{"id":4484,"date":"2026-02-05T18:34:06","date_gmt":"2026-02-05T18:34:06","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=4484"},"modified":"2026-02-05T18:34:07","modified_gmt":"2026-02-05T18:34:07","slug":"avanti-popolo-el-abuso-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2026\/02\/05\/avanti-popolo-el-abuso-sexual\/","title":{"rendered":"\u00a1AVANTI POPOLO! EL ABUSO SEXUAL"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfD\u00d3NDE COMIENZA, HASTA D\u00d3NDE LLEGA Y EN QU\u00c9 TERMINA?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque quisiera olvidarlo, no podr\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan conservo el aroma largo del caf\u00e9, especiado con an\u00eds y canela, y su honesto amargor, de combinar perfecto con memorias que no piden perd\u00f3n, porque son la\u00a0<strong>verdad por d\u00e9cadas guardada<\/strong>, escueta y anestesiadamente hoy dicha, sin pretensi\u00f3n contada, con sencillez escrita; buscando\u00a0<strong>un nombre espejo<\/strong>, reconocible s\u00ed, solo en cadencia y gui\u00f1o, por con ese barniz angl\u00f3filo medio rid\u00edculo que le gustaba darse., pero\u00a0<strong>no rastreable<\/strong>, por ser un secreto encargado y yo., un confidente amigo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El personaje de complexi\u00f3n robusta, &nbsp;de mediana estatura, rostro redondo y regordete, nariz recta y ancha, de piel morena claro, pelo entrecano y relamido, cuarent\u00f3n y soltero, de aspecto afeminado.<\/p>\n\n\n\n<p>El cl\u00e1sico invertido de cl\u00f3set de los a\u00f1os sesentas. <\/p>\n\n\n\n<p>Profesor habilitado de educaci\u00f3n b\u00e1sica, bien instruido, con buen caudal de conocimientos pero emp\u00edrico: como hubo tantos letrados que fueron requeridos como maestros por el gran proyecto educativo que empez\u00f3 con La Campa\u00f1a Nacional de alfabetizaci\u00f3n, impulsada por los gobiernos de M\u00e9xico al t\u00e9rmino de la revoluci\u00f3n.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Con el pa\u00eds ya pacificado y encaminado al progreso, a partir de los a\u00f1os cincuenta. <\/p>\n\n\n\n<p>Con figuras de la talla de Jos\u00e9 Vasconcelos,\u00a0 Jaime Torres Bodet y sus inolvidables cuatro m\u00e9todos educativos: el Tradicional, centrado en los docentes y la memorizaci\u00f3n; el Conductista, de est\u00edmulos-respuesta y est\u00edmulos; el Cognitivista, de procesos mentales y comprensi\u00f3n y; el Constructivista, donde el estudiante pon\u00eda en pr\u00e1ctica los conocimientos adquiridos. <\/p>\n\n\n\n<p>En todos ellos, el maestro o profesor ten\u00eda un marcaje personalizado y mucha, demasiada cercan\u00eda con los educandos.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro personaje, dicho sea de paso como a \u00e9l le hubiera gustado; gozaba de buen rose social y era bien aceptado entre la cur\u00eda local, acud\u00eda de tarde en tarde a platicas de sacrist\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Y en el ic\u00f3nico pulpito del a\u00f1ejo Santuario m\u00e1s de una vez le toc\u00f3 dar el serm\u00f3n en la misa de dominical.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Artemio G\u00e1lmez<\/strong>, que \u00e9l mismo rebautizaba como\u00a0<strong>\u201cArty Galmez\u201d<\/strong>\u00a0para darle un toque de ingl\u00e9s, y lo mismo hac\u00eda con sus alumnos para que lo usaran como seud\u00f3nimo en su futuro y brillante desempe\u00f1o art\u00edstico; y al mismo tiempo, aprovechaba la cercan\u00eda que le permit\u00edan sus clases privadas de ingl\u00e9s y espa\u00f1ol, para seducir a los tiernos p\u00faberes confiados a su aparente e inofensiva capacitaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed al tiempo que los instru\u00eda en las artes, comet\u00eda el pecado de despertarlos al placer mundano por medio del arte hipn\u00f3tico de la seducci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su condici\u00f3n de influyente conseguidor de placeres para otros ped\u00f3filos de la zona, nunca fue castigado, y goz\u00f3 d\u00e9 su mala fama como de tanta impunidad como fue necesaria hasta que se march\u00f3 como el mismo dec\u00eda: \u201ca los verdes prados de manit\u00fa\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestro segundo personaje, que la vez es el primero en importancia y afecto; por sus iniciales fue el primero en la lista de asistencia del sexto grado de la escuela tipo\u00a0<em>Gral. Manuel \u00c1vila Camacho<\/em>, \u201cAlcalde Borbolla\u00a0 Carlos\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>El nombre \u2014pronunciado con ritmo y singular afectaci\u00f3n\u2014 sonaba casi sugerente cuando lo dec\u00eda en su cantaleta de pase lista el profesor de grupo,\u00a0<strong>Artemio G\u00e1lmez<\/strong>, que el mismo se rebautizaba como\u00a0<strong>\u201cArty Galmez\u201d.,<\/strong>\u00a0docente de tiempo completo y maestro particular de ingl\u00e9s y espa\u00f1ol en sus horas libres.