{"id":911,"date":"2023-07-17T22:41:52","date_gmt":"2023-07-17T22:41:52","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=911"},"modified":"2023-07-17T22:45:23","modified_gmt":"2023-07-17T22:45:23","slug":"lectura-para-un-momento-2da-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/07\/17\/lectura-para-un-momento-2da-parte\/","title":{"rendered":"Lectura para un momento,\u00a02da parte\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Una tarde, al regresar a su casa, ubicada en pleno centro del viejo Culiac\u00e1n, se encontr\u00f3 con un mensaje que solicitaba sus servicios de mil usos en forma apremiante:&nbsp;<em>\u201cSe\u00f1or Don Pepo, soy La se\u00f1ora Qui\u00f1onez, amiga de la licenciada Lupita, ella me lo recomend\u00f3 como persona muy seria, capaz, y muy formal y muy. Y yo tengo un problema muy grave, se lo he contado a ella, y ella dice que es usted la persona que puede ayudarme. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Lo espero en mi domicilio, venga pronto, aqu\u00ed personalmente se lo explicar\u00e9\u201d.<\/em>&nbsp;Al leerlo, hizo una mueca de disgusto; debido a que: era verano y la temporada de aguas estaba en su momento m\u00e1s intenso, los problemas de mantenimiento de azoteas y de aire acondicionados, estaban por todo lo alto; manos hac\u00edan falta para atender todas las llamadas de auxilio.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En \u00e9sta regi\u00f3n&nbsp;tropical tan lluviosa y caliente: hasta hoy, todav\u00eda no est\u00e1 claro \u00e9l porqu\u00e9 las personas, que tienen goteras en su casa o descompuesto el mini Split; se esperan hasta que el calor o las goteras no lo dejan dormir por las noches, y amanecer todos jodidos, malhumorados y rega\u00f1ados por la mujer, para buscar a un pobre \u201cmil usos\u201d o a un acomedido \u201csabelotodo\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00e1 tal vez porque&nbsp;los obreros calificados son muy careros y sangrones? o porque no est\u00e1n \u201cdisponibles\u201d?, para acudir a un llamado de urgencia a corregir, los viejos problemas del mantenimiento m\u00e1s comunes, como son las molestas goteras y los capacitores quemados del air-condition \u2026tal vez se deba a que piensan; que ya trat\u00e1ndose&nbsp;&nbsp;de chambones, de obreros calificados, o de alba\u00f1iles; tarde o temprano se tendr\u00e1n que ir a achicharrar al infierno, por hacerla de lebrones y de alebrestados\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo detuvo sus reflexiones y\u00a0haciendo un hjuum, dijo; vamos a ver si ma\u00f1ana o pasado puedo ir a ver a esta se\u00f1ora Qui\u00f1ones. Pero no acaba de leer el mensaje, ni de ordenar sus pensamientos para sentarse a la mesa; cuando se escuch\u00f3 el insistente ring ring del timbre telef\u00f3nico; <\/p>\n\n\n\n<p>Provocando en \u00e9l un moh\u00edn de disgusto y sac\u00e1ndole un: huta madre!, \u00bfy ahora quien ser\u00e1? Su mujer y \u00e9l se miraron, y ella encogi\u00e9ndose de hombros se alej\u00f3 del aparato telef\u00f3nico; Don Pepo, hizo una breve rabieta y levantando el auricular contesto con voz gutural y fingida: \u00a1Bueno! Del otro lado de la l\u00ednea, una voz de mujer son\u00f3 educada y meliflua al preguntar: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Buenas tardes, \u00bfser\u00eda tan amable de comunicarme con Don Pepo?\u00a0\u00a0-A sus \u00f3rdenes, \u00e9l habla: \u00bfSi se\u00f1ora d\u00edgame usted, en que la puedo servir? \u00a1\u00a1Inquiri\u00f3 Don Pepo sin llegar a ser cordial, &#8211; Ay se\u00f1or!! La mujer son\u00f3 angustiada; \u00a1Ay\u00fademe usted! tengo un problema, un verdadero problema y no tengo a quien acudir, me dijo Lupita que usted me ayudar\u00eda!