{"id":2041,"date":"2023-12-06T01:01:59","date_gmt":"2023-12-06T01:01:59","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=2041"},"modified":"2024-01-04T20:54:04","modified_gmt":"2024-01-04T20:54:04","slug":"aquel-dia-odile-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/12\/06\/aquel-dia-odile-parte-1\/","title":{"rendered":"Aquel d\u00eda, Odile. Parte 1"},"content":{"rendered":"\n<p>6 de Diciembre de 2023<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda, 15 de septiembre del 2014, en san Jos\u00e9 del Cabo, tras una noche de vientos huracanados con rachas de hasta 270 kil\u00f3metros por hora que hab\u00edan iniciado desde las 7 de la tarde y perdurado hasta el derredor de las 8 de la ma\u00f1ana; don Bel\u00e9n en compa\u00f1\u00eda de su peque\u00f1o nieto, sali\u00f3 de su casa para hacer un recorrido alrededor de su cuadra&nbsp; y ver c\u00f3mo le hab\u00eda ido a sus vecinos, con asombro vieron que ni un solo poste de luz o tel\u00e9fono hab\u00edan quedado en pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Tinacos, tanques de gas, \u00e1rboles tirados, autos volteados, l\u00e1minas y basura inundaban las calles; casas derrumbadas,&nbsp; bardas y techos&nbsp;ca\u00eddos estaban por doquier. Don Bel\u00e9n y su nieto llegaron hasta lo alto de una colina y desde ah\u00ed, pudieron observar las palmeras del estero casi pelonas, y al fondo, al pie de los cerros, una culebra de agua serpenteando para alcanzar la costa y&nbsp; unirse&nbsp; al mar, y en su trayecto iba arrasando lo que encontraba a su paso. Los ojos del viejo se llenaron de l\u00e1grimas mientras que el ni\u00f1o pregunt\u00f3 al abuelo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cAbuelo, \u00bfpor qu\u00e9 paso esto?\u201d <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cOdile estaba enojado hijo\u2026, muy enojado\u201d<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cPero por qu\u00e9 abuelo.&nbsp; \u00bfNos portamos mal?\u201d<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Don Bel\u00e9n sonri\u00f3 ante la inocencia del ni\u00f1o y pens\u00f3. \u2013\u201c<em>c\u00f3mo le explico. Hummm. Una leyenda, claro, le encantan las historias\u201d-.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;<\/em>El abuelo se agach\u00f3 a la altura de ni\u00f1o y le dijo: -\u201c<em>Debemos volver a casa. Y prepararnos para lo que viene, pues creo que durante varios d\u00edas no tendremos luz, agua\u2026, ni tel\u00e9fono,&nbsp; ni transporte; as\u00ed que tendremos que ver, c\u00f3mo le vamos hacer en los siguientes d\u00edas\u201d.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"620\" data-id=\"2043\" src=\"https:\/\/vidapublicarevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/LC-1024x620.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2043\" srcset=\"https:\/\/vidapublicarevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/LC-1024x620.jpeg 1024w, https:\/\/vidapublicarevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/LC-300x182.jpeg 300w, https:\/\/vidapublicarevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/LC-768x465.jpeg 768w, https:\/\/vidapublicarevista.com\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/LC.jpeg 1100w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p>Don Bel\u00e9n y su nieto regresaron a casa desalentados, el desastre era terrible. Por suerte, el abuelo hab\u00eda sido provisor en comprar un poco de despensa, pero en las siguientes horas se dio cuenta que iba ser necesario conseguir m\u00e1s cosas para varios d\u00edas de escases, pues jam\u00e1s imagin\u00f3 lo sucedido. <\/p>\n\n\n\n<p>En las horas siguientes, la psicosis colectiva explot\u00f3, la desesperaci\u00f3n de la gente, ante el miedo de quedarse sin v\u00edveres;&nbsp; provoc\u00f3 una rapi\u00f1a incontrolable, el desorden p\u00fablico y la ausencia de la autoridad, que escasamente manifest\u00f3 su presencia, oblig\u00f3 a que los colonos se organizaran para realizar jornadas de vigilancia nocturna para proteger sus propiedades y la seguridad de las familias. Se organizaron para limpiar sus casas y sus calles. Para acarrear agua, ya que los dep\u00f3sitos de la Junta de Agua Potable del Municipio fueron abiertos al p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras, el abuelo segu\u00eda pensando c\u00f3mo explicarle&nbsp; al ni\u00f1o el fen\u00f3meno del cicl\u00f3n \u201cOdin\u201d; de d\u00f3nde ven\u00eda la fuerza y el enojo de la naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda por la noche prendieron una fogata fuera de su vivienda; sentados alrededor de ella, el anciano sinti\u00f3 que sus ancestros tomaban posesi\u00f3n de su voz para trasmitir aquella leyenda, que una vez su abuelo le cont\u00f3 de igual manera, tambi\u00e9n a la luz de una lumbrada, all\u00e1, en un rancho perdido en la sierra de San francisco, bajo un cielo intensamente estrellado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201c<em>Mijo, te voy a contar una historia que me cont\u00f3 mi abuelo, que a su vez, a \u00e9l se la cont\u00f3 mi bisabuelo, que seg\u00fan dijo, ten\u00eda el don de hablar con los animales\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201c\u00bfCon los animales, abuelo? A poco se puede hablar con ellos\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-\u201c<em>Claro que s\u00ed, hace muchos, muchos a\u00f1os, los hombres que caminaban por esta misma tierra pod\u00edan hablar con los animales, y el animal con los hombres. Al abuelo le gustaba hablar con el coyote. Porque has de saber, que el coyote es uno de los animales m\u00e1s viejo, sabio y vagabundo que hay sobre la tierra. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Muchos a\u00f1os, despu\u00e9s de que la pen\u00ednsula de Baja california emergi\u00f3 del mar, el Coyote lleg\u00f3 a estas tierras y vagaba por todos los confines del territorio Bajacaliforniano, conociendo a los animales. En invierno el Coyote miraba pasar a las ballenas grises y jorobadas desde las altas monta\u00f1as, y desde ah\u00ed alcanzaba a escuchar el canto de ellas, luego corr\u00eda hasta la parte m\u00e1s alta de la monta\u00f1a, y lanzaba&nbsp; aullidos al viento para que ellas lo escucharan. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Una vez baj\u00f3, las espero en la costa para platicar con ellas y saber de qu\u00e9 mares ven\u00edan; ellas le contaron que hac\u00edan un largo viaje cada a\u00f1o desde los mares del norte que son de aguas fr\u00edas, hasta llegar a estas<\/em> <em>aguas c\u00e1lidas del Golfo de la Baja California Sur para dar la bienvenida a sus ballenatos\u201d.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cAahhh.&nbsp; Exclamo el coyote impresionado\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&#8211; \u201cY tu hermano coyote, que me cuentas de esta tierra firme, pregunto&nbsp; una de las ballenas\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cHooo, hermana ballena esta tierra es maravillosa, tengo hermanos que han venido de tierras arriba a poblar este lugar: venados, borregos cimarrones que viven all\u00e1 en las monta\u00f1as escarpadas, liebres, gato mont\u00e9s, serpientes cascabel, coralillo. Un sinf\u00edn de aves migratorias que cada vez&nbsp; que termina la temporada de verano y llega el oto\u00f1o, pasan por aqu\u00ed igual que ustedes, y llegan a descansar y prosiguen luego su camino. Pero\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Pero qu\u00e9, pregunt\u00f3 la Ballena un poco inquieta al notar al Coyote un tanto temeroso.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Es que&nbsp; \u00faltimamente el hombre, s\u00ed, ese que camina en dos pies, erguido, y que vive en cavernas como nosotros y en armon\u00eda con nuestra madre naturaleza. No tiene pelo en el cuerpo, y en invierno, cuando&nbsp; siente frio, se cubren con pieles de animales, eso no me gusta, porque para hacer eso, tienen que matar animales como yo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-Debes cuidarte, hermano Coyote. \u2013Dijo la Ballena. S\u00ed, lo har\u00e9, pero te cuento m\u00e1s. En verano, por el calor intenso que aqu\u00ed hace, ellos, los humanos, no usan ropas, son muy altos y tanto \u00e9l como su compa\u00f1era, se dedican a la recolecci\u00f3n de frutos, pesca y caza para alimentarse.&nbsp; <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un d\u00eda, al pasar junto a las cavernas donde se resguardan pude entrar, y mir\u00e9 como estaban pintando unas figuras con las mismas formas de ellos, pero adem\u00e1s estaban pintando al hermano venado y al hermano cimarr\u00f3n en las paredes. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Son muy raros, porque, \u00bfpara qu\u00e9 pintarlos? estuve ah\u00ed un buen rato, y platique con uno de ellos; me contaron que eran felices en estas tierras c\u00e1lidas, donde el frio no mord\u00eda sus cuerpos, pero adem\u00e1s no les falta nada, tienen el&nbsp; alimento necesario&nbsp; todo el tiempo, y que les encanta la belleza del mar, del desierto y tambi\u00e9n las altas monta\u00f1as con sus ca\u00f1adas, sus arroyos, cascadas, y sus&nbsp; grandes \u00e1rboles, pinos y encinos. Y ustedes,&nbsp; \u00bfviven solas en el mar?