{"id":901,"date":"2023-07-15T00:35:02","date_gmt":"2023-07-15T00:35:02","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=901"},"modified":"2023-07-15T00:36:54","modified_gmt":"2023-07-15T00:36:54","slug":"lecturas-para-un-momento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/07\/15\/lecturas-para-un-momento\/","title":{"rendered":"Lecturas para un momento\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>Qu\u00e9 importa el d\u00eda del mes, o de la semana; si es un d\u00eda de suerte: ayer cobraste \u00e9l destajo y hoy, te encuentras de asueto;&nbsp;&nbsp;sentado en la mecedora que cuelga del portal interior de tu modesta vivienda; que por pura casualidad se ha quedado sola totalmente para ti, est\u00e1s relajado, sientes la buena vibra y la quietud del entorno\u2026 es el mes de julio, la tarde est\u00e1 tibia y tu garganta un poco seca; piensas que para complementar debidamente el momento; ser\u00eda ideal beber una oscura y burbujeante cerveza: y&nbsp;sin nadie que te lo impida.<\/p>\n\n\n\n<p>Te decides\u2026 te incorporas sin prisa, caminas hasta la cocina, abres \u00e9l viejo refrigerador, y escudri\u00f1as en su interior atiborrado con las compras de ayer, y claro: como nadie m\u00e1s toma en tu casa, ah\u00ed est\u00e1n esperando las piernudas, esa dizque artesanales, que ayer te trajiste de ese nuevo alambique que se esconde al otro lado de la isleta; y alargas el brazo sin premura, tomas las m\u00e1s cercana, cierras la puerta del refri\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Muerdes el tap\u00f3n de corcho de la piernuda y la destapas un jal\u00f3n; oyes como se produce un rechinido entre el corcho y el vidrio, escupes el tap\u00f3n y te la empinas haciendo tu cabeza suavemente hac\u00eda atr\u00e1s sobre la nuca, con los ojos cerrados, sientes pasar la&nbsp;&nbsp;efervescencia refrescando tu paladar y tu garganta; contraes los carrillos saboreando el exquisito amargor del l\u00fapulo y al chasquear la lengua; percibes la suavidad de la malta que permea tus papilas gustativas\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Repites el acto con desenfado; como si estuvieras en la rutina de un catador profesional. Al ir de regreso a la mecedora, sientes una sensaci\u00f3n de plenitud y obligado a la vista: sobre e desayunador est\u00e1 el libro de la presentaci\u00f3n del pasado jueves, con un poco de desgano; lo tomas con la izquierda porque la derecha est\u00e1 ocupada y te lo llevas, antes de acunarte de nuevo en la mecedora, agotas de un solo trago la piernuda y frotas el envase vac\u00edo que es retornable; ya en pleno relax, sintiendo en tu espalda la firmeza del tejido de mimbre de la mecedora: <\/p>\n\n\n\n<p>Observas el t\u00edtulo y la foto de la anciana que ilustra la portada de la publicaci\u00f3n: se trata de la biograf\u00eda de Do\u00f1a Monchi, la madre del escritor Le\u00f3nidas Alfaro, y tomas nota de que \u00e9l mismo; es el autor que nos cuenta su historia: te sumerges en la lectura y vas agotando el resto de las piernudas; sin darte cuenta de tu ir y venir a la cocina, ni del abrir y cerrar del refri\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>La lectura te absorbe; atrapado en la exquisita descripci\u00f3n de los paisajes, que la serran\u00eda ofrece a la vista de los peregrinos y pierdes el aliento, en el subir y bajar los cerros por estrechos caminos, con el riesgo de sufrir un derrumbe, o de caer por el acantilado de un barranco y te estremece pensar en el acecho del puma\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Y ya bajando la sierra de Durango; poco a poco se va perdiendo el olor a monte, y te vuelve el alma al cuerpo cuando escuchas bramar a los becerros y percibes el olor de los cultivos del valle de Culiac\u00e1n y quedas encantado al internarte entre el caser\u00edo de Monte Verde, lugar donde \u00e9sta historia es replantada, despu\u00e9s de haber sido arrancado de Vasco Gil y de San Juan de Camarones, donde producto del amor de una joven pareja de lugare\u00f1os, naci\u00f3 Ramona Bedolla; la hero\u00edna que da vida a esta historia y que todav\u00eda hoy, a sus noventa y ocho a\u00f1os de vida, sigue remando a flote, como lo que es: una soberana que reina sobre el inmenso mar del amor filial que la rodea\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco vas comprobando, que tiene raz\u00f3n ese intelectual yucateco llamado H\u00e9ctor L\u00f3pez Palma, cuando afirma: que \u00e9sta obra compite con los mejores dramas que se hayan escritor; por su crudo realismo y por la calidad de la narrativa: el autor nos lleva a recordar a los cl\u00e1sicos del arte literario, que nos contaron de la vida rural, de los ricos hacendado, de los caciques, de las diferentes formas de vida, y de las realidades del amor nacido entre los pobres de otros tiempos.&nbsp;Le\u00f3nidas nos cuenta en uno de los primeros episodios: <\/p>\n\n\n\n<p>Que la protagonista principal, sufre una irritaci\u00f3n rojiza en la piel, en la parte del cuello, irritaci\u00f3n que empez\u00f3 con escozor y picaz\u00f3n que fue aumentando, y con el paso de las horas; se le hicieron ronchas y despu\u00e9s \u00e1mpulas, mismas que al d\u00eda siguiente, al reventarse, se convirtieron en peque\u00f1as llagas comezonientas\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Que al ser observadas por \u2018La Cuca\u2019: una voluntariosa lugare\u00f1a de Quil\u00e1,&nbsp;&nbsp;que sin ser curandera, ten\u00eda conocimientos de herbolaria, y le bast\u00f3 ver el da\u00f1o en la piel de Ramoncita; para decir con aires de suficiencia:&nbsp;<em>ay chamaca! onde jue que ti miaron los chinacates?