&#8230; Don Pepo, bajando la guardia contest\u00f3 resignado: <\/p>\n\n\n\n<p>-Si se\u00f1ora, podr\u00eda usted esperar a que tome mis alimentos antes de ir a su domicilio? \u2013S\u00ed se\u00f1or, claro que s\u00ed, coma usted y venga cuando se\u00a0sienta ya descansado; ah\u00ed en el mensaje est\u00e1 mi direcci\u00f3n, es aqu\u00ed muy cerca. Lo espero\u2026\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo se sent\u00f3 por fin a la mesa, y volvi\u00f3 a quejarse: chin,&amp;%$# ya se me enfri\u00f3 la comida y tomando el plato se dirigi\u00f3 a micro y lo abri\u00f3 refunfu\u00f1ando; lo cerr\u00f3, lo program\u00f3 y en el \u201cdisplay\u201d empez\u00f3 la cuenta regresiva de 120 segundos, que \u00e9l mismo interrumpi\u00f3 con el bot\u00f3n de \u201creset\u201d porque le pareci\u00f3 interminable. Recuper\u00f3 el plato, volvi\u00f3 a la mesa, se sent\u00f3 y comi\u00f3 con las tortillas tibias; al t\u00e9rmino de la ingesta: <\/p>\n\n\n\n<p>Volvi\u00f3 a refri y extrajo una piernuda bien fr\u00eda y se encamin\u00f3 a la mecedora de mimbre, que como siempre lo espera en el&nbsp;fresco y bien iluminado patiecito interior; se sent\u00f3 y exhal\u00f3 pensando:&nbsp;<em>al ratito voy a ver que chingaos se le ofrece a \u00e9sta do\u00f1ita<\/em>;&nbsp;<em>las mujeres se ahogan en un vaso de agua<\/em>\u2026 agot\u00f3 la piernuda, frot\u00f3 el retornable y lo dej\u00f3 caer suavemente al piso; se fue aletargando, relajado, afloj\u00f3 el cuerpo contra el respaldo de mimbre, y perdi\u00f3 totalmente la noci\u00f3n del tiempo\u2026&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, la se\u00f1ora Qui\u00f1ones; se paseaba inquieta, yendo y viniendo por el zagu\u00e1n de su casa, con los brazos cruzados sobre el pecho y tamborileando los dedos en sus costillas, apretaba y mov\u00eda los labios, negando con la cabeza; esperando a Don Pepo: que en esos precisos momentos roncaba a pierna suelta, imitando el freno de motor de los camiones kenworth\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>El persistente ring ring del tel\u00e9fono lo volvi\u00f3 a la realidad, acudi\u00f3 trastabillante a contestar y al escuchar la voz meliflua de la se\u00f1ora Qui\u00f1onez, se disculp\u00f3 diciendo: -disculpe se\u00f1ora, me qued\u00e9 dormido\u2026 Ella le allan\u00f3 la respuesta, diciendo:&nbsp;<em>Ay se\u00f1or, mire mejor lo espero ma\u00f1ana, porque ya son las seis de la tarde y ya me encerr\u00e9, lo espero ma\u00f1ana a las diez de la ma\u00f1ana por favor,<\/em>&nbsp;y colg\u00f3 sin darle tiempo a protestar a Don Pepo, \u00e9l sacado de honda y molesto; imit\u00f3 la voz meliflua de la cotorra: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;&nbsp;<em>\u00a1ay s\u00ed, Don Pepo, ya son las seis, \u00a1y ya estoy encerrada!<\/em>&nbsp;Pinche vieja, total; y solt\u00f3 su mantra favorito: \u00a1\u00a1me vale madre!! Volvi\u00f3 al refri, sac\u00f3 otra&nbsp;piernuda y busc\u00f3 su lectura diciendo: bueno ya pas\u00f3, vamos a ver,&nbsp;&nbsp;vamos ver, donde me qued\u00e9, p\u00e1gina mmm, aqu\u00ed voy, y sent\u00e1ndose se sumergi\u00f3 en la lectura\u2026&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;\u2026\u201d y a solas, hablamos con los que se han marchado, pero que no desocuparon nunca el lugar en nuestra mente y, siguen ah\u00ed con una presencia intermitente a nuestro lado, en el lecho por las noches, en la mesa por la ma\u00f1ana, en los pasillos al atardecer, en&nbsp;el patio, y al llegar a la sala: \u00a1\u00e9l est\u00e1 ah\u00ed sentado en su sill\u00f3n! s\u00ed es \u00e9l, pero si no cambiado nada! de repente \u00e9l desaparece del sill\u00f3n y reaparece apoyado en el marco de la puerta diciendo: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Mujer!, \u00bfc\u00f3mo fue que no me esperaste!?