\u201c<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-\u201c\u00a1<em>Oohhh no! Hermano coyote,&nbsp; no-.&nbsp; Contesta la Ballena lanzando un torrente de aire y agua por su lomo.&nbsp; En estos mares est\u00e1 nuestra hermana tortuga, vieja y sabia como t\u00fa, ellas vienen a estas playas a desovar sus huevos, nosotras vamos hasta el golfo y encontramos una gran variedad peces, adem\u00e1s, los m\u00e1s grandes arrecifes de coral est\u00e1n ah\u00ed, La tortuga que es tan vieja, nos cont\u00f3 que esta, tu tierra, una vez estuvo bajo el mar hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, en aquel tiempo nosotras, nos cuentan nuestras abuelas, que la tierra toda se empez\u00f3 a mover, y esa tierra donde estas parado flot\u00f3, entonces viajaron hacia el sur y las corrientes las llevaron hacia el interior de golfo, se dieron cuenta que el agua era c\u00e1lida y muy propicia para el nacimiento de nuestros ballenatos y desde entonces, todas bajamos hasta ac\u00e1 y entramos al golfo. Una vez que el invierno pasa, regresamos nuevamente hasta las aguas del norte donde las aguas son fr\u00edas y nosotras somos felices.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cHay hermana ballena, ojal\u00e1 que esto no cambie nunca.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>-\u201cHay abuelo, pues yo creo que esto si ha cambiado, porque ya ves, ya no hay tantas ballenas como antes,&nbsp; pero luego sale en la tele que se mueren porque quedan enredadas en los chinchorros de los pescadores, yo creo que por eso, el cicl\u00f3n Od\u00edn se enoj\u00f3.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEl coyote le contaba al abuelo, o sea, a tu bisabuelo\u201d,<\/em> -sigui\u00f3 contando el viejo a su nieto- \u201c<em>que sus ancestros hab\u00edan visto el inicio de la tierra, y que&nbsp;vieron como tras el gran bing-bang, que fue una gran explosi\u00f3n en el universo, se formaron las constelaciones, soles, sistemas solares, planetas con sus sat\u00e9lites; entre ellos nuestro planeta tierra, y en ella los continentes con sus monta\u00f1as y volcanes. Dizque en un principio, los continentes eran solo porciones de tierra flotando en el mar,&nbsp; que durante la era paleozoica se juntaron todos estos fragmentos hasta quedar todos unidos en solo continente que llamaron Pangea. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Seg\u00fan cuenta la historia, eso fue hace aproximadamente 300 millones de a\u00f1os. Y que la tierra estaba en constante actividad volc\u00e1nica que provocaba grandes terremotos que mov\u00edan las placas<\/em> <em>tect\u00f3nicas, y los continentes se empezaron a separar hace como 200 millones de a\u00f1os en la era paleozoica; as\u00ed se separo Am\u00e9rica del continente Euroasi\u00e1tico africano, el mar mediterr\u00e1neo quedo entre Europa y \u00c1frica, Asia, los Polos, Australia\u2026 -\u00bfQu\u00e9 te pasa, Coyote? parece que te falta aire. \u2013S\u00ed, as\u00ed es viejo, d\u00e9jame respirar un poco y te sigo contando\u2026 -Bebe un poco de agua, hermano Coyote. \u2013Eso me parece bien.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-\u201c<em>Que te parece abuelo, si nosotros tambi\u00e9n tomamos un poco de agua, porque el Coyote ya nos hizo muy largo el relato.\u201d&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cTienes raz\u00f3n Mijo. Bebamos.\u201d&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Continuar\u00e1&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Don Bel\u00e9n y su nieto regresaron a casa desalentados, el desastre era terrible.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":2042,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5,19],"tags":[],"class_list":["post-2041","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-entretenimiento"],"aioseo_notices":[],"views":62,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2041"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2041\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2226,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2041\/revisions\/2226"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2042"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}