Manual de supervivencia Culichi

Un dictador silencioso que modifica horarios.
SINALOA FUTBOL 3

El verdadero manual de supervivencia Culichi empieza cuando sale el sol.

Quien diga que no hace calor en Culiacán no conoce Culiacán.

Aquí el calor no es una temporada ni una conversación de ocasión; es una autoridad que se impone desde temprano. , hábitos y hasta estados de ánimo.

En esta ciudad uno no decide del todo cómo quiere vivir el día: muchas veces lo decide el clima.

Cada quien desarrolla sus propias estrategias de supervivencia.                                                         

Hay quienes prefieren quedarse en casa con el aire acondicionado trabajando a toda potencia, aunque luego llegue el recibo y recuerde que ninguna comodidad sale gratis.                                                                             

Otros salen en busca de un refresco helado o de esas aguas frescas que, aunque sea por unos minutos, hacen creer que todavía existe esperanza.

También existen reglas no escritas que cualquier Culichi aprende.

Caminar por la banqueta donde da la sombra, aunque eso implique desviarse.

Buscar estacionamiento donde un árbol haga el milagro de cubrir medio metro de carro.

Aprender a tocar el volante con cuidado para no descubrir que el sol lo convirtió en un instrumento de tortura.

Y alrededor del calor aparecen frases que parecen parte de un lenguaje local.

“El abanico calienta más que el mismo sol”, dicen algunos entre risa y resignación. Lo curioso es que las bromas siempre terminan teniendo algo de verdad.

Porque muchas veces el humor es la forma más sencilla de convivir con algo que resulta difícil ignorar.

Pero mientras unos buscan cómo escapar unos minutos del calor, otros pasan el día entero bajo él.

Ahí están los albañiles, los vendedores ambulantes y quienes trabajan durante horas bajo un sol que no da tregua.

Quizá ellos representan la parte menos comentada de esta historia: personas que sostienen el movimiento de una ciudad mientras el resto busca sombra.

En Culiacán el calor no solo deja a la gente tostada después de salir un rato.

También revela algo sobre la forma en que vivimos. Porque bajo el mismo sol todos sudan, pero no todos lo enfrentan de la misma manera.

SIN FUTBOL 4

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