¿Sin maíz no hay país? Segunda parte

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Por: Ricardo Espinosa de los Monteros Zazueta.

Segunda parte.

“Son los oligarcas estupidos”. El autor.

A pesar de que el gobierno federal y el de Sinaloa iniciarán este lunes 15 de Mayo el pago de las cosechas a los productores de maíz con mayores necesidades a razón de 6965 pesos tonelada – agricultores con hasta 10 hectáreas- que suman casi 14 mil unidades agricolas, lo que representa el 55 por ciento del padrón total de productores, un grupúsculo minoritario, liderados por membretes de organizaciones políticas especialistas en la desestabilización, – aglutinando 500 campesinos, de un universo de 27 mil “maiceros”- con evidentes motivaciones políticas han radicalizado sus acciones, promoviendo la toma de las instalaciones estratégicas de PEMEX y amenazando la toma de los tres aeropuertos más importantes de Sinaloa.

El gobierno federal ha rechazado negociar bajo presión de estos grupos oportunistas que buscan raja política. La afectación a las actividades económicas y sociales de los sinaloenses pueden ser graves: escasez de gasolina y diésel y a las vías de comunicación aérea y terrestres. Negociar bajo presión es una mala señal no solo política, es un juego de ganar perdiendo que nadie en su sano juicio quiere jugar.

La esquizofrenia o perversidad política de los pseudo líderes que buscan sus 15 minutos de fama salta a la vista. Con independencia de que el maíz es un “commodity” (producto básico para crear otros productos) que cotiza en la Bolsa de Chicago y por ende, sujeto al comercio global, a las vicisitudes, altibajos de precios propios de un mercado siempre imperfecto, dependiente de inventarios y de la oferta y demanda, los falsos activistas evitan hablar de esta evidente realidad, pero lo más grave: ocultan maliciosamente a los verdaderos responsables de la presión a la baja de los precios domésticos para el maíz: la oligarquía alimentaria encarnada en el cuasi monopolio Gruma (Maseca) y su palero empresarial Minsa que literalmente funcionan como un cartel en la imposición de los precios del maíz y de la harina para la elaboración de tortillas.

Gruma impone el precio a la baja y Minsa propone todavía otro más bajo (a mayor abundamiento ir al documento del CIDE/CONACYT: “el mercado de harina de maíz en México”). Evitar que los industriales impongan el precio a un producto básico debería ser una política pública sistemática.

Existen otros jugadores con mucho menos peso en el mercado como las empresas Harimasa, Cargill o Macsa. Gruma controla el 90 por ciento del mercado, por eso es un cuasimonopolio. Gruma no resistiría la menor prueba del ácido antimonopólico en los Estados Unidos.

Por decenios a la empresa se le ha permitido ilegalmente oficiar su brutal dominancia en el mercado, lo que le ha permitido a las familias González Barrera/Hank Rhon González, acumular una descomunal fortuna que incluye a Banorte, el banco mexicano, (no extranjero) más grande del país.

La violación al artículo 28 constitucional que prohibe monopolios y estancos económicos es flagrante. Además se viola el artículo 254 bis del Código Penal Federal, que debiera dar pie a sanciones penales hasta por 10 años de prisión a las personas físicas y morales (sociedades por acciones) involucradas en prácticas monopolísticas.

Pero ante el poder de los oligarcas todo esto es letra muerta. La constitución y las leyes se las han pasado por el arco del triunfo, lucrando con sobreprecios que terminan siempre por perjudicar a los más desfavorecidos.

Maseca fue fundada en los 50’s del siglo pasado en condiciones particularmente beneficiosas para su fundador y gran innovador (hay que reconocerlo) Roberto González Barrera: le tocó la época del desarrollo estabilizador que provocó un crecimiento constante de nuestra economía por 30 años y la vigencia del modelo de sustitución de importaciones, lo que bloqueó el ingreso de posibles competidores extranjeros y la confección de un mercado y de una industria a la medida de Maseca que entonces era un monopolio absoluto. González Barrera no solo monopolizaba la industria de la harina, bajo su inversión nacieron las tortillerías mecanizadas en México. A quien le dan pan que llore.

Actualmente las barreras de entrada a la industria de la harina de maíz para otros empresarios son infranqueables por el enorme poder de mercado que tiene Gruma que debido a su gigantismo económico opera con una estructura de costos que hace literalmente imposible el ingreso de nuevos jugadores a la industria e incluso, en virtud de su poderío económico, impone a sus proveedores condiciones unilaterales que hacen que sus costos respecto de los otros competidores sean mucho más bajos, incrementando con ello su poderío de dominancia absoluta en el mercado.

En el 2018 las autoridades antimonopólicas y reguladoras de la competencia económica (COFECE) realizaron una investigación bajo el expediente 0-004-201, pero de forma increíble no encontraron evidencias monopolísticas por parte de Gruma y que violaran la Ley de Competencia Económica.

Lo anterior es una evidencia palmaria de la inutilidad de muchos de nuestros organismos “autónomos” que le cuestan al erario verdaderas fortunas y que en la práctica están ahí para validar los intereses de los oligarcas que dominan y medran la economía nacional en sus distintos campos.

El asunto aquí planteado es una muestra acabada de los profundos problemas de carácter estructural que impiden el crecimiento económico y el desarrollo armónico – democrático de nuestra economía.

Lo que el ex Presidente Franklin Delano Roosevelt de EEUU hizo en los años 20s del siglo pasado para poner un coto a los monopolistas de entonces (la familia Rockefeller en la industria petrolera, Cornelius Vandervilt en transporte, entre otros, llamados por la prensa gringa de entonces como Barones Ladrones), es hora que en este país no tomamos serias medidas cien años después contra nuestros Barones Ladrones.

Nuestro capitalismo de compadres ha hecho posible que este país sea productor de multimillonarios que de no ser por el contubernio con los gobiernos federales y muchos locales no hubieran crecido al ritmo que lo hicieron.

Sin ese capitalismo corrupto, no existiría, ni González Barrera, ni Salinas Pliego y mucho menos Carlos Slim o Emilio Azcárraga Jean, heredero del antiguo soldado del PRI, el tigre Azcárraga Milmo.

Las denuncias y tomas de instalaciones no son ni en los aeropuertos, ni en las instalaciones de PEMEX, son en las oficinas de GRUMA en Monterrey o las sucursales en Sinaloa de las oficinas de Banorte. Señores pseudolideres: ajusten su brújula ética y moral, sino que el pueblo de Sinaloa se los demande.

Hasta la próxima.

IMSS-BIEN 728
Big Bang Fondo Negro

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