{"id":954,"date":"2023-07-20T18:50:58","date_gmt":"2023-07-20T18:50:58","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=954"},"modified":"2023-07-20T18:54:57","modified_gmt":"2023-07-20T18:54:57","slug":"lecturas-para-un-momento-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/07\/20\/lecturas-para-un-momento-tercera-parte\/","title":{"rendered":"Lecturas para un momento. Tercera Parte."},"content":{"rendered":"\n<p>Don Pepo, \u00e9l \u2018mil usos\u2019 m\u00e1s conocido del barrio del Mercadito Izabal, [conocido como el Corral\u00f3n de los Chirrines], y todos sus alrededores, ha acudido en visita \u201cprofesional\u201d a casa de la se\u00f1ora Qui\u00f1onez, que est\u00e1 desesperada, pues tiene un problema que no le quiso contar por tel\u00e9fono y lo ha hecho venir a su casa para explicarle y pedirle su ayuda\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-No Don Pepo, yo no tengo problema de goteras: su voz ha cambiado de tono y ahora es enf\u00e1tica y quiere ser confidencial.&nbsp;&nbsp;Don Pepo la mira fijamente, y con petulancia de \u201csabelotodo\u201d afirma: -entonces se\u00f1ora, usted tiene descompuesto el \u201cairconditi\u00f3n\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Ella vuelve a negar, y ahora su voz tiene inflexiones dram\u00e1ticas, se oye tr\u00e9mula, su barbilla tiembla, sus ojos negros&nbsp;&nbsp;expresan temor y timidez, y las l\u00e1grimas se asoman; ella intenta dominarse sin conseguirlo: mira a Don Pepo con vehemente ansiedad, y sin poderse explicar m\u00e1s; s\u00e9 desvanece, y\u00e9ndose de bruces sobre \u00e9l, que sorprendido al no poder&nbsp;sostenerla: <\/p>\n\n\n\n<p>Hace un puff involuntario expulsando el palillo que lleva entre los dientes, y&nbsp;&nbsp;ruedan derribando el violetero de la mesita de centro; <\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo ha perdido por completo la compostura de su regordeta figura; y yace tumbado boca arriba con ella encima; se le ha zafado un tirante del pantal\u00f3n, su ajustada playera ha dejado libre su barriga cervecera, est\u00e1 sofocado, puja concentrando fuerzas y consigue gritar con voz tipluda y quejumbrosa:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1se\u00f1ora! \u00bfQu\u00e9 le pasa se\u00f1ora? \u00a1Se\u00f1ora! por el amor de dios, \u00bfqu\u00e9 le pasa? se incorpora con dificultad y quit\u00e1ndosela de encima; la acomoda sobre el sof\u00e1; recupera su cachucha que ha volado por los aires y la abanica sobre la se\u00f1ora Qui\u00f1onez; que&nbsp;desva\u00edda, y con el rostro desencajado balbucea un gemido que parece decir: losmuurshielagoz\u2026 sonmursshielagoz; <\/p>\n\n\n\n<p>Para despu\u00e9s quedar totalmente inconsciente: de su boca ha escapado la dentadura postiza y Don Pepo en un acto de pudor; le acomoda la bata de traj\u00edn casero; masculla descontrolado y finalmente busca la cocina y regresa trayendo un vaso con agua; le pasa la mano por la nuca y levantando su cabeza la hace beber, y con el resto del fresco l\u00edquido, le moja la cara con delicadeza; <\/p>\n\n\n\n<p>Al ver que ella empieza lentamente a reaccionar; con un tono protector le dice: &#8211; se\u00f1ora, se\u00f1ora, ya pas\u00f3, ya pas\u00f3. Ella sigue fl\u00e1cida y con los ojos cerrados y poco a poco, ayudada por \u00e9l, logra sentarse; \u00e9l a su lado, la interroga con acento comprensivo: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 le ha pasado se\u00f1ora? Se ha desvanecido tan repentinamente que me ha pegado un buen susto; ella medianamente recuperada apenas atina a disculparse: <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Ay se\u00f1or Don Pepo! Que apenada estoy, que va a decir usted, pero es que estoy tan asustada, \u2013 No se preocupe por eso se\u00f1ora, \u00e9l la interrumpe: mejor ser\u00e9nese, c\u00e1lmese y cu\u00e9nteme lo que le pasa, porque me imagino que por eso me ha hecho venir a su casa y\u2026 se acomoda frente a ella dispuesto a escucharla:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si Don Pepo; mi amiga Lupita y su esposo Philip lo saben; y me han dicho que usted puede ayudarme. Aunque, francamente le digo, que cuando lo mir\u00e9, me arrepent\u00ed de llamarle, pero no me dej\u00e9 llevar por las apariencias y me alegro. Don Pepo, intrigado, abri\u00f3 los brazos y volteo a verse a s\u00ed mismo, y entre los dos hubo un breve silencio, que ella aprovech\u00f3 para ordenar sus pensamientos y\u2026&nbsp;&nbsp;reanuda el dialogo, ahora su voz tiene un agradable timbre did\u00e1ctico:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi nombre es Zulema, nac\u00ed aqu\u00ed en esta casa, y