Culiacán, Sinaloa, 10 de agosto, 2026.
Que es, la mexicana, una democracia imperfecta, se ha dicho y reiterado, pero yo diría que más bien, sin descargo de las imperfecciones, es una democracia formal, que no factual en estricto, como sucede en todo el mundo donde se ejerce.
Cualesquiera sean los desenlaces, donde sea, centro o periferia, en el capitalismo la democracia formal está limitada de origen, sus alcances no ponen en riesgo el mantenimiento del estatus en el cual opera.
No hay peligro, pues, para quienes detentan el poder real.
Lo saben, o debieran saberlo, quienes participan en el rejuego democrático en un contexto cuyos referentes centrales no son alterados ni siquiera en el discurso.
EL CAMBIO INDEFINIDO
La lógica del capital permea las propuestas y los “cambios” no pasan del matiz. Acaso la coyuntura que permite una relativa radicalización (siempre en el marco prefijado) le dan apariencia de gesta a la pugna electoral por los puestos del poder relativo.
Y no se trata de hacer el caldo gordo a quienes adolecen de los “prejuicios antipolíticos que ven en los políticos un bloque indiferenciado y perverso” a los que hace alusión José Woldenberg (en El futuro de la izquierda, 19 de julio 2012).
Se puede conceder, sin mucho trabajo, que hay políticos diferentes entre sí, algunos menos malos y acaso hasta buenos (con el riesgo de abusar de la concesión) así como que no todos han de ser perversos.
Ese no es, en todo caso, el punto, sino la realidad de una política encajonada en un sistema cuyos participantes no pretenden erradicar, ni siquiera modificar de manera sustantiva, lo que se haría atendiendo el fondo y no la forma.
LOS TIEMPOS OSCUROS
Otro payaso: el ultraderechista colombiano, Abelardo de la Espriella, que llegó a la presidencia de su país gracias al intervencionismo yanqui, se reunió con el orate Eduardo Verástegui, abierto enemigo de la democracia mexicana, y dijo que “hay que rezar por México para que cese la horrible noche por la que atraviesa ese país”.
Supina ignorancia y clara agresión declarativa.
Bien se dice en el editorial de La Jornada (08/08/26):
“Son tiempos oscuros los que aguardan a Colombia, la mitad de cuyos electores se dejó arrastrar por el espejismo de un nacionalismo de oropel, un discurso de mano dura en materia de seguridad y la promesa de una restauración de valores ultramontanos que no tienen cabida en una sociedad democrática y plural”.
Lamentablemente, la naturaleza también se expresó en Colombia, con un terremoto. Y ayudar en lo que se pueda, es la postura de México.
EN EL TINTERO
-Una fiscalía neoyorquina, como la que quiere enjuiciar a los diez sinaloenses falsamente acusados, acusó a un exatleta olímpico que paseaba cerca del monumento de Lincoln y que metió una mano al estanque que ahí hay, de “vandalizar” el piso de la que Trump llama “alberca”, que tiene 618 metros de largo, 51 de ancho y 76 centímetros de profundidad, con una navaja de rasurar.
Ese es el nivel de credibilidad que tienen esos acusadores.
–La campaña prianredista está en curso, por más que la disfracen y acusen a otros. Divulgar un escenario ficticio, con mentiras y verdades a medias, de Sinaloa, será la constante en las semanas por venir, hasta la elecciones.
Que hay crisis inmensa, que se perdieron los empleos, que está abandonado esto y lo otro, la cantinela que es desmentida por la realidad, muy distinta a lo que dicen.
-Según la banda de medios alineados con el prianredismo, a las audiencias se les puede mentar la madre y acusarla falsamente de crímenes, pero debe prohibirse que se defienda. Habrase visto.
–Hay comentaristas que no se cansan de alabar al delincuente Trump. Profunda ignorancia de la debacle y la corrupción de su gobierno, el “modelo” que quieren para la desgracia de México.
-La IA, el gran negocio de la plutocracia estadounidense; sobre su utilidad, urge el debate necesario.
–Las trampas académicas, la corrupción, tienen tiempo de estar actuando prácticamente a la vista de todos. Desde los posgrados que se otorgan nada más pagando (la oferta en la Internet de elaboración de tesis y doctorados, en un año, está desatada) hasta el cobro de calificaciones y la venta de créditos.
Lo que pasó en la UNAM no es más que una derivación y la punta del iceberg. (cano.1979@live.com).











