{"id":4037,"date":"2025-07-04T19:36:41","date_gmt":"2025-07-04T19:36:41","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=4037"},"modified":"2025-07-04T19:36:42","modified_gmt":"2025-07-04T19:36:42","slug":"sujetos-que-no-soportaron-su-felicidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2025\/07\/04\/sujetos-que-no-soportaron-su-felicidad\/","title":{"rendered":"SUJETOS QUE NO SOPORTARON SU FELICIDAD"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hija de buena familia y cuidadosamente educada, no pudo frenar su ansia de vivir, y, adolescente a\u00fan, se escap\u00f3 de su casa, llevando una vida aventurera, hasta andar con un artista, que, reconociendo su encanto femenino, observ\u00f3 el fondo de delicadeza en aquella mujer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La adopt\u00f3 en su casa y logr\u00f3 en ella una fiel compa\u00f1era, a la cual s\u00f3lo la rehabilitaci\u00f3n social parec\u00eda faltar para ser plenamente dichosa. Como toda historia de amor, so\u00f1ar con el sue\u00f1o perpetuo forj\u00f3 un drama.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo de largos a\u00f1os de vida consigui\u00f3 el artista que su familia se decidiera a tratar amistosamente a su mujer, y estaba dispuesto a legalizar su situaci\u00f3n, haci\u00e9ndola su esposa. <\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s precisamente, en este momento comenz\u00f3 ella a cambiar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Descuid\u00f3 el gobierno de la casa, de la cual iba ya a ser legalmente ama y se\u00f1ora; apart\u00f3 a su marido de toda relaci\u00f3n social, mostr\u00e1ndose de pronto insensatamente celosa, como sucede con mujeres inseguras; obstaculiz\u00f3 la labor art\u00edstica de su pareja, y no tard\u00f3 en caer en una incurable perturbaci\u00f3n mental: fracas\u00f3 por su \u00e9xito.<\/p>\n\n\n\n<p>Casos como est\u00e1 paciente de Freud son muy comunes en los consultorios, que fracasan al triunfar al cumplirse su deseo, donde se anula el disfrute del \u00e9xito logrado. <\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque la naturaleza del deseo es que se extingue, y con \u00e9l la flama que lo provoca, no reconocer los \u00e9xitos y no capitalizarlos es muy de la cultura latina, que siempre quiere m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan sin reconocer donde se encuentran parados, a\u00fan en el fracaso que la terquedad nos da.<\/p>\n\n\n\n<p>En la actualidad se hace cada d\u00eda m\u00e1s vigente el tango <em>Cambalache<\/em>: <\/p>\n\n\n\n<p>Todo es igual, nada es mejor\/\u00a1Lo mismo un burro que un gran profesor!\/No hay aplazaos, qu\u00e9 va a haber, ni escalaf\u00f3n\/Los inmorales nos han igualao\/Si uno vive en la impostura\/Y otro afana en su ambici\u00f3n\/Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos\/Caradura o poliz\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed se reproducen en el amor y en la pol\u00edtica, que al fin de cuentas se soportan ambos con la misma energ\u00eda.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas parejas pueden vivir en la m\u00e1s alta esfera de la vida econ\u00f3mica o social, y en tan corto tiempo -como en el Macbeth freudiano- hacen del ambicioso indeciso un furioso desenfrenado y de la instigadora, fuerte como el acero, una enferma destrozada por los remordimientos, como en los grandes casos, donde el sentimiento de culpabilidad hace su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las causas del fracaso de las personas que han conseguido el triunfo es un sentimiento profundo de culpa, pero tambi\u00e9n cr\u00edmenes que quedaron ocultos, o casos de eventos sexuales donde la verg\u00fcenza ha dominado el inconsciente de la persona. Eventos muy penosos en la vida se quedan en el punto m\u00e1s obscuro de la memoria, y regresan sin cesar, muchas veces en momentos cruciales, sobre todo donde no hay educaci\u00f3n en valores vinculantes, cosa que mucha gente no sabe ni que significa.<\/p>\n\n\n\n<p>El fracaso en realidad se trata de una tragedia que, como es su naturaleza, son vivencias ideales, momentos felices y actos humanos llenos de bondad y amor, que de un momento a otro, por causas que pudi\u00e9ramos pensar del destino, pero en la realidad son construcciones humanas llevadas al paso, se convierten en una pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora sabemos, despu\u00e9s del a\u00f1o 1916, cuando Freud nos daba acceso a esta informaci\u00f3n, que son las fuerzas de la conciencia que hacen enfermar a ciertos sujetos a causa del \u00e9xito, del mismo modo que la generalidad enferma a causa de la privaci\u00f3n, que ese problema no se halla \u00edntimamente enlazada al complejo de Edipo, a la relaci\u00f3n del individuo con su padre y su madre, como acaso, tambi\u00e9n en general, nuestro sentimiento de la culpabilidad; sino lo determinante son los acontecimientos significantes con los que andamos, con perd\u00f3n, amor y odio oculto.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay personas que enferman al triunfar, como algunos pol\u00edticos que nunca han hecho nada del erario m\u00e1s que robar y enga\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que fracasan al triunfar tienen un sentido vital profundo, y desorientados por sucesos muy fuertes en su vida, se han desviado. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo podemos constatar con divorcios, dinero y el azar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima palabra la tienen las personas, con sus dudas, inquietudes y lecturas sobre lo que digo en esta columna, hecha con pensamientos de personas reales, sobre sus vivencias \u00edntimas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Causas y azares\u2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Las protestas en hospitales del IMSS Bienestar son un s\u00edntoma de la corrupci\u00f3n imperante, donde se tienen subrogadas computadoras, farmacias, y un largo etc\u00e9tera.<\/li>\n\n\n\n<li>Nombrar a Hugo L\u00f3pez-Gatell como representante de M\u00e9xico en la OMS es como nombrar a la tortilla quemada como digna representante de los tortilleros del pa\u00eds. Vaya nivel de la pol\u00edtica ramplona.\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li>La droga zombi, una mezcla de fentanilo con hero\u00edna, se encuentra presente en las calles mexicanas como nunca antes. \u00bfY la pol\u00edtica de salud mental? Bien gracias, con la ineptitud como programa de gobierno, improvisando y enga\u00f1ando.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Hasta la pr\u00f3xima, que al cabo de los a\u00f1os he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. <\/p>\n\n\n\n<p>Conoce m\u00e1s en: <a href=\"https:\/\/linktr.ee\/psicologiaparati\">https:\/\/linktr.ee\/psicologiaparati<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los que fracasan al triunfar tienen un sentido vital profundo.<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":4038,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[28,29],"tags":[],"class_list":["post-4037","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-psicologia","category-salud"],"aioseo_notices":[],"views":10,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4037","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4037"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4037\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4040,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4037\/revisions\/4040"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4038"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4037"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4037"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4037"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}