{"id":1568,"date":"2023-10-13T02:55:01","date_gmt":"2023-10-13T02:55:01","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1568"},"modified":"2023-10-13T03:01:36","modified_gmt":"2023-10-13T03:01:36","slug":"el-salado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/10\/13\/el-salado\/","title":{"rendered":"El Salado"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Cuento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo, conocido popularmente como el Salado, diariamente recorre las calles de la ciudad vendiendo billetes de loter\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Ni \u00e9l mismo recuerda quien lo jorob\u00f3 con un apodo tan ir\u00f3nico, pero esto en nada le acongoja. <\/p>\n\n\n\n<p>Dotado de una simpat\u00eda natural, de palabra pronta para el dicho ingenioso; el vendedor de billetes no tiene que esforzarse para conservar a sus clientes. Pero cuando aborda a un desconocido, saluda afectuoso con la siguiente frase:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>Amigo, ay\u00fadate que Dios te ayudar\u00e1<\/em>\u201d. Mi hermano, si me compras un cachito, te puedes hacer millonario.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando lo anterior no basta para animar a su interlocutor, entonces advierte: <\/p>\n\n\n\n<p>-Oye mi hermano, no te vaya a pasar como al cura, que por m\u00e1s que rez\u00f3, Dios no quiso escucharlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Raro aquel que no vacila ante la inocente amenaza, y en cuanto Lorenzo se da cuenta de que el virus de la curiosidad ha prendido, suelta la lengua.<\/p>\n\n\n\n<p>-En un lodazal se atascaron al mismo tiempo dos carretas, una conducida por un sacerdote, la otra, por un carretero medio borracho que ten\u00eda p\u00e9simo vocabulario. <\/p>\n\n\n\n<p>El cura baj\u00f3 con mucho cuidado para no enlodar su sotana, sali\u00f3 del fango y se hinc\u00f3 a rezar con mucha devoci\u00f3n para que Dios le resolviera el problema. <\/p>\n\n\n\n<p>El carretero mientras tanto, se hundi\u00f3 hasta la rodilla en el lodo. Comenz\u00f3 a jalar de las riendas de las mulas y, entre palabrota y palabrota, tambi\u00e9n ped\u00eda ayuda divina. <\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or que no siempre acepta las decisiones que tomamos, tuvo a bien a ayudar al carretero en el momento en que San Pedro se acercaba a tiempo de ver como se realizaba el milagro<em>. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>&lt;&lt;Perdonad, Se\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo es que no ayudaste a Tu Ministro, y s\u00ed a ese blasfemo.&gt;&gt;<\/em> Pregunt\u00f3 el santo. <em>&lt;&lt;Porque cree en m\u00ed.&gt;&gt;<\/em> Respondi\u00f3 el Se\u00f1or. <em>&lt;&lt; Y porque se esforz\u00f3 mucho.&gt;&gt;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo, siempre sonr\u00ede beat\u00edficamente al terminar la regla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin decir palabra adelanta el manojo de billetes, pues sabe que ha asegurado una venta. En ese momento m\u00e1s que un simple billetero, se siente un vendedor de esperanzas; de sue\u00f1os felices.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo adem\u00e1s, es conciente de que su labor aporta un granito de arena a la causa de la asistencia social, y esto lo enorgullece. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en fechas recientes le dio por pensar si no podr\u00eda crear una fantas\u00eda que al narrarla, contribuyera a combatir cierto problema citadino, que en mucho le molesta, y sin que tal acci\u00f3n redundara en menoscabo de sus ventas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre de iniciativa, acostumbrado a echar manos a la obra, en cuanto pretende un objetivo; dedic\u00f3 un s\u00e1bado y un domingo a exprimirse el cerebro para crear una historia y, al lunes siguiente, se fue al mercado grande. <\/p>\n\n\n\n<p>Era una tarde muy calurosa. Al entrar a la espaciosa nave, Lorenzo fue recibido con una vaharada que le golpe\u00f3 el rostro: era el olor acedo de verduras, pescado y sangre de reses en canal.