{"id":3024,"date":"2024-07-15T21:05:07","date_gmt":"2024-07-15T21:05:07","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=3024"},"modified":"2024-07-15T21:05:55","modified_gmt":"2024-07-15T21:05:55","slug":"mariscos-sinaloenses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2024\/07\/15\/mariscos-sinaloenses\/","title":{"rendered":"MARISCOS SINALOENSES"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El mundo hace pausa en el momento que los amigos deciden reunirse, y que el sinaloense del grupo, exclama palabras que sacan sonrisas a los dem\u00e1s, con lo que asegura un fest\u00edn que deleitar\u00e1 a los paladares m\u00e1s exigentes, porque estos platillos no pod\u00edan darse en otro lugar del mundo, m\u00e1s que en el que se mezclan los mejores alimentos provenientes del mar, con el chile chiltep\u00edn. <\/p>\n\n\n\n<p>El para\u00edso al que me refiero, es al de los mariscos sinaloenses.<\/p>\n\n\n\n<p>Este ritual suele empezar temprano, porque conlleva su trabajo. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre m\u00e1s gente participe mejor, para hacer divertida la preparaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Y es as\u00ed como despu\u00e9s del desayuno, tras lavar los trastes de la primera comida del d\u00eda, y con ropa ligera, shorts y alguna camisa playera, se inicia con la preparaci\u00f3n de dos platillos en particular: el ceviche y el aguachile. <\/p>\n\n\n\n<p>Por la hora, se cuenta con una licencia especial para abrir las primeras cervezas antes del mediod\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Fr\u00edas y burbujeantes, preferentemente Pac\u00edfico, para afianzar la identidad sinaloense del platillo. <\/p>\n\n\n\n<p>Tras ese primer trago es que uno est\u00e1 listo para empezar con el trabajo, se revisan las cantidades disponibles de lim\u00f3n, cilantro, pepino, aguacate, cebolla, chiles serranos, chiltepines, camar\u00f3n, pescado, sal y pimienta. <\/p>\n\n\n\n<p>No hace falta nada m\u00e1s para estas dos preparaciones tan tradicionales: ni salsas negras, ni jugo de tomate, ni otros tipos de chiles, ni otros mariscos. <\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que el pulpo, el callo de hacha y las ostras tienen lo suyo, pero si de aguachile y ceviche queremos hablar, son lujos, pero no tradici\u00f3n del platillo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed se empieza la preparaci\u00f3n, a la sombra de unas palmeras que dan al mar, o debajo de una palapa donde cada quien ejecuta su tarea, puede ser tambi\u00e9n desde un departamento con vista a la playa. <\/p>\n\n\n\n<p>Alguien saca una bocina, donde el sinaloense que dirige la preparaci\u00f3n de los platillos se encarga tambi\u00e9n de que suene m\u00fasica de su tierra. <\/p>\n\n\n\n<p>Cada quien tiene ya su lata de Pac\u00edfico, y las herramientas necesarias para empezar la preparaci\u00f3n del platillo. Y es ah\u00ed donde la magia ocurre.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces al sinaloense le toca ponerle el ejemplo a cada invitado, mostrando c\u00f3mo debe hacer cada quien lo suyo. Y despu\u00e9s de unos minutos, todas las amistades est\u00e1n trabajando en lo suyo. <\/p>\n\n\n\n<p>Con la arena de la playa en los pies, y la frescura de la brisa marina llegando desde el oc\u00e9ano, m\u00fasica norte\u00f1a de fondo y los ingredientes en la mesa, toma vida la preparaci\u00f3n de este manjar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que cualquier persona pudiera confundir con trabajo, se convierte en un ambiente de diversi\u00f3n, conforme se recitan las canciones, se hacen burlas de quien va atrasado en su trabajo, se inventan albures respecto a la pelada del camar\u00f3n, la desvenada del chile o la picada del pepino, se van mezclando los ingredientes y poco a poco van tomando forma estos platillos. <\/p>\n\n\n\n<p>Van pasando las horas, las verduras van tomando la forma de cuadros finos o de medias lunas, el camar\u00f3n en su estado natural se cuenta menos, mientras que en otra bandeja se ven cada vez m\u00e1s mariposeados, el pescado se ve en cubos, probablemente en hielo con sal para que hagan callo, y se ve alguna taza llena de jugo de lim\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>Conforme cada amistad anuncia terminada su tarea, el sinaloense, como maestro de orquesta, dirige la integraci\u00f3n de las verduras con mariscos en su totalidad, y en los recipientes donde est\u00e1n los alimentos, toman forma el tradicional aguachile y ceviche.