Dolo informativo: perversidad e impunidad mediática

En toda materia jurídica o científica la verdad se esconde en los detalles.
LIC PERMANENTE ENTRADA

Hablando en Plata

Ante el gigantesco caudal de datos que circula en la red (internet) y con la irrupción de ese extraordinario auxiliar informativo prodigioso que es la Inteligencia artificial, ningún periodista puede alegar ignorancia supina (extrema) sobre cualquier tema de estudio, reporteo o investigación.

Desde luego que no descarto la incultura, la negligencia, la apatía, pero sobre todo, en muchos de ellos priva mayoritariamente la mala fe, periodistas orgánicos de la derecha tanto como en pretendidos “independientes” de orden digital de la misma filiación ideología, que hacen política más no periodismo.

Para muestra el siguiente botón de un traje que le va a la medida a muchos (as) de esos hipócritas que dicen representar a la sociedad civil y el derecho a la libre expresión:

La jueza Katherine Polk Failla hizo una declaración en la audiencia del 1 de junio de este año en el caso del imputado General Gerardo Mérida Sanchez, en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, según corresponsales que atendieron la audiencia que a la letra dijo:

There is abundant evidence in this case and many defendants are coming in waves. The evidence es voluminous”.

En español eso significa : “Hay abundante evidencia en este caso, y muchos demandados están llegando en olas. Este es un proceso complejo. La evidencia es voluminosa “.

Asimismo, la jueza dio a la Fiscalía para procesar y entregar las pruebas a la defensa y dijo que el volumen es tan amplio que se necesitan 60 días para organizarlo.

Obvio que quien tiene que organizar el voluminoso expediente es la Fiscalía.

Y aquí es importante una acotación: los juicios no se ganan por lo voluminoso de un expediente y sus pretendidas pruebas, sino por el valor probatorio de las mismas.

Casi todos los titulares de la prensa escrita y electrónica cabecearon sobre la abundancia de pruebas en contra del inculpado, como si ya la jueza Polk lo estuviera condenando.

Un periodista local del norte de Sinaloa se atrevió a escribir lo que la jueza nunca dijo ni podría haber dicho además de referir lo abundante de las evidencias con un inaudito descaro el periodista afirmó que la jueza había sostenido que esas pruebas eran suficientes.

Lo anterior es una mentira atroz, porque la jueza en esa etapa preparatoria del juicio no le está permitido valorar evidencias que todavía no se someten a su consideración para calificarlas de legales o no y mucho menos han sido del conocimiento del jurado-que en su momento se integrará- y que tendrá la última palabra para el veredicto de culpabilidad o de inocencia del General Gerardo Merida.

Es una barbaridad sostener que un juez, sin conocer las pruebas más que por su volumen -there is abundant evidence- afirme que son suficientes, ya para condenar o absolver, porque sería una causa de inmediata nulidad del juicio por la evidente parcialidad de la juzgadora.

Sin embargo, nada de esto importa a los tinterillos del periodismo, porque lo que buscan no es desentrañar la verdad, sino fomentar el escándalo y la duda.

En toda materia jurídica o científica la verdad se esconde en los detalles y no en las generalidades escritas con dolo informativo.

Ahora bien, es importante señalar que tratándose del procedimiento penal gringo, el fiscal acusador debe de entregar las pruebas (evidencias) de su acusación a la defensa del acusado, el General Mérida.

Esta etapa procesal se denomina discovery, y es cuando se “descubren las pruebas” para que la defensa las conozca y pueda preparar sus contra argumentos o excepciones.

Cuando la jueza Polk da dos meses a la parte acusadora lo hace con la intención que ordene las pruebas o evidencias de forma congruente para una debida defensa y esto es parte del debido proceso en los tribunales estadounidenses y la misma obligación tendrá la defensa en sus pruebas de descargo.

Insisto, la jueza no prejuzga de la idoneidad ni la validez de las evidencias que se califican en otro momento procesal.

Decir lo contrario no es ignorancia extrema, es mala leche de quienes ostentan la grave responsabilidad de informar con verdad de los hechos controvertidos en el ámbito mediático, pero como no hay ninguna sanción al respecto ni se espera de ninguno de ellos una fe de erratas o una disculpa pública, el día de mañana continuarán con la espiral de falsedades para seguir enrareciendo el entendimiento ciudadano sobre este asunto de trascendental importancia en la vida nacional.

En una suerte del síndrome sistemático de la chimoltrufia (válgame la simpleza) donde un día se dice una cosa y al otro otra en sentido contrario.

LICENCIA PERM

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