{"id":1997,"date":"2023-11-28T19:40:09","date_gmt":"2023-11-28T19:40:09","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1997"},"modified":"2023-11-28T19:42:50","modified_gmt":"2023-11-28T19:42:50","slug":"los-origenes-de-la-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/11\/28\/los-origenes-de-la-familia\/","title":{"rendered":"Los or\u00edgenes de la familia"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAlguna vez has vuelto a aquel pueblo de donde proviene tu familia?, aquella ciudad peque\u00f1a, ranchito o caser\u00edo. Es m\u00e1gico, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo aquellas noches previas al viaje. Todos los primos y t\u00edos nos llegamos a reunir en la casa de la abuela para empezar nuestro camino lo m\u00e1s temprano al d\u00eda siguiente. <\/p>\n\n\n\n<p>La tarde anterior era de preparativos: terminar de armar maletas, de ver c\u00f3mo nos acomodar\u00edamos para dormir esa noche, checar todos los detalles de los carros para que ninguno fuera a fallar, preparar lonches, acomodar cosas en las camionetas y rezar para que hubiera un buen clima.<\/p>\n\n\n\n<p>No cantaban los gallos todav\u00eda cuando iniciaba el camino. Antes de las cinco de la ma\u00f1ana ya est\u00e1bamos sobre la carretera, pasando la primera de las casetas. <\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros momentos del viaje eran de emoci\u00f3n, de pl\u00e1tica entre los primos, de pelearte ese apretado lugar que tendr\u00edas qu\u00e9 defender con u\u00f1as y dientes en las pr\u00f3ximas horas, y de terminar volviendo a caer dormido.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto sent\u00edamos que el carro se deten\u00eda. Toda la caravana sol\u00eda detenerse en alguna gasolinera con ba\u00f1os, o en alguna caseta. La primera parada era para estirar las piernas, para ahora s\u00ed \u201clevantarse de verdad\u201d, y desayunar. <\/p>\n\n\n\n<p>Mientras ve\u00edamos amanecer, disfrut\u00e1bamos de los burritos de machaca guisada, de frijol o chorizo con papa, acompa\u00f1ados casi siempre de alg\u00fan refresco. Despu\u00e9s de unos minutos para dejar que el lonche se asentara, empezaba la segunda parte del viaje, donde sol\u00edamos salir de la carretera, para tomar caminos secundarios o terracer\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed empezaba lo entretenido del camino. A como nos \u00edbamos alejando de la civilizaci\u00f3n, e \u00edbamos pasando poblados, el pavimento desaparec\u00eda, y nos ve\u00edamos avanzando en medio de la sierra, por una terracer\u00eda que de un lado nos presentaba un cerro y del otro, un voladero. <\/p>\n\n\n\n<p>Cruz\u00e1bamos arroyos, a veces con el agua a la altura de los faros del carro, tom\u00e1bamos subidas empinadas y ve\u00edamos con nerviosismo hacia los abismos de la sierra sinaloense. Los mareos no hac\u00edan falta, pero eran parte de la aventura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y finalmente, lleg\u00e1bamos. Nada en especial, ni una se\u00f1al, ni un letrero, pero eso s\u00ed, una familia alegre de tener visitas y preparada para recibirnos con los brazos abiertos. <\/p>\n\n\n\n<p>Primero lo primero, hab\u00eda qu\u00e9 bajar toda la carga que llev\u00e1bamos, y despu\u00e9s de eso, \u00e9ramos libres de hacer lo que quisi\u00e9ramos. <\/p>\n\n\n\n<p>Aquella primera tarde de regreso, a mi abuela le gustaba visitar \u201clas casas\u201d, saludar a los parientes, y platicar con ellos. <\/p>\n\n\n\n<p>Me gustaba acompa\u00f1arla y escucharle sus historias, me hac\u00eda viajar al pasado con sus historias de su boda, de cuando iba a la escuela y de cosas que hac\u00eda con su mam\u00e1 y sus hermanos, de cada rinconcito hab\u00eda un recuerdo. <\/p>\n\n\n\n<p>Y no solo hab\u00eda historias de ella, tambi\u00e9n de mis t\u00edos y mi madre, de las travesuras que hac\u00edan en los largos veranos que iban a pasar all\u00e1. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo mejor de aquel primer recorrido, era que lleg\u00e1ramos a donde lleg\u00e1ramos, nos iban a recibir con frijoles caldudos, tortillas de harina reci\u00e9n salidas del comal, y una taza de caf\u00e9. A veces nos llov\u00eda en medio de esas tardes cuando \u00edbamos en verano, o a veces empezaba a hacer un fr\u00edo cercano a la nieve en tiempos de invierno, lo que nos indicaba que deb\u00edamos volver a la casa del t\u00edo que nos recib\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed empezaba la repartici\u00f3n. La familia ya ten\u00eda catres, colchones, cuartos, un petate, cobijas y almohadas. \u201cUstedes se van con aquella t\u00eda, ustedes con la otra, los chiquitos se quedan ac\u00e1, nosotros nos vamos a esa casa, y los grandes en este cuarto\u201d. La primera noche era de descansar y recargar pilas. <\/p>\n\n\n\n<p>El lugar, en medio de la nada, no ten\u00eda electricidad todav\u00eda: todo era oscuridad y sonidos del campo. Las ma\u00f1anas eran de calma, despertando con un olor delicioso que ven\u00eda de la hornilla, avisando que se estaba preparando un desayuno digno de reyes, que bien pod\u00eda ser menudo o pozole, las tardes eran de apreciar la belleza de la sierra sinaloense y el d\u00eda era para disfrutarse al m\u00e1ximo.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed nacieron muchas aventuras, hay mil experiencias de aquellos d\u00edas que est\u00e1bamos ah\u00ed. Orde\u00f1as vacas, ir a cazar venados, escalar cerros, ir a pescar, poner borracho a alg\u00fan gallo, escuchar las historias de la familia de ah\u00ed, montar a caballo, que nos asustara alg\u00fan animal en el monte, partidos de volley, re\u00edrnos del perico que se cre\u00eda perro, visitar a los familiares muertos al pante\u00f3n, y desgraciadamente, tambi\u00e9n escuchar historias del narco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas volaban r\u00e1pido. En un abrir y cerrar de ojos llegaba el \u00faltimo, pero era el que todos esper\u00e1bamos. <\/p>\n\n\n\n<p>Para ese momento, ya hab\u00edan seleccionado a alguna pobre vaca o a alg\u00fan par de puercos, y la operaci\u00f3n empezaba temprano en la ma\u00f1ana. <\/p>\n\n\n\n<p>Con el sacrificio del animal se sacaba lo primero que pudiera usarse para el desayuno, y a como iba transcurriendo la ma\u00f1ana, se iba comiendo de lo que fuera saliendo. En esos d\u00edas se reun\u00eda toda la familia del lugar, cada quien llevaba algo, por lo que no hac\u00eda falta absolutamente nada. <\/p>\n\n\n\n<p>Solo hab\u00eda qu\u00e9 tener un vaso, que pod\u00edas rellenar de lo que quisieras seg\u00fan la edad, y una tortilla, lista para recibir un pedazo de carne o un mont\u00f3n de chicharrones, con eso listo le exprim\u00edas un lim\u00f3n reci\u00e9n cortado, o le pon\u00edas una de las varias salsas ah\u00ed preparadas y disfrutabas del taco. <\/p>\n\n\n\n<p>Y eso lo pod\u00edas repetir cuantas veces quisieras. <\/p>\n\n\n\n<p>Durante la \u00faltima noche esa fiesta segu\u00eda, hasta horas que a los ni\u00f1os se nos complicaba aguantar.&nbsp; La salida de regreso nunca fue tan tempranera como la salida de ida. Hab\u00eda un \u00faltimo desayuno, normalmente ligero, y el camino de regreso era de un solo tir\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Regres\u00e1bamos con las pilas cargadas, con mil aventuras por contar y con el gozo de saber que hab\u00edamos vuelto al para\u00edso de los or\u00edgenes familiares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lugar, en medio de la nada, no ten\u00eda electricidad todav\u00eda: todo era oscuridad y sonidos del 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