{"id":1508,"date":"2023-09-28T19:47:29","date_gmt":"2023-09-28T19:47:29","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1508"},"modified":"2023-09-28T19:47:29","modified_gmt":"2023-09-28T19:47:29","slug":"capsula-para-mascar-no-56","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/09\/28\/capsula-para-mascar-no-56\/","title":{"rendered":"C\u00e1psula para mascar No. 56"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>\u00a0Culiac\u00e1n, Sinaloa a 27 de septiembre de 2023<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El 13 de agosto de 1521 cay\u00f3 el imperio Azteca, tras la muerte de Moctezuma quien fue acuchillado por soldados al mando de Hern\u00e1n Cort\u00e9s. <\/p>\n\n\n\n<p>De inmediato continuaron con la barbarie de destruir a la Gran Tenochtitl\u00e1n, derrumbando los altares, \u00eddolos y todo vestigio de lo que fuera el poderoso Imperio Azteca. <\/p>\n\n\n\n<p>En los informes que le hace llegar en sus cartas Hern\u00e1n Cort\u00e9s al rey Carlos V, hace saber de sus avances, y aquel empieza a enviar m\u00e1s <em>conquistadores<\/em> para que invadan el continente americano. Nace as\u00ed, La Nueva Espa\u00f1a, fincando como sede la ciudad de M\u00e9xico. <\/p>\n\n\n\n<p>Es muy larga la lista de los espa\u00f1oles que se han encargado de invadir al continente, de entre ellos, los m\u00e1s desalmados fueron P\u00e1nfilo de Narva\u00e9z y Nu\u00f1o Beltr\u00e1n de Guzm\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>El 28 de septiembre de 1531, a las seis de la tarde Ayap\u00edn y su grupo de cazadores, llegaron a la cima del Cerro de la Chiva; contentos descargaron las presas logradas: 3 venados, 15 conejos, 12 liebres y cinco javalies. <\/p>\n\n\n\n<p>De inmediato improvisaron un campamento y empezaron a formar las lumbradas para asar carne. El Sol ya se ocultaba dejaba un esplendoroso paisaje que se extend\u00eda desde las playas de El Tambor y por sobre todo el valle de Culhuacan. <\/p>\n\n\n\n<p>Al empezar a tenderse el manto de la noche, entre risas y bromas, aquellos recios abor\u00edgenes entre los que se confund\u00edan tres razas: Nahualt, Acaxees y Xiximis, empezaron a comer suculentos trozos de carne asada con tortillas y chile. <\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e1s viejo del grupo, Ayacatl, alz\u00f3 su mano derecha, todos callaron, el indio se levant\u00f3 para retirarse unos metros y puso su o\u00eddo derecho sobre el suelo. Se levant\u00f3 haciendo una se\u00f1al. Todos lo imitaron para escuchar algo que se sent\u00eda en la madre tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras breves comentarios, de inmediato cargaron con todo y bajaron del cerro tomando rumbo hacia la Isla de Orab\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminando sin parar, antes de la media noche, los perros que llevaba el grupo de cazadores se encontr\u00f3 con los que cuidaban las cercan\u00edas de la aldea, ubicada en el v\u00e9rtice de la confluencia de los r\u00edos Humaya y Tamazula. <\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma noche, los jefes de las tres tribus se unieron para acordar acciones ante la inminente llegada de posibles invasores.<\/p>\n\n\n\n<p>Un representante de los Xiximis y otro de los Acaxees, cuyas tribus ten\u00edan sus dominios en las riberas del ahora r\u00edo San Lorenzo, entre los pueblos de Quila y Eldorado. <\/p>\n\n\n\n<p>Informaron haber atisbado un impresionante contingente de 20 hombres montados en bestias, y m\u00e1s de 100 de a pie vestidos igual que los montantes con armas extra\u00f1as \u2013arcabuses, ballestas, lanzas y espadas- con cascos y pecheras de acero, un grupo m\u00e1s grande de indios, algunos con heridas horribles, sin nariz y orejas; amarrados caminaban quejumbrosos. Cuatro con t\u00fanicas negras, llevaban pendones.