¡AVANTI POPOLO! Nuestra Marcha es una Oración en Movimiento

Católicos al fin en su mayoría, la presencia del señor obispo Herrera Quiñonez les impuso calma.
LICENCIA PARA SIEMPRE

“Nuestra Marcha es una Oración en Movimiento”

Obispo: Jesús José Herrera Quiñonez

La marcha ocurrida ayer en Culiacán, fue una procesión de católicos enojados con el Gobierno al que le echan la culpa de la violencia en Sinaloa.  

La encabezó el mismo obispo de la Diócesis de Culiacán, que no se limitó a darles su bendición; tomó la calle y se sumó a la marcha.

Al final de la marcha, con la ayuda de sus fieles, se encaramó al templete, para apoyar con un sermón dominguero a los líderes políticos y a sus colectivos, que organizaron la protesta.

Que a saber, sin la presencia de los católicos y sin el apoyo de la iglesia:

Los famosos colectivos y sus líderes, no son gran cosa.

Ya desde las marchas anteriores, fue el clero católico el que los hiso valer, pero ahora, fue ostentosa su participación, porque el mismo Obispo Jesús José Herrera Quiñonez reivindicó la marcha diciendo:

“Nuestra Marcha es una oración en Movimiento” lo dijo con toda claridad y los noticieristas lo han estado repitiendo.

Por cierto, es oportuno decirlo:

Será muy sabio y muy solidario el obispo Herrera Quiñonez bendiciendo a los marchistas por la paz; nada más que en su ferviente y bondadosa bendición y en su ayuda a los manifestantes, se le olvidó por completo, que actualmente existen; destacados en Sinaloa:

10 mil efectivos de las fuerzas armadas, de la Marina y de la Guardia Nacional.

Que se encuentran aquí en Sinaloa, lejos de sus hogares y de sus familias, arriesgando la vida por nuestra seguridad.

Se le olvidó que soldados mexicanos también son pueblo uniformado, que en el cumplimiento de su deber, han venido a Sinaloa a ayudarnos a restablecer la paz.

Y resulta, que para estos soldados, no tuvo, el santo barón del clero católico y humanista; ni una sola palabra de aliento, mucho menos para manifestarles el menor reconocimiento.

Desde los primeros momentos los marchistas mostraron actitud verbal agresiva.

Le prendieron fuego en plena calle a unas piñatas con la figura del gobernador Rocha y de la presidenta Sheinbaum, ya parecía que se iban a desbordar.

Pero católicos al fin en su mayoría, la presencia del señor obispo Herrera Quiñonez les impuso calma y mesura.

Pero eso sí, se dieron vuelo gritando consignas.

Se desahogaron sin llegar a la crispación, como sí ocurrió en la marcha anterior, aquella que se les salió de control, a éstos mismos organizadores.

Que para evitar otro barullo como el anterior; cambiaron la logística y programaron la marcha procesión para un domingo, y así evitar que sus propios y conocidos provocadores, volvieran a engatusar a los manifestantes y los llevaran por segunda vez a hacer disturbios en el Palacio de Gobierno.  

El simbolismo: la marcha como acto performativo, con consignas, pancartas, distintos colores, cantos y rituales de los muchos pero pequeños y engañosos colectivos de papel.

No faltaron las cartulinas pidiéndole ayuda a Donald Trump y otras pidiendo a gritos y con canticos, la ayuda internacional…

La Policía de tránsito por su parte les brindó en todo momento su ayuda.

La marcha en su mejor momento fue tranquila.

Mientras un violinista ejecutaba la canción “Imagina” de John Lennon, las lágrimas sinceras y dolientes de las madres con hijos desparecidos, pusieron la nota triste en medio de la marcha procesión y se impuso un impresionante momento de silencio.

Al final de la manifestación, el momento estelar de cierre del evento, estuvo a cargo de la señora Martha Reyes, dirigente de la COPARMEX, que le imprimió a la lectura de su discurso un gran dramatismo, al terminar su intervención bajó del estrado y al no poder controlar su emoción, sufrió un momento de quebranto y terminó por llorar, siendo confortada por sus compañeras.

Un breve análisis sobre esta marcha resultará ilustrativo

En pleno desarrollo el contingente tuvo presencia simultánea en el espacio de circulación de la calle Álvaro Obregón por cuatro cuadras continuas, no incluiremos a los curiosos que ocupaban las banquetas.   

Previamente instalaron su templete pasando el cruce de la calle Miguel Hidalgo. 

Al arribar hasta ahí, los manifestantes se disgregaron buscando la sombra de los árboles de la plazuela. a pesar de que las estatua del Maquío y de Javier Valdez, se encuentran a muy pocos pasos, no las visitaron y tampoco fijaron su atención en ellas.

Mientras arriba del templete, los líderes ya estaban haciendo uso del micrófono, y los manifestantes lo rodearon gritando sus bien ensayadas consignas.

El cálculo que haremos de las personas en marcha, no es estándar, está sujeto a la densidad del contingente en movimiento.

Por eso lo primero que haremos, será determinar con medidas lo más aproximado posible, la cantidad de metros cuadrados que el espacio que ocupa las personas en marcha.

Segundo, valorar el grado de densidad por m2 que se observa del contingente en marcha.

Tercero, valorar un porcentaje aproximado de los espacios vacíos, para poder descontarlo de la superficie que va cubriendo el contingente en marcha.

Establecidos los valores numéricos anteriores; procederemos a estimar la cantidad de personas que marcharon por la calle Álvaro Obregón la mañana del domingo 7 de septiembre.

Ocuparon la calle en 4 cuadras, de 100 Mts. de Longitud por 14 Mts. de ancho, incluyendo las intersecciones o cruceros de 14×12 Mts.

Hagamos el cálculo de proximidad, <proxémica> de personas en movimiento y en plena expresión corporal <kinésica> para conocer en número aproximado de manifestantes en la protesta-procesión del  domingo 8 de septiembre.

Las medidas aproximadas son las siguientes:

Longitud: 4 cuadras × 100 ml = 400 ml

Cruceros: 3 intersecciones × 12 ml = 36 m (se suman a la longitud)

Longitud total: 400 + 36 = 436 m

Ancho: 14 m

Área total: 436 × 14 = 6,104 m²  Menos 1,220 m2 que corresponden al 20% de los espacios que se observaron vacíos en plena marcha.

Ahora, según la densidad de ocupación (personas por m²), la estimación de marchistas es la siguiente:

Densidad de personas aprox.

1 / m² (suelta)                estimación mínima              4,884

2 / m² (compacta)          estimación media                    9,768

3 / m² (muy compacta) estimación máxima                14,652

Nota: 4 personas/m² ya se considera riesgo alto de tropiezos, caídas, aplastamiento y pérdida de movilidad.

En este cálculo, se ha descontado el 20% de los espacios vacíos aproximados, según observación personal  y cotejados con vistas aéreas de la marcha.

Hasta aquí nuestra empírica reseña, quedamos en espera de conocer las reacciones de los “expertos” medios masivos de comunicación.

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