Culiacán de los baches y los topes, Sinaloa.
16 de octubre, 2026.
Los estragos que está causando la ludopatía en muchos hogares de México, en ascenso en Sinaloa, hace necesario retomar el tema del que ya me he ocupado en ocasiones anteriores.
(Un asunto que, por cierto, no es tema de los “medios tradicionales”, como tampoco lo es Cerimedo, el injerencismo y tantos asuntos más que, se supone, debieran ser atendidos por la prensa, en todas sus variantes, como es su responsabilidad social).
Desde principios de los noventa, cuando los dueños de las casas de juegos que antecedieron a los actuales casinos empezaron a reclamar estatuto legal, se planteó la necesidad de abrir un debate nacional al respecto.
Ya operaban palenques, las apuestas en carreras de caballos y se autorizaban juegos de azar en las ferias regionales, además de las loterías que iniciaban otras modalidades.
EL REJUEGO LEGISLATIVO
Hacia 1995, el tema de los casinos alcanzó la tribuna del Congreso, pero fue hasta 1999 (el 26 de febrero) que cincuenta y ocho diputados de los grupos parlamentarios del PAN, PRD y PRI suscribieron una iniciativa para reformar la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
Unos días después, el 3 de marzo de 1999, se presentó ante la Comisión Permanente la iniciativa de Ley Federal de Juegos con Apuesta, Sorteos y Casinos, suscrita por diputados federales de distintos grupos parlamentarios, que fue turnada a las comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales y de Turismo de la Cámara de Diputados.
En noviembre de 1999, la Comisión de Turismo hizo llegar a la de Gobernación y Puntos Constitucionales una opinión favorable para actualizar el marco legal del juego con apuesta en forma integral.
A LOS HECHOS CONSUMADOS
En noviembre de 1999, se daba por hecho la instalación de casinos en México. La comisión de la Cámara de Diputados conformada para estudiar el asunto, donde participaban representantes del PRI, PAN y PRD, tenía listo el dictamen favorable.
Sinaloa no estaba en la relación inicial de entidades donde funcionarían los casinos, pero se sabía que empresarios mazatlecos, con el apoyo del gobierno del estado, realizaban gestiones para que se incluyera.
Por esas fechas advertimos que los casinos se instalarían poco a poco pero de manera efectiva, al margen incluso de las leyes que al respecto se proponían. Lo que sucedió, en efecto.
Dijimos que la discusión sería parcelada y no llegaría al conjunto de la ciudadanía, sencillamente porque no convenía a los promotores de casinos desde el gobierno y el Congreso.
Y eso fue lo que pasó.
En el trayecto, el 13 de diciembre de 2002, la Comisión de Gobernación y Seguridad Pública emitió dictamen respecto al Proyecto de Decreto de Ley Federal de Juegos con Apuesta y Sorteos.
En ese dictamen se reconocía que el debate sobre la regulación de los casinos seguía inconcluso.
LOS ARGUMENTOS EN CONTRA
En la LVIII Legislatura federal (septiembre de 2000-agosto 2003) algunos diputados perredistas se manifestaron en contra de la instalación de casinos, coincidiendo con argumentos, también planteados por estudiosos y analistas, como los siguientes:
–Los casinos no representan un factor de atracción del turismo en nuestro país, que se ha desarrollado sin necesidad de ellos (Cancún era el principal destino turístico nacional y no tenía casinos, aunque ahora los tiene).
-Está demostrado con estadísticas serias que donde hay casinos la tasa de criminalidad se incrementa, principalmente en el robo de vehículos, los asaltos a mano armada y las violaciones.
-Los casinos explotarán un mercado, no de turistas extranjeros que estén visitando México, sino de consumidores o usuarios nacionales (lo que ya es un hecho).
–Tampoco representarán un ingreso de divisas ni un impacto benéfico para el desarrollo económico del país.
Esos argumentos, entre otros, no fueron tomados en consideración y los efectos negativos que se advirtieron están hoy presentes y se agudizan.
EN EL TINTERO
-La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que “existen muchos libros, publicaciones e incluso documentos oficiales que dan cuenta del carácter injerencista de las agencias estadunidenses”. Así es, sin asomo de duda, la cuestión es ¿Qué se va a hacer al respecto?
-Y cada vez más claro: el Departamento de Estado gringo ha fabricado casos, como el de Sinaloa, con Rocha Moya en primer lugar; infamias insostenibles que son promovidas por los traidores mexicanos que sueñan con una dictadura impuesta por los gringos.
– ¿Seguirá Morena repitiendo los “accidentes políticos” que apuntados están?
(Cano.1979@live.com).









