con referencias, conceptos, categorías e ideas alternativas de dos grandes pensadoras e investigadoras: 

La investigadora independiente Irmgard Emmelhainz y la filósofa de la Universidad de Chicago Martha Nussbaum y desde luego con mi propia opinión y bagaje intelectual, algo que a los tecnócratas que se sienten dueños de la verdad absoluta en el mundo despolitizado y anti intelectual neoliberal les suele chocar. 

Es increíble que quien piensa así ocupe la dirección de un organismo que se dice defensor del ejercicio periodístico en sentido extenso.

En ninguna parte de la misión o visión de IS se hace una exclusión para la protección de los derechos de los periodistas que ejercemos un periodismo de opinión a través de columnas y mucho menos en la ley que pretende dar seguimiento para su exacta aplicación y para lo cual han conseguido financiamiento de la embajada de Noruega. 

Y aún más: las investigaciones sobre los crímenes perpetrados en contra de periodistas tampoco distinguen o apoyan a un periodismo en específico, hacerlo sería una aberración y una injusticia.

Yo no he visto nunca que en la cobertura de uno de estos crímenes se establezcan jerarquías de ningún tipo.

Investigadores, opinadores y reporteros están en la misma categoría para efectos de defensa de su quehacer.

Despreciar una especialidad por otra es una aberración impropia para cualquier gente y gravísimo para quien blasona – falsamente- la defensa de los periodistas. 

La señora León Fontes en sus dos líneas de réplica pone de relieve una intolerancia incompatible con el puesto que desempeña.

Para ella no es valioso el tiempo que uno invierte en la manufactura de un artículo de opinión sino que a su juicio esta especialidad periodística está por debajo del “periodismo de investigación”.

Por eso ella entrecomilla la palabra tiempo en su réplica a nuestro artículo. 

¿Qué pensarían de este dislate los grandes columnistas pasados y presentes? ¿Qué habrían dicho el gran Manuel Buendía o Miguel Ángel Granados Chapa sobre este acto de desprecio por el ejercicio periodístico de opinión, que a Buendía le costó la vida?

¿Y qué pensara la señora embajadora de Noruega de haber financiado a Iniciativa Sinaloa, cuando su directora es intolerante a la crítica y desprecia el periodismo de opinión?

Para la señora León Fontes, mi artículo le parece patético, así de sencillo.

Ella no da razones, sólo descalificaciones y pretende que yo justifique cada una de las palabras que he escrito, lo que implica un delirante ejercicio de justificación gramatical y sintáctica. Un despropósito por decir lo menos.

Imaginemos que todos los que escribimos tendríamos que justificar cada adjetivo, adverbio o sustantivo que escribiéramos, no solo sería una labor titánica, sino sería el cuento de nunca acabar. 

Y ya para cerrar esta primera parte y para bien invertir mi tiempo:

¿Dónde podría encontrar, señora directora, de dónde obtiene IS su financiamiento sustantivo y en qué forma y términos ha invertido el financiamiento de la embajada de Noruega con todo y sus documentos de comprobación del gasto?

Porque no la encuentro por ningún lado y espero no recibir una respuesta, esta sí, patética, como la siguiente:

Por la naturaleza privada del “organismo” no estamos obligados a transparentar ni nuestros ingresos y ni nuestros gastos. La ley no nos obliga.

Puede ser, pero: ¿dónde queda la ética de la responsabilidad de cara a la sociedad civil que dicen representar.

¿Esa no cuenta? maniqueísmo puro:

El gobierno es corrupto, los privados somos decentes. Mmmmmh. 

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