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no se consumen en el momento, el \u00fanico con ese privilegio es para el sinaloense que los prepar\u00f3, y lo hace con la finalidad exclusiva de asegurar que no hizo falta de tal ingrediente o que no sobrara de cierto condimento. Hecha esa confirmaci\u00f3n, el platillo va al refrigerador, a pasar ah\u00ed el tiempo necesario para enfriarse. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo digo como culichi, porque si lo explicara un mazatleco, el desenlace del platillo fuera otro.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese tiempo de enfriamiento es perfecto para limpiar, para meterse un rato a la playa o la alberca, en el momento que el sol se encuentra en el cenit, lo que tambi\u00e9n es buena excusa para descansar en una hamaca, o echarse bajo una palapa. Son minutos para cerrar los ojos unos momentos y relajarse, hasta que el est\u00f3mago empiece a gru\u00f1ir, recordando que hay un tesoro guardado en el refrigerador. <\/p>\n\n\n\n<p>Y no es hasta que este ruido se replica en dos o tres amigos del grupo, cuando llega el momento de disfrutar de este para\u00edso.<\/p>\n\n\n\n<p>A la mesa pueden ir todo tipo de complementos: el ya mencionado chiltep\u00edn, tostadas, mayonesa, m\u00e1s aguacate, salsas negras o jugo de tomate, para que quien as\u00ed lo quiera, pueda ponerle. <\/p>\n\n\n\n<p>Con la mesa vestida y con una vista al horizonte marino, olor a brisa salada y un calor intenso, se destapa la segunda oleada de cervezas. <\/p>\n\n\n\n<p>Porque no se trata de buscar la borrachera, solo la soltura de cuerpo, y la excusa para dormir durante la tarde. <\/p>\n\n\n\n<p>Con plato y cuchara, cada invitado pasa junto a los recipientes del ceviche y el aguachile y se va sirviendo su porci\u00f3n, moliendo el chiltep\u00edn proporcional a la valent\u00eda del consumidor.<\/p>\n\n\n\n<p>Es imposible no disfrutar de este para\u00edso en el momento que se saborea, pues logra deleitar a cualquier persona originaria de cualquier lugar del mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Como dec\u00eda un amigo argentino \u201csolo en Culiac\u00e1n podr\u00eda comer en la calle\u201d, y es que, a pesar de lo delicado de este alimento, reconoc\u00eda que en ning\u00fan lugar del planeta se disfrutaba como en la capital sinaloense. <\/p>\n\n\n\n<p>Y remataba diciendo \u201cy es que en los puestos de la calle es mejor que en cualquier restaurante\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda nada qu\u00e9 rebatirle, el hombre sabe bien lo que dice.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta forma, conforme se llenan los est\u00f3magos, y cada vez queda menos alimento, los amigos saben que el manjar se acerca a su final. <\/p>\n\n\n\n<p>Los platos pueden quedar sucios en la cocina, y el sue\u00f1o, el famoso mal del puerco tras la comida, se hace m\u00e1s fuerte por el calor y la cerveza. <\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la mejor forma de rematar este para\u00edso, con una siesta que permita que se digiera de la mejor forma el marisco sinaloense, arrullado por el sonido de las olas del mar, cerrando con alg\u00fan postre fresco, de coco o de pi\u00f1a.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a9 Jos\u00e9 Mar\u00eda Rinc\u00f3n Burboa<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fr\u00edas y burbujeantes, preferentemente Pac\u00edfico, para afianzar la identidad sinaloense del platillo. 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