{"id":2755,"date":"2024-04-15T20:17:30","date_gmt":"2024-04-15T20:17:30","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=2755"},"modified":"2024-04-15T20:19:46","modified_gmt":"2024-04-15T20:19:46","slug":"en-recuerdo-y-homenaje-al-mas-grande-idolo-del-firmamento-artistico-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2024\/04\/15\/en-recuerdo-y-homenaje-al-mas-grande-idolo-del-firmamento-artistico-de-mexico\/","title":{"rendered":"En recuerdo y homenaje al m\u00e1s grande \u00eddolo del firmamento art\u00edstico de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>18 DE AGOSTO DE 2005<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dios nunca muere.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuento<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una tarde de abril cuando la mire ah\u00ed, sentada en aquella banca de la plaza, me sorprendi\u00f3 su figura nost\u00e1lgica, serena. Llam\u00f3 mi atenci\u00f3n su mirada de embeleso que segu\u00ed por la l\u00ednea imaginaria hasta chocar con la estatua de bronce del \u00eddolo. <\/p>\n\n\n\n<p>Bella a\u00fan, con una belleza serena acrecentada por los a\u00f1os, por parad\u00f3jico que suene, aparenta sesenta, m\u00e1ximos sesenta y cinco; pero sabe muy bien que ya cursa los ochenta. <\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n sabe que sus sobrinos, sobrinas y los hijos de \u00e9stos, son los \u00fanicos familiares que le quedan, porque d\u00e9cada tras d\u00e9cada ha visto desaparecer padres y hermanos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que est\u00e1 un poco loca, o al menos que algo en su mente no funciona bien, porque constantemente parece estar divagando con la mirada perdida a saber en qu\u00e9 im\u00e1genes, nadie ha podido averiguar en qu\u00e9 sue\u00f1os; ella est\u00e1 segura de la edad que tiene porque desde el\u00a0 d\u00eda en que se enter\u00f3 del accidente, marc\u00f3 la fecha del terrible suceso en un calendario, y a\u00f1o tras a\u00f1o sigue guardando junto al primero los de cada aniversario, se\u00f1alando con una cruz el aciago d\u00eda; de modo que de tanto escuchar de todas las manidas frases:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Pero qu\u00e9 bien te ves!\u201d, \u201c\u00bfc\u00f3mo le haces para mantenerte tan joven?\u201d, su mente termina por confundirse y perder la cuenta; le basta abrir su viejo escritorio de caoba y contar los calendarios ah\u00ed acumulados para recuperar la certeza de sus a\u00f1os; aunque as\u00ed dicho, no deja de ser una tremenda exageraci\u00f3n porque jam\u00e1s sali\u00f3 de su pueblo, pueblo que sigue siendo pueblo aunque oficialmente se le haya declarado como ciudad. <\/p>\n\n\n\n<p>Y ya entrados en precisiones, tambi\u00e9n hay que reconocer, igual que ella, que si el d\u00eda del accidente fue funesto para casi todo el pa\u00eds, no lo fue tanto para ella, por la convicci\u00f3n de que si \u00e9l muri\u00f3 para todos, en ese instante naci\u00f3 s\u00f3lo para ella, para pertenecerle s\u00f3lo a ella. <\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto que a nadie se lo dijo,\u00a0ese ser\u00eda desde entonces su secreto, secreto que le permitir\u00eda conservarse bella y lozana a pesar del azote de los a\u00f1os, y esto sin contar la esbelta figura y la turgencia de los senos que, si bien hab\u00edan terminado por claudicar, al recoger en la copa del corpi\u00f1o se mostraban grandes, sugestivos, aunque, eso s\u00ed, para nada retadores como cuando agresivos los exhib\u00eda a punto de romper la blusa de seda aquella lejana noche de feria en que la insensatez de sus\u00a0veinte a\u00f1os y el ardor de sus\u00a0 \u00edmpetus se combinaron para darle el valor suficiente de subir al templete, pararse frente al \u00eddolo y colgarse de los botones de plata de su traje de charro, para darle un beso eterno, al menos para ella, pero que si no lo fue para los dem\u00e1s s\u00ed hizo callar hasta el mariachi, o a la mejor tan s\u00f3lo lo crey\u00f3, porque al separarse, lo \u00fanico que escuch\u00f3 fue el susurro mientras las puntas del bigote le acariciaban el l\u00f3bulo de la oreja: <\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAlg\u00fan d\u00eda volver\u00e9 por ti, chaparrita\u201d, y a partir de ese momento ya no le import\u00f3 nada, ni la certeza de que en el futuro ning\u00fan hombre se le acercar\u00eda con buenas intenciones despu\u00e9s de la alocada exhibici\u00f3n, ni que su padre la esperara tras la puerta principal de su casa para recibirla a bofetadas, que le hicieron ver, rodeado de peque\u00f1as estrellas, la imagen del ya para siempre amado, pues la noticia de la haza\u00f1a hab\u00eda llegado a los o\u00eddos del padre m\u00e1s r\u00e1pido que lo que la enfurecida madre y las avergonzadas hermanas tardaron en llev\u00e1rsela a empujones, y una que otra cachetada, quiz\u00e1 m\u00e1s por envidia, durante el trayecto de las siete cuadras que los separaba de la plazuela, en donde el hijo predilecto de ese pueblo cantaba para regocijo de sus habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde ocurri\u00f3 la muerte de \u00e9l, en un sitio lejano, tan lejano y extra\u00f1o le pareci\u00f3 que no le import\u00f3 saber d\u00f3nde era.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces se volvi\u00f3 taciturna, de mirar embelesado, mirar que adquiri\u00f3 desde aquella noche inolvidable, y a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el viaje sin retorno de sus padres le permiti\u00f3 de nuevo sentir en las mejillas el aire de la calle, inici\u00f3 el invariable h\u00e1bito, h\u00e1bito que no suspendi\u00f3 ni en las tardes de lluvia, de sacar una mecedora a la acera y sentarse en ella est\u00e1tica, sin que los balancines del mueble sirvieran para algo m\u00e1s que sostenerlo, sin contestar\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Saludos ni de conocidos ni de extra\u00f1os, ni dar o\u00eddo a requerimientos de familiares, tan s\u00f3lo mirando fijamente en direcci\u00f3n por donde estaba segura aparecer\u00eda alg\u00fan d\u00eda la figura de alguien que con justa raz\u00f3n atrasaba su retorno por el prurito de no querer que sus paisanos constataran c\u00f3mo la galanura de su rostro y la majestuosidad de su cuerpo hab\u00edan sido destruidas por el fuego hasta hacerlo irreconocible; pero esto \u00faltimo era a ella lo que menos le importaba; tan segura de su fe en que Dios nunca muere, que alg\u00fan d\u00eda llegar\u00eda por esa calle, la principal de Guam\u00fachil, el inolvidable, el m\u00e1s querido, el siempre adorado, el nunca traicionado ni tan siquiera con la mente, y que, sin lugar a dudas, lo reconocer\u00eda por muy viejo y desfigurado que estuviera&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En homenaje al m\u00e1s grande \u00eddolo de M\u00e9xico, orgullosamente sinaloense, hoy 15 de abril del 2023, se cumplen 66 a\u00f1os de su muerte.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El inolvidable, el m\u00e1s querido, el siempre adorado, el nunca traicionado ni tan siquiera con la 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