<\/p>\n\n\n\n<p>El Billetero con el morral de ixtle repleto de billetes de loter\u00eda, se apost\u00f3 en un rinc\u00f3n a esperar que los locatarios terminaran de proteger sus mercanc\u00edas. <\/p>\n\n\n\n<p>Cuando estim\u00f3 no ser inoportuno, se trep\u00f3 sobre una java y con voz en cuello empez\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Atenci\u00f3n mis mercaderes! -\u00a1Ac\u00e9rquense para que les cuente mi \u00faltima aventura! -\u00a1Ent\u00e9rense de lo que me pas\u00f3 y compren su billete!&nbsp; -\u00a1Ay\u00fadense para que Dios les ayude!<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1C\u00e1llate Salado! -\u00a1Te vas a ir de este mundo sin vender&nbsp;un premio gordo! -Se escuch\u00f3 que alguien grit\u00f3 desde un puesto lejano. <\/p>\n\n\n\n<p>La griter\u00eda mezclada con la rechifla se hizo general; entre cuchufletas, los comerciantes pronto rodearon a Lorenzo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 Salado, fuiste con los naguales a que te hicieran una limpia y viste al chamuco? \u2013pregunt\u00f3 uno con burla.<\/p>\n\n\n\n<p>-Nada de eso mi hermano. Fui testigo de una convenci\u00f3n de moscas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el alboroto devino en estupor, Lorenzo soport\u00f3 estoico, inclusive, uno que otro empuj\u00f3n de los m\u00e1s atrevidos que lo hizo tambalear sobre la java. Los comentarios de incredulidad y mofa, no se hicieron esperar.<\/p>\n\n\n\n<p>-Ora s\u00ed. -\u00bfDe cu\u00e1l&nbsp; fumaste Salado? \u2013alguien pregunt\u00f3 con sorna.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY las moscas tambi\u00e9n llevaron tambora y <em>\u2018cheve\u2019<\/em>? \u2013inquiri\u00f3 otro.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Se habr\u00e1n reunido en tu cabeza! \u2013Le grit\u00f3 una verdulera regordeta sin imaginar que, en mucho hab\u00eda acertado.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando \u00fanicamente se escucharon risas, Lorenzo alz\u00f3 la voz, para llamar la atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-Ayer, mis cuates, fui al campo de cacer\u00eda. Estaba entre la maleza esperando que apareciera un venado o cuando menos una liebre, \u00a1y de repente!, a unos treinta metros, mir\u00e9 bajar un mosquer\u00edo gigantesco.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Y\u00e1\u00e1\u00e1! \u00a1Moscas! \u2013 interrumpi\u00f3 uno.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1En serio Valedor, lo juro por esta! Parec\u00eda uno de esos enormes remolinos que a veces se forman en los llanos. S\u00f3lo que \u00e9ste era de color negro, y con destellos multicolores producidos sol que pronto se meter\u00eda en el horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Cautivados por las im\u00e1genes inventadas, aun los m\u00e1s escandalosos guardaron silencio. Sin embargo, no falt\u00f3 el incr\u00e9dulo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00bfY a treinta metros, te diste cuenta que eran moscas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Bueno, mi Valedor\u2026 ya que lo dices, -se apresur\u00f3 a continuar Lorenzo-, yo tambi\u00e9n pens\u00e9 en lo mismo y me entr\u00f3 miedo, pero supe que eran moscas porque; no s\u00e9\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Les juro que no me hab\u00eda tomado ni una cheve, \u00a1pero de pronto!, comenzaron a sonar dentro de mi cabeza palabras que clarito dec\u00edan: <em>\u201c-\u00a1Yo, El Mosc\u00f3n verde,<\/em> -la voz era extra\u00f1a, como met\u00e1lica-, <em>jefe de todas las moscas, las he convocado a que nos reunamos para que, entre todas, decidamos como hacer frente a un gran peligro!<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo hizo una pausa, y al descubrir s\u00f3lo gestos de inter\u00e9s entre sus oyentes, continu\u00f3 m\u00e1s seguro su desmedida fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>-Yo cre\u00ed que me estaba volviendo loco, mis Valedores. Sin embargo, me arrastr\u00e9 hasta acercarme a ese manch\u00f3n que ya ennegrec\u00eda las hojas de los matorrales. <\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a unos pasos de la mancha, me convenc\u00ed de que eran moscas; y ya no quise avanzar m\u00e1s para no espantarlas. En ese momento escuch\u00e9 una vocecilla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u00a1No, no! \u00a1Calma, calma!