<\/p>\n\n\n\n<p>El acuerdo fue organizar vigilancia permanente, \u00fanicamente para mirar, darse cuenta del poder\u00edo de los invasores; sus intenciones y actuar en consecuencia. <\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto deb\u00edan mantenerse a la expectativa, eso s\u00ed, con todo lo previsto para en caso de ataque. Entre las tres etnias, entre mujeres, hombres y ni\u00f1os, formaban una poblaci\u00f3n de m\u00e1s de diez mil.<\/p>\n\n\n\n<p>Las trompetas y tambores de las huestes de Nu\u00f1o Beltr\u00e1n de Guzm\u00e1n, al despuntar el alba del d\u00eda 29 de septiembre de 1531, rasgaron los aires de la espesa selva sinaloense; espantaron p\u00e1jaros, siervos y animales de u\u00f1a. <\/p>\n\n\n\n<p>Montado en un alaz\u00e1n de gran alzada, Nu\u00f1o custodiado por seis soldados, sobre sus caballos, iban armados portando los pendones con dibujos de escudos de la Corona Espa\u00f1ola, La iglesia Romana y de la conquista m\u00e1s reciente: La Nueva Espa\u00f1a. Con un redoble de tambores se inici\u00f3 la marcha. <\/p>\n\n\n\n<p>Dos docenas de indios, vigilados por soldados despejaban el camino con impresionantes hachas y machetes. Al filo de las diez de la ma\u00f1ana llegaron a un pueblo Xiximi: Yeva Bito. <\/p>\n\n\n\n<p>Los abor\u00edgenes fueron obligados a hincarse, mientras un contingente de m\u00e1s de cuarenta entre indios y soldados, improvisaron un \u00e1rea sobre la cual se apostaron Nu\u00f1o, sus custodios y los cuatro cl\u00e9rigos que les acompa\u00f1aban. \u00c9stos se acercaron a los Xiximis les bendijeron y les dibujaron con ceniza la cruz en la frente.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo aquello, era visto por Ayap\u00edn y sus aliados jefes Xiximis y Acaxees, desde un lugar que les fue propicio gracias a la espesura de la selva; eran m\u00e1s de 50 guerreros que al ver el poder\u00edo espa\u00f1ol, permanecieron asustados y en silencio. Escucharon el eco de la declaraci\u00f3n hecha por el jefe espa\u00f1ol: <\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Hoy, 29 de septiembre, d\u00eda de nuestro venerado Arc\u00e1ngel San Miguel! \u00a1En el nombre de nuestro Rey Carlos V, nuestra Soberana Reyna Isabel la Cat\u00f3lica y por la gracia divina de nuestro Dios todopoderoso; yo, Nu\u00f1o Beltr\u00e1n de Guzm\u00e1n, con el poder conferido de mi reino, declaro fundada La Villa de San Miguel de Colhuacan!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al instante sonaron las fanfarrias y tambores, los cl\u00e9rigos bendijeron a todos y esparcieron agua bendita hasta donde les fue posible. Acto seguido se dio nombramiento al Alcalde: Diego de Proa\u00f1o y sus colaboradores para formalizar el primer Ayuntamiento.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nu\u00f1o sigui\u00f3 su camino en busca de lo que m\u00e1s deseaba: oro y plata. <\/p>\n\n\n\n<p>El Alcalde, poco tiempo despu\u00e9s decidi\u00f3 que el asentamiento de la Alcald\u00eda deb\u00eda ser un lugar con m\u00e1s poblaci\u00f3n y riqueza, fue as\u00ed que cambi\u00f3 la sede a donde ahora es la Ciudad Culiac\u00e1n de Rosales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De inmediato continuaron con la barbarie de destruir a la Gran Tenochtitl\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1509,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5,19],"tags":[],"class_list":["post-1508","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-entretenimiento"],"aioseo_notices":[],"views":11,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1508"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1510,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1508\/revisions\/1510"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}