{"id":3999,"date":"2025-06-17T18:45:46","date_gmt":"2025-06-17T18:45:46","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=3999"},"modified":"2025-06-17T18:45:47","modified_gmt":"2025-06-17T18:45:47","slug":"la-corrupcion-somos-todos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2025\/06\/17\/la-corrupcion-somos-todos\/","title":{"rendered":"\u00bfLa corrupci\u00f3n somos todos?"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Culiac\u00e1n del caos vial, los baches y los topes, Sinaloa, 17 de junio 2025. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta a la pregunta en la cabeza de esta columna es: NO.<\/p>\n\n\n\n<p>En Estados Unidos, los gobiernos, y desde hace mucho, mantienen una campa\u00f1a de descalificaci\u00f3n (llega con frecuencia a la satanizaci\u00f3n) de lo mexicano, aunque necesitan, como se est\u00e1 viendo en su frontera sur, del trabajo y el consumo de nuestros connacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Y <strong>una bandera que no sueltan es la corrupci\u00f3n<\/strong>, que solo ven en este lado <strong>y no la de ellos<\/strong>, que est\u00e1 llegando a niveles extremos, como se denuncia a diario en su propio pa\u00eds.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como sea, no paran en sus diatribas y para ello <strong>cuentan con el apoyo de una \u201coposici\u00f3n\u201d vendepatrias que sin el menor rubor se alinea con el trumpismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>CORRUPTOS EVALUANDO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed las cosas, la corrupci\u00f3n en M\u00e9xico ha ocupado en \u00faltimas fechas atenci\u00f3n en el plano internacional, sobre todo en aquellos pa\u00edses que nos siguen viendo como su colonia: el llamado <strong>\u201cprimer mundo\u201d de pacotilla<\/strong> que tambi\u00e9n tiene problemas de corrupci\u00f3n muy graves (<strong>pero esos no los ven).<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Natural, entonces, que M\u00e9xico siga siendo el pa\u00eds peor evaluado de los 38 que integran la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico (OCDE), pero habr\u00eda que evaluar a los evaluadores.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace mucho, seg\u00fan el&nbsp;\u00cdndice de Percepci\u00f3n de la Corrupci\u00f3n de Transparencia Internacional, M\u00e9xico tiene una calificaci\u00f3n de 31 puntos (de cien posibles) y as\u00ed se ubica en el lugar 124 de 180 pa\u00edses&nbsp;evaluados.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo que se trata, a fin de cuentas, es <strong>hacer de la corrupci\u00f3n en M\u00e9xico un argumento<\/strong> de negociaciones leoninas (como todas las del capital) en lo que toca a tratados comerciales y otras yerbas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esa generalizaci\u00f3n bien sirve a la oligarqu\u00eda<\/strong> de all\u00e1 y de ac\u00e1 para descalificar al gobierno actual y al pa\u00eds todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA REALIDAD ES LA QUE SE EXPRESA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, es un hecho que la corrupci\u00f3n era (lo sigue siendo en buena medida) factor obligado e indiscutible de pr\u00e1cticamente todo lo que se hac\u00eda y se mov\u00eda en M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mexicanos sabemos que lo mismo pasaba en la dependencia p\u00fablica que en la empresa privada, en la corporaci\u00f3n policiaca que en la calle.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lo hemos dicho y reiterado: <\/p>\n\n\n\n<p>La<strong> <\/strong>corrupci\u00f3n y la impunidad, de la mano, representan quiz\u00e1s el mayor de los problemas que nos impide crecer y nos rebaja a los ojos de la comunidad internacional.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Durante el prianato se toc\u00f3 fondo<\/strong>, pero nuestra capacidad de asombro fue rebasada. <\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, la herencia de sexenios y d\u00e9cadas de prianismo, la internalizaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas corruptas, su casi generalizaci\u00f3n, <strong>est\u00e1 cobrando factura.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Se normaliz\u00f3 la corrupci\u00f3n<\/strong> y no hab\u00eda asunto que se pudiera atender de otra manera. <\/p>\n\n\n\n<p>En juzgados, agencias, corporaciones, empresas privadas, de servicios, <strong>todo se resolv\u00eda con la mordida, el chantaje, el tr\u00e1fico de influencias.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El regreso incondicional de esa din\u00e1mica corrupta<\/strong> (y por eso est\u00e1n contra lo que se est\u00e1 haciendo para combatirla) es lo que pretenden la \u201coposici\u00f3n\u201d prianista, los medios del negocio \u201cinformativo\u201d y la c\u00fapula olig\u00e1rquica. Es un hecho inconcuso.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IRRESPONSABILIDAD COLECTIVA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>El problema de fondo permanece con la complicidad o apat\u00eda de la generalidad<\/strong>, sin descargo de <strong>la primera responsabilidad: la de los gobiernos<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Siguen siendo la impunidad y la corrupci\u00f3n, los nuevos jinetes apocal\u00edpticos (con esos dos tenemos) referentes en pr\u00e1cticamente todos los \u00e1mbitos de nuestra realidad nacional, pero, sin duda, es en los espacios del poder p\u00fablico y privado donde la mayor responsabilidad se ubica. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuesti\u00f3n de l\u00f3gica y sentido com\u00fan.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, reitero: <\/p>\n\n\n\n<p><strong>La corrupci\u00f3n no somos todos <\/strong>y cada vez son m\u00e1s los mexicanos dignos que salen al paso de esa herencia ominosa.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EN EL TINTERO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-En \u201cLa Voz de Sinaloa\u201d, en el \u201cDiario de Culiac\u00e1n\u201d, fuimos compa\u00f1eros de trabajo, y muy amigos, de <strong>H\u00e9ctor Torres Beltr\u00e1n<\/strong>. La bonhom\u00eda era el rasgo central de su car\u00e1cter, siempre afable y dispuesto a ayudar al semejante. <strong>Un abrazo solidario a su familia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>-La crisis mundial, ya en marcha, puede derivar en lo impensable.<\/p>\n\n\n\n<p>-En una semana, con el uso regular de la computadora, se han detectado 5 mil 900 rastreadores. <\/p>\n\n\n\n<p>De ellos, solamente Google acumula 3 mil 100 y Microsoft 247. Tambi\u00e9n destacan Facebook y Twitter. Cero privacidad. <\/p>\n\n\n\n<p>(cano.1979@live.com).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante el prianato se toc\u00f3 fondo, pero nuestra capacidad de asombro fue rebasada. <\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":4000,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[2,7],"tags":[],"class_list":["post-3999","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacional","category-opinion"],"aioseo_notices":[],"views":24,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3999"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3999\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4001,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3999\/revisions\/4001"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}