<\/p>\n\n\n\n<p>A \u00e9l lo distingu\u00eda por aplicado. Ah\u00ed naci\u00f3 el inter\u00e9s por los libros, la lectura y la escritura. Tambi\u00e9n, sin saberlo, por algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El profesor Artemio fue un pecador pasivo y promiscuo, como tantos docentes y curas ped\u00f3filos de moralina altisonante y conducta soterrada, que entraban y sal\u00edan del cl\u00f3set con fingido rubor. Su fama era conocida. <\/p>\n\n\n\n<p>Tan conocida que un d\u00eda al verlo en plazuela, Eduardo Bastidas \u2014<em>Edy Bass<\/em>, humorista y guitarrista Culichi, otro de sus alumnos predilectos\u2014 se lo grit\u00f3 una vez sin rodeos:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1Oye, Arty Galmez\u201d! T\u00fa nunca llegar\u00e1s a la gloria ni colgado de los huevos del Papa.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todo porque viejo ya, y en plena cesant\u00eda, Artemio se sentaba en la plazuela Rosales a leer la Biblia, a echar alpiste a los pichones y sin quererlo: a provocar la burla de unos y la maledicencia de otros. <\/p>\n\n\n\n<p>Se supo de su matrimonio, breve y fallido. <\/p>\n\n\n\n<p>A su muerte, sali\u00f3 de su infiernillo particular, pero no alcanz\u00f3 los verdes prados de Manit\u00fa con los que tanto so\u00f1aba.<\/p>\n\n\n\n<p>Su gran pecado para unos y principal m\u00e9rito para otros, fue haber iniciado en las artes del placer prohibido a cuanto p\u00faber curioso descubri\u00f3, ense\u00f1\u00e1ndoles \u2014seg\u00fan \u00e9l\u2014 a poner el acento correcto y a entender la acci\u00f3n imperfecta del gerundio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa Biblia dice que: el hombre que se acuesta con hombre peca y no ver\u00e1 el reino de los cielos. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201dPero ellos no pecaron \u2014dec\u00eda\u2014 porque lo hicieron hincados y parados. <\/p>\n\n\n\n<p>No fue contra la Biblia, sino contra el cerquillo que proteg\u00eda su primoroso jard\u00edn: <\/p>\n\n\n\n<p>Ese al que invitaba al caer la tarde, despu\u00e9s de las clases personalizadas, para un masaje de \u201crelax\u201d en la nuca, justo donde \u2014aseguraba\u2014 pasa el nervio gran simp\u00e1tico que se encarga de producir gratas sensaciones\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron pocos los que aprendieron a entender la acci\u00f3n incompleta del gerundio y menos a acentuarlo correctamente.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y Pero fue as\u00ed, como nuestro casi hermano, confundi\u00f3 el participio con el introito, obnubilado por las intensas eyaculaciones, entonces abundantes. <\/p>\n\n\n\n<p>Su despertar fue tan precoz como instructivo, pero nunca lleg\u00f3 a definir su vida futura, que por el contrario fue de gran \u00e9xito heterosexual y fama no solo art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, mientras escribe sus memorias, a\u00fan duda hasta d\u00f3nde debe narrar. <\/p>\n\n\n\n<p>Yo le he dicho \u2014poni\u00e9ndote a ti como testigo y censor ausente\u2014 que ninguna biograf\u00eda vale la pena si el autor no se atreve a decir toda la verdad, incluidos los pasajes que nunca se atrevi\u00f3 a contar, aunque muchos sepamos lo que pudo haber ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l, aceptando sin conceder \u2014responde con un brillo de picard\u00eda en los ojos\u2014, \u201cporque la biograf\u00eda no pierda su valor literario, \u00a0y si estos peque\u00f1os secretos no trascienden; se los podr\u00eda contar a una sola persona \u00a0y lo har\u00e9\u2026 siempre y cuando yo est\u00e9 seguro como los estoy de ti, que eres un gran mentiroso y conocido mitotero\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPero eso de que \u00a0a mis ochenta a\u00f1os, me atreva a escribirlo en mis memorias; \u00a1vete olvidando re grand\u00edsimo cabr\u00f3n!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El abuso sexual no termina con la muerte del abusador ni con la madurez de la v\u00edctima. Termina \u2014si acaso\u2014 cuando el lenguaje deja de ser c\u00f3mplice y se vuelve testimonio.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cl\u00e1sico invertido de cl\u00f3set de los a\u00f1os sesentas. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":4485,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-4484","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura"],"aioseo_notices":[],"views":18,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4484"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4486,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4484\/revisions\/4486"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}