La política que Sinaloa necesita

Participar en la vida pública es, finalmente, una decisión de servicio.
SATES 3

En tiempos donde la conversación pública suele reducirse a la inmediatez, a las redes sociales y a la disputa cotidiana, Sinaloa necesita recuperar algo que nunca debió perderse: la política como instrumento de diálogo, de acuerdos y de construcción de soluciones.

La vida pública exige preparación, responsabilidad y, sobre todo, entender que representar a los ciudadanos no es un privilegio, sino una obligación.

Quien aspira a participar en las decisiones del Estado debe estar dispuesto a escuchar antes de hablar, a estudiar antes de proponer y a trabajar antes de exigir reconocimiento.

Sinaloa enfrenta retos que no admiten improvisaciones.

La seguridad, el desarrollo económico, los servicios públicos, la transparencia, la generación de oportunidades para los jóvenes y el fortalecimiento de las instituciones requieren una nueva etapa de responsabilidad pública.

Por eso resulta necesario que nuevas generaciones se involucren en la política con seriedad.

No para desplazar a quienes tienen experiencia, sino para aportar nuevas ideas, preparación técnica y una visión renovada de lo que debe ser el servicio público.

La política también debe volver a entenderse como una actividad de largo plazo.

Las instituciones no se construyen con ocurrencias ni los grandes cambios con discursos pasajeros.

Se construyen con leyes bien pensadas, presupuestos responsables, diálogo entre diferentes y capacidad para convertir las demandas sociales en políticas públicas.

Quienes hemos tenido la oportunidad de formarnos en el estudio del Derecho y de las políticas públicas sabemos que gobernar y legislar implica mucho más que ocupar un cargo.

Implica conocer el funcionamiento del Estado, comprender las necesidades de la sociedad y asumir las consecuencias de cada decisión.

Sinaloa necesita representantes que conozcan el territorio, pero también que conozcan las instituciones; que sepan escuchar a una colonia y, al mismo tiempo, entender los grandes problemas estructurales del estado.

El futuro de Sinaloa no debe construirse desde la improvisación, sino desde la preparación, la cercanía y la responsabilidad.

Participar en la vida pública es, finalmente, una decisión de servicio.

Y cuando una nueva generación decide asumir esa responsabilidad, no busca solamente un espacio: busca estar a la altura de las circunstancias y contribuir, desde las instituciones, a construir un mejor estado.

La política puede recuperar su dignidad cuando quienes participan en ella entienden que el verdadero reconocimiento no está en el cargo, sino en la capacidad de servir y dejar instituciones más fuertes de las que encontraron.

En conclusión la política exige prudencia si, aún más carácter, prudencia, y sentido de responsabilidad y convicción.

Abogado-Escuela Libre de Derecho de Sinaloa

Maestria en Gestion y Politica Publica-UAdeO

SATES 4

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras noticias
Lo más leído