{"id":1511,"date":"2023-09-29T00:03:20","date_gmt":"2023-09-29T00:03:20","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1511"},"modified":"2023-09-29T00:03:20","modified_gmt":"2023-09-29T00:03:20","slug":"cartas-a-marilyn-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/09\/29\/cartas-a-marilyn-primera-parte\/","title":{"rendered":"Cartas a Marilyn\u00a0(Primera Parte)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>11 a las 11:00 del 11\/11\/2011\u00a0<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Un Altar en el Coraz\u00f3n<\/em>\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>M\u2019hija Querida: hoy te contar\u00e9\u00a0la cr\u00f3nica de; c\u00f3mo, cuando\u00a0y donde, fueron los memoriales de la Mam\u00e1 Toya: celebrados con una inolvidable ceremonia luctuosa, apegada a la religi\u00f3n cat\u00f3lica que ella profesaba con tanto rigor.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Este memorable acontecimiento tuvo lugar, all\u00e1 en la frontera norte de M\u00e9xico, en la ciudad de Mexicali; la m\u00e1s luminosa y bella de las hijas del sol.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o dos mil once, el sol de esa ma\u00f1ana se aproximaba a su cenit, el reloj marcaba las once horas en punto, de aquel se\u00f1alado d\u00eda once de noviembre. <\/p>\n\n\n\n<p>El crudo frio del invierno, vaporizaba la respiraci\u00f3n; ligeramente atemperado por el calor humano, de las personas ah\u00ed congregadas; para dar cabal y puntual cumplimiento,\u00a0a una cita concertada ah\u00ed, con mucha antelaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>El hecho concitaba a la emoci\u00f3n y a la inquietud. Sentimientos que se renovaban con el arribo al cementerio, de cada uno de los convocados, cuya realizaci\u00f3n era inminente ya: \u00a1ninguno de ellos deb\u00eda faltar!\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Los principales personajes que habitan esta historia, hab\u00edan sido citados en aquel \u00e1rido camposanto. <\/p>\n\n\n\n<p>Donde los signos de vida, eran unos cuantos arbustos, que a\u00fan sobreviven, gracias a la poca humedad, que fugitiva de los mares, es arrastrada por los vientos hasta all\u00ed, convertida en la suave brisa de las madrugadas; y que, por la tarde, languidecen bajos los candentes rayos del sol; a punto de morir de sed: <\/p>\n\n\n\n<p>Los rescata la noche, para que mantenerlos firmes en sus puestos, que sirven de referencia obligada entre las tumbas, de aquella f\u00fanebre planicie; donde reina la muerte y la soledad, y que poco a poco se va extendiendo por la llanura, m\u00e1s all\u00e1, buscando el nacimiento del legendario volc\u00e1n del cerro prieto.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>En aquella aridez, se encuentran por fin todos; frente a una tumba, hasta ahora, tan sola como todas las dem\u00e1s, pero que \u00e9ste medio d\u00eda, luce para ellos muy limpia, adornada con rosas rosas, que sobresalen entre las blancas nubecillas de un follaje, y muchas gladiolas, que eran sus flores favoritas. <\/p>\n\n\n\n<p>Junto a su foto, atr\u00e1s la vidriera, las veladoras encendidas parecen conectarse con la luz de sus ojos, d\u00e1ndoles misteriosa brillantez y a su imagen toda, un halo de santidad. <\/p>\n\n\n\n<p>Afuera de la tumba, dos grandes estufones, con sus medias flamas jugando con el viento; le agregan al conjunto un toque de innecesaria calidez. <\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, sin duda alguna; \u00a1luce distinta a todas las dem\u00e1s! Y como no, si en ella reposan, sus restos desde el d\u00eda de su muerte; acaecida en el a\u00f1o sesenta y ocho del siglo pasado, y ah\u00ed permanecer\u00e1 por los siglos de los siglos, hasta el fin de los tiempos, la que fue, Do\u00f1a Victoria Acosta Meza; cuya capillita, hoy se engalana, para recibir nada m\u00e1s y nada menos, que: \u00a1la tan anunciada visita de todos sus hijos!\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Su descendencia entera estar\u00e1 presente, y todas sus futuras\u00a0generaciones lo ver\u00e1n.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Sus seis hijas y sus cinco hijos, est\u00e1n ah\u00ed, sentados en peque\u00f1as sillas acojinadas en negro\u2026 respetando rigurosamente su orden de aparici\u00f3n en este mundo y tras ellos: <\/p>\n\n\n\n<p>De pie, un numeroso contingente de nietos y bisnietos, que parec\u00edan muchos: pero que no llegaban ni al diez por ciento de los que realmente ten\u00eda ya, aquella numerosa familia.\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La Mar\u00eda Venancia, la mayor de las mujeres,\u00a0con setenta y siete a\u00f1os a cuestas hasta entonces; y con cincuenta y cinco, H\u00e9ctor Miguel, el menor de los varones. <\/p>\n\n\n\n<p>Y en tantos a\u00f1os de existir, esta familia; nunca se hab\u00eda reunido completa: por muchas y grandes razones; pero tambi\u00e9n por simples e insignificantes motivos.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>La sensaci\u00f3n de estar todos, por vez primera juntos, en el mismo tiempo y espacio, animados con el mismo prop\u00f3sito: fue para\u00a0m\u00ed; extra\u00f1amente indescriptible. <\/p>\n\n\n\n<p>Quise creer que ven\u00edan a reagruparse, para desde aqu\u00ed, donde se halla el ancla y la estrella de sus vidas; darle un rev\u00e9s al mundo. <\/p>\n\n\n\n<p>Que ven\u00edan a purgar su nostalgia y su melancol\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Que deseaban rescatar del pasado un poquito del amor perdido. <\/p>\n\n\n\n<p>Que ven\u00edan a mostrarle a la vida lo que ellos son ahora; para exigirle al destino una reconsideraci\u00f3n y despu\u00e9s; elevar hasta Dios una humilde plegaria: que le preste a su madre, en esta in\u00e9dita ocasi\u00f3n, para que pueda recibir como regalo: el cari\u00f1o que existe entre sus hijos, y escuchar la devoci\u00f3n con la cu\u00e1l veneran su recuerdo. <\/p>\n\n\n\n<p>Y poder expresarle con palabras hasta ahora aprendidas; lo que fue para ellos su temprana partida\u2026 Pero me equivoque; el destino en verdad no los trajo hasta aqu\u00ed para todo eso; los trajo para que pudieran anticiparse a otra despedida: porque al a\u00f1o siguiente, les cobrar\u00eda otro pagar\u00e9\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Y ellos tuvieron que aceptar. Devolviendo a la tierra el cuerpo de la Mar\u00eda Venancia, su hermana mayor. <\/p>\n\n\n\n<p>Y yo hasta entonces pude comprender cu\u00e1l era el gran misterio que encerraba para m\u00ed, la indescriptible emoci\u00f3n de aquel momento\u2026 y me apena decirlo, pero despu\u00e9s de esa ocasi\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p>Ellos, ya no podr\u00e1n repetir un reencuentro total, nunca jam\u00e1s, en esta vida.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este memorable acontecimiento tuvo lugar, all\u00e1 en la frontera norte de M\u00e9xico, en la ciudad de 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