aqu\u00ed me crie junto con mis hermanas, de ni\u00f1a fui alegre y traviesa como todas las ni\u00f1as, pero conforme crec\u00ed, me fui haciendo caprichosa y corajuda, al llegar a la adolescencia, me volv\u00ed de car\u00e1cter retra\u00eddo: <\/p>\n\n\n\n<p>La pubertad me rebel\u00f3 que el cuerpo tiene expresiones contundentes y que las emociones del coraz\u00f3n; sorprenden nuestro cerebro\u2026 con esto le digo, que yo empec\u00e9 a sentirme diferente, y lo primero que se me ocurri\u00f3; fue ponerme a la defensiva y dejar los juegos, para evitar los roses, pues cre\u00ed que evit\u00e1ndolos, nadie sabr\u00eda los efectos que me causaban, que por muy inocentes que fueran: me excitaban\u2026&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este momento, Don Pepo tiene otra expresi\u00f3n; sus ojos irradian serenidad, se ha quitado las manos de la cintura y sus facciones se han dulcificado; <\/p>\n\n\n\n<p>Inclinado hacia adelante, casi tocan las manos de Zulema; ella recupera la tranquilidad perdida; el hombre que est\u00e1 ante ella; le inspira confianza, le da seguridad. Sonr\u00ede ligeramente y contin\u00faa: mis padres pensaron que todo se deb\u00eda a mis cambios hormonales: <\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 a dormir sola, temerosa de que se supiera, que en mis sue\u00f1os se repet\u00edan inquietantes sensaciones, y que se hab\u00edan despertado mis deseos. <\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces sufro en silencio mis inclinaciones. No acept\u00e9 noviazgo con nadie y cuando sal\u00ed de la Webster; me desempe\u00f1\u00e9 como trabajadora social unos a\u00f1os y jun d\u00eda renunci\u00e9: quer\u00eda conocer el mundo: <\/p>\n\n\n\n<p>A la muerte de mi padre; viaje a Europa, por un mes y me qued\u00e9 en Francia treinta y nueve a\u00f1os: all\u00e1 pude ser quien cre\u00eda ser; y un d\u00eda conoc\u00ed a un hombre muy fino y muy guapo, un gran ser humano y con \u00e9l me cas\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Juntos pusimos un exitoso restaurant de comida mexicana, que era visitado por muchos artistas y compatriotas. Siempre dormimos separados, ese fue el acuerdo y el secreto del \u00e9xito de nuestra uni\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>He regresado a este lugar para dar cristiana sepultura a mi madre; y ahora estoy aqu\u00ed, sola, deteniendo las paredes de esta vieja casa, que no es toda m\u00eda. Conservo los ahorros de la venta del negocio en Francia y de mi esposo y amigo, no he vuelto a saber nada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El reloj del parque Revoluci\u00f3n dio trece campanadas, Don Pepo sali\u00f3 del hipnotismo de aquel&nbsp;relato; Zulema volvi\u00f3 a ser la se\u00f1ora Qui\u00f1onez, para decirle: &#8211; Don Pepo, Yo s\u00e9 que usted tiene sus responsabilidades; que trabaja para sostenerse, y yo no tengo derecho a meterlo en mis problemas. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero le suplico que me ayude, ser\u00e1 un trabajo para usted y ser\u00e1 apoyo que yo necesito.&nbsp;&nbsp;Zulema al ver que Don Pepo empezaba a inquietarse: se levant\u00f3 y fue hasta un viejo chifonier de caoba, meti\u00f3 la llave, lo abri\u00f3 y extrajo de \u00e9l; una peque\u00f1a cajita, con objetos de valor; <\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo fingi\u00f3 distraerse; ella sac\u00f3 un billete y se lo ofreci\u00f3, diciendo; \u00e9sta es su paga por este d\u00eda, y si acepta el trabajo: le pagar\u00e9 al terminarlo\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo sali\u00f3 bruscamente de su fingida distracci\u00f3n, tom\u00f3 el billete y lo agradeci\u00f3 preguntando: &#8211; \u00bfy que trabajo ser\u00e1 \u00e9se se\u00f1ora?&nbsp;&nbsp;\u2013Nada de Se\u00f1ora: Zulema nada m\u00e1s. -Bueno est\u00e1 bien, Zulema, pero expl\u00edcame de una vez por todas \u00bfde qu\u00e9 se trata? continuara&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reloj del parque Revoluci\u00f3n dio trece campanadas, Don Pepo sali\u00f3 del hipnotismo de aquel\u00a0relato.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":955,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5,19],"tags":[],"class_list":["post-954","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-entretenimiento"],"aioseo_notices":[],"views":19,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=954"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/954\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":959,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/954\/revisions\/959"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}