{"id":2468,"date":"2024-02-15T00:09:21","date_gmt":"2024-02-15T00:09:21","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=2468"},"modified":"2024-02-15T00:12:53","modified_gmt":"2024-02-15T00:12:53","slug":"avanti-popolo-el-tata-2da-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2024\/02\/15\/avanti-popolo-el-tata-2da-parte\/","title":{"rendered":"\u00a1AVANTI POPOLO! EL TATA, 2da parte"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Dedicatoria: Para el Joven cineasta Jos\u00e9 Mar\u00eda Espinosa de los Monteros.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabas El Tata, poco a poco fue saliendo del estado catat\u00f3nico en que lo dej\u00f3 la anterior jornada de placer y \u00e9xtasis extenuante que \u00e9l mismo se regal\u00f3, como premio por haber convertido en reales, contante y sonantes su laboriosa&nbsp; siembra y m\u00e1s laboriosa a\u00fan cosecha de la adormidera.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, aquella noche interminable, angustiosamente so\u00f1adora; toc\u00f3 los umbrales del amanecer y la madrugada con su aurora boreal hizo perdidizas las estrellas en el cielo. <\/p>\n\n\n\n<p>Y el roc\u00edo, que refresc\u00f3 los matorrales del bre\u00f1al, que no alcanz\u00f3 a escurrirse por las hojas de los arbustos cayendo a tierra en finas gotas atra\u00eddas por la gravedad: se fue evaporando como si fuera espuma de algod\u00f3n y flot\u00f3 hasta las cumbres del cerro convertida en tibia neblina ma\u00f1anera; y la penumbra de la noche se fue escabullendo avergonzada al calor de los primeros rayos del sol de la ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el Tata se fue despertando y al despabilarse, intent\u00f3 acluquillarse, pero cay\u00f3 de costado y fue detenido por la saliente de una roca en el borde del barranco. Con el cerebro todav\u00eda embotado, se dej\u00f3 llevar con mansedumbre por el sopor de un nuevo y silencioso adormecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Tumbado y encorvado en dec\u00fabito lateral izquierdo; se qued\u00f3 quieto, muy quieto con los ojos abiertos; solamente sus pesta\u00f1as daban se\u00f1ales de vida y desde su consciente dejadez; consinti\u00f3 que su febril mirada&nbsp; vagara por la soleada lejan\u00eda, ba\u00f1ada por la&nbsp; luz de aquella esplendorosa ma\u00f1ana; iba hasta el fondo de la barranca; y parec\u00eda perderse all\u00ed en la \u201cca\u00f1ada de las cuichis\u201d; escudri\u00f1\u00e1ndola toda, como queriendo mirar los reflejos del sol, rebotando en el casco de los guachos; al no hallar nada, barriendo la toma por el incre\u00edble y exuberante paisaje serrano: su mirada se fue de largo hasta las cumbres del cerro m\u00e1s alto y majestuoso; tambi\u00e9n el m\u00e1s cercano\u2026\u201cel cerro de la lista blanca\u201d y detenerse ah\u00ed impedido por aqu\u00e9l, para seguir atisbando el horizonte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tumbado ah\u00ed, voluntariamente inm\u00f3vil; dej\u00f3 que la saliva le escurriera por entre los pelos hirsutos de su barbilla desencajada. Parpade\u00f3 repetidas veces al sentir un impreciso temblor nublando su vista; y volvi\u00f3 a parpadear hasta tener claridad y certeza de que all\u00e1, en el azul del cielo; sobre las cumbres del cerro, se mov\u00eda una inquieta y negra corona; formada por una gran parvada de zopilotes, que con las alas desplegadas realizaban un lento vuelo circular y, repentinamente, algunos de ellos se desprend\u00edan para realizar un vuelo de reconocimiento en los alrededores; en un patrullaje que se repet\u00eda&nbsp; de vez&nbsp;en cuando; con vuelos cada vez m\u00e1s rasantes sobre las copas de los \u00e1rboles y de los cercanos matorrales, que ven\u00edan a terminar; en breves aterrizajes y saltando sobre sus grandes patas, produciendo ruido \u00e9ntrelos pe\u00f1asco con sus resecas y filosas u\u00f1as; con las alas abiertas y su cabeza pelona de ojos saltones y avizores: repet\u00edan bruscos saltos al vac\u00edo abatiendo sus alas con violencia, en un ruidoso y fren\u00e9tico aleteo que provocaba oleadas de fetidez. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El viejo; al comprender su situaci\u00f3n de aparente cad\u00e1ver; palp\u00f3 en su morral la vieja pistola calibre .44 y mascull\u00f3 entre dientes:&nbsp;<em>Pinches Chopilotes \u00a1\u00bfque se estar\u00e1n creyendo?! No se me arrimen muncho pinches pajarracos porque los despedorro de un plomazo. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Un tanto impresionado por aquel dantesco espect\u00e1culo y porque no le quedaba de otra; dej\u00f3 de hacerse \u00e9l muertito y acicateado por la resaca de su anterior exceso; record\u00f3 el consejo del viejo Viviano, su padre ya muerto:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cMira mhijito, cuando de placeres se trate; m\u00eddete, m\u00eddete muy bien; porque abusando del placer; no hay placer en el abuso\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y s\u00ed, cuanta verdad hab\u00eda contenida en aquel dicho; porque lo que estaba sintiendo \u00e9l ahora, se lo dejaba muy claro; en el pecado llev\u00f3 la penitencia: se lo estaban llevando los demonios de la feroz cruda y necesitaba un trago, pero la Damajuana del mezcal estaba seca y como no hab\u00eda llovido en muchos d\u00edas, pues no hab\u00eda ni un charquito donde abrevar.