<\/em>; y sin m\u00e1s tiempo que perder se dio a la tarea de preparar unas yerbas y machac\u00e1ndolas con la mano del metate; hizo con ellas una pomada&nbsp;&nbsp;que le aplic\u00f3 a Ramoncita directamente sobre su piel y la cubri\u00f3 en forma de cataplasma, al tiempo que dec\u00eda:<em>&nbsp;con \u00e9sta tienis, se ti va a quita la comez\u00f3n y la \u2018infeision<strong>\u2019,<\/strong>&nbsp;no ocupas m\u00e1s p\u00e1 sanar muchachas, ora lo veras\u2026&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Murci\u00e9lagos,<\/strong>&nbsp;palabra de ra\u00edces latinas, mus o muris: \u2018rat\u00f3n\u2019 y caeculus o caecus \u2018ciego\u00b4 \u00f3&nbsp;<strong>chinacate<\/strong>, vocablo que proviene del n\u00e1hualt; tzintli, culo y nacatl, carne: \u201ccarne del culo\u201d: como son llamados en \u00e9sta regi\u00f3n; son los \u00fanicos mam\u00edferos voladores, que hasta la actualidad se conocen; aunque siempre han estado asociados al satanismo y al vampirismo; en realidad, la mayor\u00eda de su especie se alimenta de insectos, de frutas; higos, mangos, d\u00e1tiles, pl\u00e1tanos, naranjas y papayos,&nbsp;semillas y bellotas como almendros, y polen de flor: <\/p>\n\n\n\n<p>Pero existen algunos murci\u00e9lagos que son carro\u00f1eros, otros comen peque\u00f1os sapos, peces, p\u00e1jaros y lagartijas; y existen los Desmodus Rotundus que son hemat\u00f3fagos, conocidos como vampiros, pero para nuestra tranquilidad, \u00e9stos habitan en las fr\u00edas regiones de Europa, y en Am\u00e9rica del Sur; y no les gusta la sangre humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Prefieren la sangre de bovinos y equinos, de cuya sangre solo chupan tan peque\u00f1as cantidades cuando duermen, que las victimas ni siquiera despiertan cuando son puncionados por sus peque\u00f1os y afilados colmillos, de los que solo hay que temer el contagio de la rabia, que por ahora y gracias a los esfuerzos de las autoridades sanitarias, est\u00e1 casi erradicada; pero su eventual contagio, puede llegar a ser mortal. Habitan en cueva y oquedades, en parajes solitarios de \u00e1rboles frondosos, en casas abandonadas y en ruinas. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero principalmente en las cavernas, donde los hay por miles y de donde salen todas las noches, en grandes parvadas, orientando su vuelo por un intermitente chirridos o silbidos, que al rebotar, le devuelve al alado y ciego mam\u00edfero, una imagen s\u00f3nica que su cerebro capta y descifra de manera instant\u00e1nea, permiti\u00e9ndole ejecutar las maniobras pertinentes para no chocar; con tan admirable precisi\u00f3n y oportunidad, que envidiar\u00eda el m\u00e1s moderno avi\u00f3n de reconocimiento nocturno. <\/p>\n\n\n\n<p>En pleno vuelo de \u00e9ste singular mam\u00edfero; aparte de o\u00edr los chirridos que orientan su radar; es posible observar la luminosidad de sus orines y de sus secreciones fecales; debido a su alto contenido de \u00e1cido \u00farico, fosforo y nitr\u00f3geno, que suele servir de fertilizante y tambi\u00e9n de ingrediente para fabricaci\u00f3n de la p\u00f3lvora; donde habitan; es posible percibir su caracter\u00edstico y desagradable olor a almizcle y en contra de ellos solamente es recomendable ahuyentarlos, poniendo mucha naftalina al alcance de su fino olfato, que es insoportable para ellos; que por ser polinizadores: est\u00e1 oficialmente prohibido combatirlos de otra manera. <\/p>\n\n\n\n<p>Pero c\u00f3mo \u00e9sta breve colaboraci\u00f3n para revista&nbsp;<strong>vida p\u00fablica<\/strong>, no pretende ser tratado de taxonom\u00eda, de bot\u00e1nica y menos de brujer\u00eda: detente aqu\u00ed, no entres en el campo de esas ciencias; toda vez que lo que realmente quiero platicar: es qu\u00e9 \u00e9ste personaje tambi\u00e9n vivi\u00f3 una extra\u00f1a y emocionante aventura, en ella los murci\u00e9lagos, fueron tambi\u00e9n una suerte de protagonistas que desde el principio, jugaron un rol enigm\u00e1tico y misterioso, por no decir que desde su aparici\u00f3n; fueron una carga inquietante de contenido diab\u00f3lico y con ellos comienza \u00e9ste pasaje de su vida que adem\u00e1s de ser una experiencia infernal; le prodigo emociones y placeres tan inusitados y enajenantes, que a punto estuvo de desbarrancarse, rompiendo la monoton\u00eda de una vida simple y apartarlo para siempre de su habitual vida hogare\u00f1a. Todo ocurri\u00f3 as\u00ed\u2026&nbsp;continuar\u00e1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lectura te absorbe; atrapado en la exquisita descripci\u00f3n de los paisajes que la serran\u00eda ofrece a la vista de los peregrinos, pierdes el aliento.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":902,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"views":21,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=901"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":906,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/901\/revisions\/906"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/902"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}