{"id":5115,"date":"2026-08-05T00:30:13","date_gmt":"2026-08-05T00:30:13","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=5115"},"modified":"2026-08-05T00:30:14","modified_gmt":"2026-08-05T00:30:14","slug":"avanti-popolo-la-quinta-columna-la-guerra-desde-adentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2026\/08\/05\/avanti-popolo-la-quinta-columna-la-guerra-desde-adentro\/","title":{"rendered":"Avanti Popolo. La Quinta Columna: la guerra desde adentro"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La historia militar ense\u00f1a que no todas las batallas se libran desde las trincheras. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Algunas comienzan mucho antes de que aparezcan los ej\u00e9rcitos y se deciden desde el interior del territorio que habr\u00e1 de ser disputado. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A ese cuerpo clandestino de colaboradores, infiltrados o simpatizantes, que, ocultos entre la poblaci\u00f3n o las propias instituciones, facilita la labor de una fuerza invasora, de ocupaci\u00f3n o de un adversario estrat\u00e9gico, la ciencia pol\u00edtica termin\u00f3 llam\u00e1ndolo La Quinta Columna. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Su misi\u00f3n no consiste en conquistar posiciones por la fuerza, sino en debilitar las defensas morales, pol\u00edticas e institucionales desde dentro, preparando el terreno para que otros obtengan la victoria desde fuera. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esa figura, nacida en el lenguaje de la guerra, termin\u00f3 convirti\u00e9ndose en una de las met\u00e1foras m\u00e1s poderosas para comprender los conflictos pol\u00edticos contempor\u00e1neos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>&#8220;La crisis consiste precisamente en que lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer; en ese interregno aparecen los fen\u00f3menos morbosos m\u00e1s variados.&#8221;<\/em><br>\u2014Antonio Gramsci.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>&#8220;Los enemigos comienzan donde la nariz se acaba.&#8221;<\/em><br>\u2014Antonio Plaza<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Al adversario frontal se le reconoce por sus palabras, sus votos, sus declaraciones y sus actos. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Se le puede debatir, confrontar e incluso derrotar en el terreno de las ideas o de la competencia pol\u00edtica, porque su posici\u00f3n est\u00e1 a la vista y sus intereses se expresan sin necesidad de disfraces.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Quinta Columna pertenece a otra dimensi\u00f3n. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No suele anunciarse ni reclamar sus victorias. Habita las zonas grises de la pol\u00edtica y de las instituciones; prospera all\u00ed donde confluyen intereses econ\u00f3micos, ambiciones personales y agendas que trascienden las fronteras nacionales. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Su fuerza no radica en el n\u00famero, sino en el sigilo. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Opera desde la penumbra, procurando que sus acciones parezcan errores administrativos, filtraciones fortuitas, campa\u00f1as aparentemente espont\u00e1neas o desacuerdos naturales que, acumulados, terminan erosionando la confianza p\u00fablica y debilitando la capacidad de decisi\u00f3n del Estado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mientras la oposici\u00f3n visible avanza con sus banderas desplegadas y asume el costo pol\u00edtico de confrontar de frente, la Quinta Columna \u2014si existe\u2014 act\u00faa como una aliada silenciosa. Su eficacia consiste precisamente en no dejar firma, en diluir sus huellas y en confundir sus objetivos con la rutina cotidiana de la vida p\u00fablica.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ah\u00ed reside la paradoja. Resulta relativamente sencillo advertir patrones que despiertan sospechas; sin embargo, demostrar jur\u00eddicamente una coordinaci\u00f3n clandestina exige algo m\u00e1s que intuiciones: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Requiere pruebas s\u00f3lidas, verificables y suficientes. Sin ellas, toda imputaci\u00f3n corre el riesgo de degradarse en especulaci\u00f3n o, peor a\u00fan, de convertirse en un instrumento para descalificar la cr\u00edtica leg\u00edtima y abrir paso a una indeseable cacer\u00eda de brujas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ese vac\u00edo probatorio constituye, al mismo tiempo, el terreno m\u00e1s f\u00e9rtil para la propaganda. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando nadie reivindica una operaci\u00f3n de desestabilizaci\u00f3n, una campa\u00f1a sistem\u00e1tica de desprestigio o una estrategia de desinformaci\u00f3n, cualquier relato puede ocupar el lugar de la verdad. