El profe Benito

Los relámpagos de felicidad relativa hace tiempo que no aparecen. 
CALOR 1

En memoria de don Benito Bermúdez (qdep)

Culiacán, Sinaloa, 15 de mayo de 2026.

Luego de las vueltas por el mercado de abastos para mercar las jícamas, cocos, naranjas y mandarinas, el profe Benito enfiló a su escuela.

Tiene días cansado y los relámpagos de felicidad relativa hace tiempo que no aparecen. 

-Duran unos segundos, pero con eso me conformo, -se dice. 

Hay problemas por todos lados y la falta de dinero empuja sinsabores. Las ventas de la mujer, baratijas, joyas de fantasía, a veces refrescos, tortas en el tianguis del día, no dan. 

El consumo está muy limitado. Las cadenas de tiendas, una en cada esquina, a veces dos, ya desbancaron, qué digo, desbarataron, a los abarrotes y a los vendedores de la calle. 

Hasta en el tianguis se aparecen los inspectores municipales. 

Que hay que tramitar una licencia, pagar un derecho de piso y más requisitos para los que no hay tiempo, ni ganas. 

Algunas veces se cambia de lugar cada hora, pero lo descubren y casi siempre termina retirándose, cargado de sus cachivaches, a traspiés. Ya no se puede. 

-Pinches profes, se la llevan quejando y ni trabajan. Ya hay “puentes” cada mes, pero igual cobran. 

La voz popular, esa que se perdió sin remedio en “las redes”, se repite, sin ver. 

***

Es día del maestro y Benito está apenado porque hay alumnos que se ven obligados a dar un regalo. Ya son los menos, los tiempos han cambiado mucho.

Y la mayoría de esa minoría no tiene con qué, pero la tradición está. 

Les ha dicho que no le lleven nada, que no es necesario, que no se molesten, pero son las madres, principalmente, las que se consideran obligadas y con algo salen, qué se le va a hacer. 

-A ver cómo le hago, piensa, y recuerda que el gasto de la cooperativa escolar se ha ido en pagar lo que el gobierno no paga. 

La luz, el agua, el teléfono ese que sirve para muchas cosas menos para teléfono cuando de veras se ofrece. 

Ni modo, a estirar el escaso presupuesto y ver la manera de que algo quede.

Hace unos meses aparecieron denuncias de “malos manejos” con los doscientos o trecientos pesos de la cooperativa. 

Hasta la plaza se puede perder en estos tiempos de “transparencia”. 

– ¿Otra vez fiado, profe? -Para la semana que entra, sin falta. 

-Ha estado mal la venta, mucha competencia, Usted sabe. 

-El verdulero busca y le da a Benito la fruta que ya no aguanta para mañana. 

-Al fin que la van a vender hoy. 

***

Se va a la esquina del camión con el costal que cada vez le parece más pesado. El carro se descompuso y, de todos modos, sale más barato el camión.

Llega primero a su casa y, con pena, saca unas frutas y las deja sobre la mesa. luego camina hasta la escuela. 

Es día quince, que desde hace unos años es de asueto, pero Benito se aparece de todos modos en el aula vacía. 

-Es como mi guitarra, sin cuerdas.

Tiene que terminar el informe de la cooperativa y entregarlo el viernes, pues la rotación sigue y ya no le toca. 

Se sienta frente a su modesto escritorio y toma un respiro. Está muy cansado. 

Ya no tiene ánimos para continuar, pero si se jubila se acaban los “extras”. Hay que seguir. 

Mira hacia el fondo del aula y atrás, colgado en la pared, está un letrero en cartoncillo pegado y letras medio acomodadas: 

– ¡Felicidades profe! 

Y Benito, entrecerrando los ojos, sonríe.

CALOR 2

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras noticias
Lo más leído