{"id":979,"date":"2023-07-22T16:55:37","date_gmt":"2023-07-22T16:55:37","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=979"},"modified":"2023-07-22T16:58:30","modified_gmt":"2023-07-22T16:58:30","slug":"lecturas-para-un-momento-4ta-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/07\/22\/lecturas-para-un-momento-4ta-parte\/","title":{"rendered":"Lecturas para un momento. 4ta parte."},"content":{"rendered":"\n<p>Don Pepo despu\u00e9s de enterarse del preocupante problema que le quitaba el sue\u00f1o y la tranquilidad a Do\u00f1a Zulema; se dispon\u00eda a abandonar la vieja y solariega casona ubicada en el primer cuadro de la capital sinaloense, que fue hogar de una familia acomodada venida a menos y finalmente desintegrada por problemas, tan insignificante pero tan comunes en los n\u00facleos familiares de provincia: <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando advirti\u00f3 que hab\u00eda un cuarto m\u00e1s, que ella no le mostr\u00f3 en el recorrido que hicieron: la luz que se filtra por el grueso cortinaje del ventanal que da al patio trasero, produce una penumbra vaga; el mobiliario llam\u00f3 poderosamente su atenci\u00f3n: no pudo evitar verse reflejado en el gran espejo que cubr\u00eda medio muro del fondo: <\/p>\n\n\n\n<p>[De repente entendi\u00f3 porque algunas personas padecen de eisoptrofobia] y frente a \u00e9l, un peque\u00f1o tapete persa; dos incensarios a los costados con varas a medio consumir, y en la longitudinal; acotada por el muro cabecera: <\/p>\n\n\n\n<p>Una mesa de mediano tama\u00f1o; la cubierta es negra y tiene los contornos moldurados, y sobre ella; dividiendo en tercios, dos peque\u00f1os candelabros con tres velas apagadas cada uno, y al centro de ellos, sobre la carpeta de piel oscura: un mamotreto. <\/p>\n\n\n\n<p>[Diccionario Maz\u00f3n] Y tras la mesa: una silla, con el respaldo curvo y muy alto; capitoneado en panilla negra; tiene grandes coderas tapizadas y frente a ella: dos sillas m\u00e1s del mismo tipo; solo que con el respaldo extra\u00f1amente peque\u00f1o y circular. <\/p>\n\n\n\n<p>De las velas de cera apagadas: cuelgan gruesos escurrimientos, y flota en el ambiente un aroma a cera quemada que sugiere; qu\u00e9 reci\u00e9n estuvieron encendidas. <\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo se impresiona; siente correr por su espalda una sensaci\u00f3n de cosquilleo\u2026 \u00a1ni dudarlo! \u00e9ste un recinto para celebrar reuniones secretas\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Zulema que est\u00e1 a sus espaldas, se da cuenta de su acartonamiento; lo toma por un brazo con ambas manos y ensayando una voluptuosa\u00a0sonrisa, con voz seductora y enigm\u00e1tica le informa: \u00e9ste fue el despacho de m\u00ed difunto padre, y tambi\u00e9n su gimnasio de yoga.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed hac\u00eda sus ejercicios de meditaci\u00f3n y celebraba sus logias\u2026 Pepo voltea a verla, lento en reaccionar y sin medir las consecuencias, aborta un sombr\u00edo pensamiento: &#8211; es\u2026 \u00a1t\u00e9trico! Se arrepiente, y corrige queriendo atemperar: &#8211; es; un poco l\u00fagubre\u2026&nbsp;&nbsp;Zulema le oprime el b\u00edceps; m\u00e1s parece que acaricia su musculatura y r\u00ede divertida: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Vamos Don Pepo, \u00bfno me diga que es usted supersticioso? Ahora, \u00e9ste que fue un santuario para \u00e9l; yo lo uso para dar mis clases de franc\u00e9s y con ello ganar algunos pesos; y tambi\u00e9n aqu\u00ed hago mis ensayos de teatro, que es mi entretenimiento favorito. <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013 Don Pepo: S\u00ed por supuesto, disc\u00falpeme, me dej\u00e9 llevar, es una tonter\u00eda\u2026 pero, nada le quitar\u00eda de la mente esa tremenda impresi\u00f3n y para sus adentros: &#8211;<em>\u201cni que yo fuera tan pendejo<\/em>\u201d\u2026\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora Qui\u00f1onez, que le pidi\u00f3 llamarla por el ex\u00f3tico nombre de Zulema: reci\u00e9n que regres\u00f3 de Francia, se dedic\u00f3 en cuerpo y alma a los cuidados que requer\u00eda su madre enferma. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de muerta e incinerado su cad\u00e1ver; le guardo luto con admirable madurez, no llor\u00f3 su muerte; se entreg\u00f3 a la meditaci\u00f3n durante doce d\u00edas; y al t\u00e9rmino de estas honras f\u00fanebres privadas: <\/p>\n\n\n\n<p>Junt\u00f3 toda la ropa de la difunta y la llev\u00f3 a donar a las capillas del Carmen y de F\u00e1tima; cuyos templos fueron recept\u00e1culos de fe de su\u00a0madre, que en contrapartida con un esposo esc\u00e9ptico: era cat\u00f3lica. <\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo d\u00eda por la noche, acudi\u00f3 sobriamente vestida al restaurante Los Portales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y discretamente ocup\u00f3 una mesa al aire libre, de las m\u00e1s apartadas de bullicio, pidi\u00f3 una copa de vino blanco y encendi\u00f3 un arom\u00e1tico pitillo de boquilla dorada; casi al instante, apareci\u00f3 una joven rubia, alta y esbelta, llevando en sus manos de u\u00f1as bien pintadas, un cenicero de cristal; ella agradeci\u00f3 con una sonrisa y una educada inclinaci\u00f3n; <\/p>\n\n\n\n<p>Se llev\u00f3 el cigarrillo a los labios, succion\u00f3 con pasi\u00f3n y sin apartarlo; exhal\u00f3 una sensual bocanada que se difumin\u00f3 en el claro oscuro&nbsp;&nbsp;de la penumbra del jard\u00edn; revis\u00f3 la carta: pidi\u00f3 un corte t\u00e9rmino medio, con guarnici\u00f3n de lechuga orejona, aguacate y perejil salpicados con aceite de olivo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Desde una mesa ubicada bajos los portales, una par de maduras que depart\u00edan habl\u00e1ndose al o\u00eddo; y que desde su llegada la observaron: no dejaban de mirarla y sonre\u00edr, sin detener su coloquio confidencial; ella que no se hab\u00eda dado por aludida: pidi\u00f3 otra copa de vino, termin\u00f3 su corte, pidi\u00f3 que le retiraran el servicio; y volvi\u00f3 a encender su cigarrillo\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Lo olfate\u00f3 con deleite y elegancia; lo pinz\u00f3 entre el \u00edndice y el pulgar; levant\u00f3 su rostro, sacudiendo con discreta coqueter\u00eda su desordenada cabellera, y dirigi\u00e9ndose a las maduras: <\/p>\n\n\n\n<p>Les ofreci\u00f3 una fumada, con actitud de desenfado; parec\u00eda una peque\u00f1a leona satisfecha; que se siente ama y se\u00f1ora de todo cuanto est\u00e1 a vista, porque nada se mov\u00eda sin que ella lo prendiera con su mirada intimidante, al tiempo que parec\u00eda relamerse los labios, seguido de un bostezo bestial y majadero\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Las maduras congelaron su sonrisa sintiendo como se les aflojaban las corvas y sintieron ganas repentinas de ir al tocador: &#8211; \u00bf\u00a1la miraste!? \u00a1Huy qu\u00e9 miedo! Parece una diabla\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Volvieron a la mesa sin atreverse a mirarla: Pero ella hab\u00eda desaparecido, pag\u00e1ndoles el consumo y una copa m\u00e1s, y dej\u00e1ndoles un mensaje: al desdoblar la servilleta perfumada de \u201cobsesi\u00f3n\u201d; el arom\u00e1tico pitillo de boquilla dorada a medio consumir, cay\u00f3 sobre la mesa; y qued\u00f3 a la vista un n\u00famero telef\u00f3nico de diez cifras y; \u201ccuando gusten pueden conocer a una amiga de verdad: <\/p>\n\n\n\n<p>Zulema\u201d\u2026.se miraron at\u00f3nitas, se sent\u00edan totalmente superadas; sin dejar de sentir atracci\u00f3n por aquella perrilla convertida en Leona que las apantall\u00f3 sin despeinarse siquiera; la curiosidad las ten\u00eda dominadas; la madura de piel trigue\u00f1a no resisti\u00f3 la tentaci\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 el pitillo, lo llev\u00f3 a su boca, lo encendi\u00f3 y le dio&nbsp;&nbsp;el golpe, y aparentando ser Zulema: fingi\u00f3 un bostezo, se pas\u00f3 la lengua por los labios, y adoptando&nbsp;&nbsp;pose de mujer fatal, inclin\u00f3 la cara; mir\u00f3 a su compa\u00f1era con ojos de pantera en celo, y con voz ronca y sugestiva: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfQuieres una amiguita de verdad cabrona? Y repitiendo golpe al pitillo; empez\u00f3 a sentirse entusiasmada y muy \u00e1gil: la m\u00fasica del teclado elev\u00f3 el volumen apagando sus voces, y se escuch\u00f3 la voz sensual de la vocalista:&nbsp;<em>Dis\u00e9\u00f1ame; quiero ser todo lo que tu gusta, dis\u00e9\u00f1ame; te doy mi&nbsp;&nbsp;esencia y mi verdad\u2026&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y sin poder resistirse se par\u00f3 y con movimientos sensuales, inici\u00f3 una danza sugerente y provocativa: su compa\u00f1era, complacida, no perd\u00eda de vista sus er\u00f3ticas evoluciones, sin duda la velada era prometedora y al terminar la \u00faltima copa, dejando jugosa propina: cogidas de la mano se perdieron en la noche\u2026continuar\u00e1&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y sin poder resistirse se par\u00f3 y con movimientos sensuales, inici\u00f3 una danza sugerente y 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