&#8230;- \u00a1Se\u00f1or!, se lo dije muchas veces! pero usted con sus hornos ladrilleros, con sus cribadoras de arena y\u00a0sus tantos amores, no viene por aqu\u00ed, hasta ya no aguanta la fogata de su insaciable pasi\u00f3n, y calla&#8230;no tiene caso, desde cuando que se fue y no, no volver\u00e1 porque \u00e9l est\u00e1 muerto, y yo estoy viva todav\u00eda y me estoy volviendo loca, \u00a1no, loca no! Vieja es lo que estoy, muy vieja y fatigada\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Leony, \u00a1Leony donde estas! D\u00e9jate de eso, t\u00fa tambi\u00e9n te vas a volver loco con tanto mitote que escribes, \u00bfa qui\u00e9n le escribes tanto pues mijo\u201d? \u2026.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo despierta sobresaltado, el ultimo ronquido fue el m\u00e1s fuerte de todos y lo ha espantado, se levanta con la boca seca, intenta deglutir la saliva y no puede, \u00a1hagss!&#8230; chingada madre, ya casi amanece, me qued\u00e9 s\u00fapito; bebe un poco de agua y repitiendo el gesto de desagrado, se dirige a la cocina; se prepara caf\u00e9, ya son las cinco de la madrugada y \u00e9l, ya no podr\u00e1 conciliar el sue\u00f1o por m\u00e1s que lo intente; <\/p>\n\n\n\n<p>Se queda ah\u00ed sentado tom\u00e1ndose el caf\u00e9 y pensando en la ruta cr\u00edtica del d\u00eda que le espera, y se sobresalta al recordar a la se\u00f1ora Qui\u00f1ones:\u00a0\u00a0-pinche vieja, me va a echar a perder la ma\u00f1ana, ni modo, eso me pasa a m\u00ed por pendejo, quien me manda hacerla de \u201csabelotodo\u201d, eso me gano yo por acomedido\u2026y haci\u00e9ndose \u00e9stos rega\u00f1os lo sorprende la luz de la ma\u00f1ana. <\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda comienza con chifletas conyugales, previas al desayuno; se mete a la regadera, silva y tararea, se sale, se seca, se viste, desayuna velozmente y sale disparado, dejando a su mujer con la \u00faltima palabra en la boca: -y hablando consigo mismo: -Caray, no cabe duda de que hay d\u00edas que comienzan mal, lo bueno es que tengo chamba y voy a sacar una buena feria, y con eso parar\u00e9 bronca\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se dirige sin prisas a la casa de la se\u00f1ora Qui\u00f1ones. Camina con la vista en alto, buscando el n\u00famero de la casa, ya la encuentra. Casi son las diez y ella lo espera. Ya est\u00e1 parado frente la puerta, que se abre antes de que alcance a tocar. No hacen falta las presentaciones; la cotorra que est\u00e1 a la vista \u00a1ejem ejem! <\/p>\n\n\n\n<p>Es sin duda La se\u00f1ora Qui\u00f1onez: es una mujer menudita, esbelta y morena, ya entrada en a\u00f1os, parece mayor que \u00e9l, luce reci\u00e9n peinada, lleva el pelo recogido en una cola que cuelga por su nuca y viste con un poco de descuido una bata de traj\u00edn casero; sus ojos saltones lo revisan de arriba abajo y despu\u00e9s mira a ambos lados de la acera, por fin sonr\u00ede con agrado y lo invita a pasar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pepo, ingresa al interior intrigado, curiosea volteando a ver los techos en busca de las caracter\u00edsticas manchas de humedad; pero ella que est\u00e1 pendiente de \u00e9l; lo interrumpe para aclararle: No Don Pepo, yo no tengo problemas de goteras: su voz ha cambiado de tono y ahora es enf\u00e1tica y quiere ser confidencial\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una tarde, al regresar a su casa, ubicada en pleno centro del viejo Culiac\u00e1n, se encontr\u00f3 con un mensaje que solicitaba sus servicios.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":912,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-911","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"views":17,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=911"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/911\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":915,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/911\/revisions\/915"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}