{"id":5109,"date":"2026-08-03T18:01:39","date_gmt":"2026-08-03T18:01:39","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=5109"},"modified":"2026-08-03T18:01:40","modified_gmt":"2026-08-03T18:01:40","slug":"aguachile-politico-el-pueblo-sin-partido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2026\/08\/03\/aguachile-politico-el-pueblo-sin-partido\/","title":{"rendered":"AGUACHILE POL\u00cdTICO. El pueblo sin partido"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hay una pregunta que rara vez nos hacemos porque estamos demasiado ocupados discutiendo entre derecha e izquierda: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQui\u00e9n gobierna realmente cuando termina una elecci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cada proceso electoral nos vende la idea de que el pa\u00eds est\u00e1 obligado a escoger entre dos caminos irreconciliables. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La derecha promete crecimiento econ\u00f3mico y libertad; la izquierda ofrece justicia social e igualdad. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cambian los colores, los discursos y los candidatos, pero el ciudadano sigue enfrentando los mismos problemas: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Inseguridad, servicios p\u00fablicos deficientes, desigualdad y una profunda desconfianza hacia quienes ejercen el poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Quiz\u00e1 el error ha sido aceptar que solo existen dos opciones.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>No desconf\u00edo del mercado; desconf\u00edo de los privilegios. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una econom\u00eda necesita inversi\u00f3n, empresas y competencia para generar riqueza. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Sin embargo, cuando las reglas favorecen sistem\u00e1ticamente a quienes ya concentran dinero e influencia, el mercado deja de ser un espacio de oportunidades y comienza a parecer un club de acceso restringido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La reforma energ\u00e9tica de 2013 ilustra ese dilema. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Abrir el sector a la inversi\u00f3n privada no era, por s\u00ed mismo, una idea condenable. De hecho, la competencia puede ser un motor de innovaci\u00f3n y eficiencia. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La pregunta es otra: \u00bfel nuevo modelo se dise\u00f1\u00f3 pensando primero en el inter\u00e9s nacional o termin\u00f3 beneficiando, en mayor medida, a quienes contaban con el capital suficiente para aprovechar esa apertura? <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando millones de ciudadanos no perciben los beneficios prometidos, la discusi\u00f3n deja de ser t\u00e9cnica y se convierte en un problema de confianza.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Las condonaciones fiscales reforzaron esa percepci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aunque fueron legales, dejaron una sensaci\u00f3n dif\u00edcil de ignorar: pareciera que las reglas pueden ser m\u00e1s flexibles para quienes tienen mayor poder econ\u00f3mico. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La ley puede permitir muchas cosas; la legitimidad, no. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una democracia comienza a desgastarse cuando el ciudadano sospecha que el trato no es igual para todos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Algo parecido ocurre con un recurso tan esencial como el agua. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La inversi\u00f3n privada puede aportar eficiencia, pero hay bienes que trascienden cualquier l\u00f3gica de mercado. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El agua, la energ\u00eda, la salud, la educaci\u00f3n y la seguridad no son simples mercanc\u00edas; son pilares de la vida en sociedad. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por ello, el Estado no puede renunciar a su responsabilidad de proteger el inter\u00e9s p\u00fablico por encima de cualquier inter\u00e9s particular.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ser\u00eda un error, sin embargo, pensar que la cr\u00edtica termina ah\u00ed.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La izquierda tambi\u00e9n ha extraviado parte de su identidad. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Durante d\u00e9cadas hizo de la justicia social, el empleo digno, los salarios y el combate a la pobreza el centro de su proyecto pol\u00edtico. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Hoy, una parte importante de ese espacio dedica buena parte de su energ\u00eda al debate cultural e identitario. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Son discusiones leg\u00edtimas en una sociedad democr\u00e1tica, pero tambi\u00e9n lo es preguntarse si ese cambio de prioridades dej\u00f3 en segundo plano problemas que siguen condicionando la vida diaria de millones de mexicanos: <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La inseguridad, la falta de oportunidades, el deterioro de los servicios p\u00fablicos y el estancamiento econ\u00f3mico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El resultado es parad\u00f3jico. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Mientras una parte de la derecha corre el riesgo de acercarse demasiado al poder econ\u00f3mico, una parte de la izquierda corre el riesgo de alejarse de las preocupaciones materiales del ciudadano. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Unos hablan con frecuencia del mercado; otros, de las identidades. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En medio de ambos discursos permanece el mismo mexicano de siempre, pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo llegar al final de la semana, c\u00f3mo encontrar atenci\u00f3n m\u00e9dica, c\u00f3mo enviar a sus hijos a una buena escuela o c\u00f3mo regresar con seguridad a su casa.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por eso creo que el verdadero debate no consiste en elegir entre m\u00e1s Estado o m\u00e1s mercado. Esa es una falsa disyuntiva. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>M\u00e9xico necesita un Estado fuerte donde debe serlo: en la protecci\u00f3n de los sectores estrat\u00e9gicos, en la aplicaci\u00f3n imparcial de la ley y en la garant\u00eda de derechos fundamentales. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Al mismo tiempo, necesita un sector privado competitivo, innovador y libre de privilegios, donde el \u00e9xito dependa del m\u00e9rito y no de la cercan\u00eda con el poder pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La pol\u00edtica pierde su raz\u00f3n de ser cuando deja de preguntarse qu\u00e9 necesita el ciudadano y comienza a preguntarse qui\u00e9n tiene mayor capacidad para influir en las decisiones p\u00fablicas. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>A partir de ese momento, las ideolog\u00edas dejan de ser instrumentos para mejorar la vida de las personas y se convierten en simples veh\u00edculos para conservar el poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Tal vez ha llegado el momento de dejar de discutir qu\u00e9 ideolog\u00eda debe gobernar M\u00e9xico y empezar a exigir algo mucho m\u00e1s sencillo y, al mismo tiempo, mucho m\u00e1s dif\u00edcil: que quien gobierne recuerde para qui\u00e9n existe el poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Porque cuando la derecha escucha m\u00e1s a las \u00e9lites que a los ciudadanos, y la izquierda dedica m\u00e1s tiempo a las batallas ideol\u00f3gicas que a los problemas cotidianos de la poblaci\u00f3n, el pueblo deja de tener representantes. Lo que le queda son administradores del poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que le queda son administradores del poder.<\/p>\n","protected":false},"author":22,"featured_media":5110,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[2,7],"tags":[],"class_list":["post-5109","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional","category-opinion"],"aioseo_notices":[],"views":5,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5109","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/22"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5109"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5109\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5111,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5109\/revisions\/5111"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5110"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5109"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5109"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5109"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}