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Entonces la sospecha sustituye a la evidencia, el rumor adquiere apariencia de informaci\u00f3n y la percepci\u00f3n termina imponi\u00e9ndose sobre los hechos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es precisamente en ese terreno donde surge el mayor riesgo para cualquier movimiento pol\u00edtico, incluida la Cuarta Transformaci\u00f3n: el fuego interno. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La desconfianza deja de dirigirse exclusivamente hacia el adversario externo y comienza a consumir a la propia organizaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cada discrepancia puede interpretarse como infiltraci\u00f3n; cada cr\u00edtica, como sabotaje; cada diferencia de criterio, como traici\u00f3n. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sin advertirlo, el movimiento deja de enfrentar al adversario de enfrente para comenzar a combatir su propia sombra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Porque la Quinta Columna rara vez lleva uniforme. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Suele hablar el lenguaje de la lealtad, compartir la mesa del poder y presentarse como parte del mismo proyecto que, silenciosamente, contribuye a debilitar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por ello, la inteligencia pol\u00edtica enfrenta una responsabilidad delicada: desarrollar la capacidad para detectar infiltraciones reales sin convertir toda diferencia de opini\u00f3n en un acto de deslealtad. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando esa frontera desaparece, el remedio puede resultar m\u00e1s peligroso que la enfermedad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La fortaleza de una rep\u00fablica no consiste en desconfiar de todos, sino en distinguir, con pruebas y no con sospechas, entre el adversario leg\u00edtimo y el aut\u00e9ntico saboteador clandestino. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ese equilibrio constituye una de las pruebas m\u00e1s dif\u00edciles de toda democracia y de todo movimiento pol\u00edtico que aspire a construir una hegemon\u00eda duradera.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Todo proyecto transformador que conquista el poder mediante el respaldo popular enfrenta una tensi\u00f3n permanente. Necesita inteligencia estrat\u00e9gica para anticipar operaciones reales de infiltraci\u00f3n y sabotaje; pero, al mismo tiempo, debe preservar un principio irrenunciable del Estado de derecho: la carga de la prueba. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>De otro modo, la b\u00fasqueda de una Quinta Columna termina fabricando enemigos imaginarios y produciendo exactamente el resultado que una infiltraci\u00f3n aut\u00e9ntica perseguir\u00eda desde el principio: dividir desde dentro aquello que desde fuera no pudo ser derrotado.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Toda hegemon\u00eda comienza por conquistar el gobierno, pero s\u00f3lo perdura cuando logra gobernar las conciencias. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>All\u00ed donde la persuasi\u00f3n se debilita, la infiltraci\u00f3n encuentra terreno f\u00e9rtil; y all\u00ed donde toda discrepancia se confunde con traici\u00f3n, la hegemon\u00eda comienza a resquebrajarse desde su propio interior. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En pol\u00edtica, las fortalezas no suelen caer por el empuje de sus murallas exteriores, sino por las grietas que sus propios habitantes dejan abiertas. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00c9sa fue la lecci\u00f3n de Gramsci; \u00e9se sigue siendo el desaf\u00edo de nuestro tiempo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"mailto:Jfa_ot@hotmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong><u>Jfa_ot@hotmail.com<\/u><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su fuerza no radica en el n\u00famero, sino en el sigilo.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":5116,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[2,7],"tags":[],"class_list":["post-5115","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional","category-opinion"],"aioseo_notices":[],"views":5,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5115"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5115\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5117,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5115\/revisions\/5117"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5116"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}