¡AVANTI POPOLO! EL ECO DE LOS ESPEJOS

La fortaleza o debilidad de un gobierno debe medirse por hechos verificables.
LIC PERMANENTE ENTRADA

En respuesta a: “Los Analistas Políticos que ven una “presidencia tutelada”

Los participantes en una mesa de análisis organizada por EL DEBATE coinciden en que la reciente reaparición del ex presidente Andrés Manuel López Obrador es un síntoma de debilidad institucional”

La crítica política es indispensable en una democracia, pero también lo es el rigor periodístico, tanto como la honestidad intelectual es indispensable a la credibilidad.

Confundir una hipótesis con un hecho, o una preferencia ideológica con un diagnóstico objetivo, empobrece el debate público.

Existe un curioso fenómeno en el análisis político: cuando varios comentaristas repiten la misma idea, algunos suponen que la reiteración equivale a la verdad.

Sin embargo, el eco no convierte una opinión en evidencia, del mismo modo que un coro no sustituye a una demostración; aunque la perversidad de Joseph Goebbels lo haya usado como técnica de propaganda nazi, para crear un efecto ilusorio y temporal de la verdad.

Resulta llamativo escuchar a un comité de expertos, decir una y otra vez, que un gobierno es “débil”, mientras los indicadores de aprobación ciudadana registran niveles tan altos, que cualquier administración democrática desearía alcanzar.

Si la legitimidad popular sigue siendo uno de los pilares de la política moderna, éste comité de analistas debería explicarnos, con mayor profundidad y argumentos, cómo puede calificarse de frágil a un gobierno que conserva un respaldo social tan amplio.

Preocupante resulta la insistencia, en reducir el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum a la tutela permanente del ex presidente.                                                                           

Como preocupante es sostener, sin pruebas concluyentes, que Andrés Manuel López Obrador continúa gobernando, porque eso no solo simplifica la complejidad del ejercicio de la praxis política; también reproduce un viejo prejuicio que históricamente ha acompañado a las mujeres que ocupan espacios de poder: 

La sospecha de que alguien más piensa por ellas, tan deplorable como afirmar que detrás de cada gran hombre, está siempre, una gran mujer.

La autonomía política de Sheinbaum se demuestra con la toma de decisiones, con la conducción cotidiana del Estado y con la responsabilidad de asumir los costos de gobernar.   

Quien ocupa la Presidencia carga con el peso de cada acierto y de cada error.

Pretender que todo mérito pertenece al antecesor y toda dificultad a la titular del cargo es una ecuación intelectualmente inconsistente.

El periodismo y el análisis político, cumplen una función esencial cuando cuestionan al poder.

Pero esa función pierde autoridad cuando sustituye el examen de los hechos por la repetición de las consignas, o por la comodidad del pensamiento gregario.                            

Como el viejo adagio popular, “asinum, asinum fricat”  que un asno frota al otro y ambos terminan convencidos de que el polvo levantado es prueba de que avanzan.

La democracia necesita críticos, no coros; argumentos, no reflejos; evidencia, no prejuicios. Porque cuando la narrativa antecede a los hechos, el análisis deja de ser una búsqueda de la verdad y se convierte en el periodismo militante, que es el más chafa, porque se hace por consigna.

La fortaleza o debilidad de un gobierno debe medirse por hechos verificables  y sus resultados, no por percepciones repetidas, ni por estereotipos sobre el liderazgo femenino.

Después de leer las intervenciones de los analistas, Aarón Sánchez, Oswaldo Villaseñor y Ricardo Beltrán, publicadas por el mismo periódico convocante al eventoencuentro en ellos, un común denominador: 

Ninguno de los participantes aporta evidencia verificable de tal subordinación, ni jurídica, ni política; y que su narrativa se construye a partir de una carta pública y de sus propias inferencias subjetivas.           

De ahí surge mi respuesta, no como defensa de una persona, sino como una reivindicación del análisis serio y del respeto a la investidura presidencial.                                     

Aclarando que a mi modesto parecer:                                                                               

La presidenta Sheinbaum, no necesita tutores.

jfa_ot@hotmail.com

LICENCIA PERM

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otras noticias
Lo más leído