<\/p>\n\n\n\n<p>Le entr\u00f3 la urgencia por salir de aquel bre\u00f1al y cargando con toda&nbsp; su impedimenta, se ech\u00f3 a andar desesperado buscando donde apagar la sed; s\u00ed, aquella sed era desesperante y enloquecedora\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Al bajar con su moruca cargando por entre el g\u00fcinolar; iba pensando, y repensando para no desfallecer; y llev\u00e1ndose a la boca todas las ramitas verdes que fue encontrando en su camino, para mitigar su sed. <\/p>\n\n\n\n<p>De pronto, su vista descubri\u00f3 una mancha de cacaraguas y sin pensarlo m\u00e1s se detuvo para saciar su sed con ellas y no par\u00f3 de reventarlas en su boca; hasta que se tranquiliz\u00f3 y pudo seguir su descenso hasta el fondo de la ca\u00f1ada\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que lleg\u00f3 abaj\u00f3, busc\u00f3 una quebradita, descarg\u00f3 la moruca en el pared\u00f3n de la oquedad y se ech\u00f3 a descansar a la sombra de una amapa en flor; ah\u00ed volvi\u00f3 &nbsp;a dormitar un buen rato; hasta que lo despert\u00f3 un fuerte torz\u00f3n en el bajo vientre y se levant\u00f3 apurado con \u00e9l esf\u00ednter a punto de perder su continencia; y sin ir m\u00e1s lejos, ah\u00ed mismo se baj\u00f3 los pantalones y se acluquill\u00f3 apoyando sus manos en el suelo frente a \u00e9l; al comprender que las cacaraguas le estaban cobrando caro, el favor de haberlo refrescado, con aquel doloroso estruendo de las tripas y con aquella ruidosa defecaci\u00f3n. \u00a1Aquello fue un verdadero cagad\u00f3n!&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed desfalleciendo por la sed y debilitado por la diarrea; continu\u00f3 su camino de regreso a casa, sin soltar su moruca ni el morral donde llevaba las semillas de la adormidera.<\/p>\n\n\n\n<p>Marchaba cabilante, cargando el juicio; pensando en preparar sus tierritas p\u00e1 la milpa y el ajonjol\u00ed; que son el despiste obligado p\u00e1 todos los si\u00e9rrenos como \u00e9l; que se dedicaban a la siembra de las amapolas. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pensando y repensando que no tardar\u00edan en volver los tiempos de remontarse de nuevo pal cerro\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>A sembrar las amapolas, porque es la \u00fanica manera de juntarse con un peso, p\u00e1 hacer un guardadito y p\u00e1 hacerle el gasto a las necesidades; porque ya la siembra del ma\u00edz y del frijol apenas dan p\u00e1 mal comer, y no se diga del ajonjol\u00ed, ese ya no hay quen lo compre, y los ca\u00f1averales que antes alegraban la rancher\u00eda con la llegada de la molienda; pos tampoco naiden viene ya por las panochas; y el aguamiel termina convertido en ron y la molienda en purititas borracheras\u2026 y pues la marmaja se ocupa muncho\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><em>Y as\u00ed, perdido en sus pensamientos:&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00e1s cuando ya es tiempo de ir pa\u2019alla pa\u2019bajo, a ver al \u201cHombre\u201d aquel, m\u00e1s pa\u2019alla de Mocorito, m\u00e1s abajito, ya casi llegando a la costa; ya sea que se lo encuentre en Guamochil o tenga que ir hasta el merito Guasave; que\u2019s onde \u00e9l se la pasa m\u00e1s tiempo: p\u00e1 tratar diretamente con \u00e9l, y recebir de sus propias manos el antecipo de la temporada que viene. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>P\u00e1 ir pues a la segura, y ansina&nbsp; tanto \u00e9l como uno trabajamos m\u00e1s a gusto, m\u00e1s seguro pues.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Y de ese nuevo antecipo; de ese, no hay que darle cuentas a la vieja de uno; es p\u00e1 uno nom\u00e1s; p\u00e1 traer con qu\u00e9 capiarse un cabronazo del gobierno; y pal parque que uno quema; p\u00e1 ajuariarse uno pues y tomarse un buen licor; y p\u00e1 retozar con alguna plebona, de esas que hay pa\u2019alla. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>De esas que son reinas del burdel; trensudas y con buenas agarraderas, con unas pesta\u00f1otas de tejaban; con tama\u00f1as u\u00f1as y trompa de pitaya madura\u2026 y con unos ojazos de papel volando, que cuando te miran te queman como el sol: <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>M\u00e1s&nbsp;resbalosas que un pescado enjabonado; pero que nom\u00e1s ven a \u00e9ste Yaquesito G\u00fcero bien ajuariado y acompa\u00f1ando al patr\u00f3n; luego luego, malician que uno se trai su buena feria y despu\u00e9s de unas cuantas medias: nos vamos pal cuarto y a lo que te truje chencha; \u00a1yuya ju jua! \u00a1Y no te arrugues cuero viejo, que es el \u00faltimo estir\u00f3n!&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>CONTINUAR\u00c1<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sabas El Tata, poco a poco fue saliendo del estado catat\u00f3nico en que lo dej\u00f3 la anterior jornada de 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