<\/em> \u2013 dijo El Mosc\u00f3n verde, y luego sigui\u00f3. <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cNo se preocupen compa\u00f1eras, los insecticida nunca podr\u00e1n acabar con nosotras. Es m\u00e1s probable que<\/em> <em>acaben con los humanos. En cu\u00e1nto a la basura,<\/em> <em>tampoco se acabar\u00e1, al humano le encanta tirarla donde sea\u2026 el peligro que mencion\u00e9, no viene de ellos, el peligro<\/em> <em>proviene de la mosca africana.\u201d&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Entonces, un zumbido surgi\u00f3 del mosquer\u00edo mis Valedores, -prosigui\u00f3 contando Lorenzo-, fue tan fuerte, que s\u00f3lo el horror de que me persiguieran me oblig\u00f3 a permanecer contemplando ese espect\u00e1culo tan extra\u00f1o. Y el Mosc\u00f3n verde insisti\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c-Si, compa\u00f1eras, la mosca<\/em> <em>africana lleg\u00f3 en los barcos que vienen de aquel lejano continente. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Pero no van a atacarnos a nosotros! \u00a1En realidad el que est\u00e1 en peligro es el<\/em> <em>humano! \u00a1La mosca africana le transmite enfermedades muy peligrosas! \u00a1Y seguido le ocasiona la muerte! <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Propongo que nos comuniquemos con las moscas patas largas, las avispas y avispones para convencerlos de que hagamos un frente com\u00fan para combatir a la invasora! \u00a1\u00bfEst\u00e1n de acuerdo?!\u201d<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No me lo van a creer mis Valedores. \u00a1El \u00a1Ssssi\u00ed\u00ed\u00ed\u00ed! Aqu\u00e9l, acuchillo mis o\u00eddos y estuvo a punto de hacerme perder el sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>-Estaba grueso el carrujo, Salado. \u2013alguien interrumpi\u00f3, pero el billetero no hizo caso y sigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>-El Mosc\u00f3n verde se ech\u00f3 a volar seguido por la mancha que se perdi\u00f3 en la penumbra, pues el sol acababa de ocultarse.<\/p>\n\n\n\n<p> -\u00bfQui\u00e9n iba a decirnos, verdad? Las moscas preocup\u00e1ndose por nosotros los humanos, \u00a1Imag\u00ednense!<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie dijo nada, Lorenzo, se qued\u00f3 un momento contemplando las caras cercanas del corro, en algunas se notaba el desconcierto,&nbsp; los m\u00e1s bajaron la vista avergonzados.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Y ora! -\u00a1Qu\u00e9 les pasa! \u2013exclam\u00f3-. -No pongan esas caras\u2026 s\u00f3lo fue un cuento para entretenerlos un rato. -\u00bfNo les gust\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>Lentamente, en silencio, los comerciantes se fueron retirando. Solamente qued\u00f3 frente a \u00e9l, un carnicero gigant\u00f3n, con la barriga cubierta por un delantal manchado de sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSabes qu\u00e9 Salado? -le dijo apoyando una mano sobre el hombro-. <\/p>\n\n\n\n<p>Ora si te mandaste, mira, que venirnos con ese <em>cuentucho<\/em> de moscas que hablan; pero no te ag\u00fcites, voy a convencerlos para que entre todos limpiemos el mercado. Por ahora, l\u00e1rgate con tus billetes a otra parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo se encamin\u00f3 triste a su casa, para variar en el trayecto vendi\u00f3 unos cuantos cachitos y hasta un entero. Por eso, como se dijo al principio, en nada le preocupa que le apoden El Salado.<\/p>\n\n\n\n<p>Fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lorenzo se encamin\u00f3 triste a su casa, para variar en el trayecto vendi\u00f3 unos cuantos cachitos y hasta un entero<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1569,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5,19],"tags":[],"class_list":["post-1568","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-entretenimiento"],"aioseo_notices":[],"views":12,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1568","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1568"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1568\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1572,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1568\/revisions\/1572"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1569"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1568"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1568"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1568"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}