{"id":1465,"date":"2023-09-23T22:46:42","date_gmt":"2023-09-23T22:46:42","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1465"},"modified":"2023-09-23T23:19:31","modified_gmt":"2023-09-23T23:19:31","slug":"la-tragedia-del-gordo-meliton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/09\/23\/la-tragedia-del-gordo-meliton\/","title":{"rendered":"La tragedia del Gordo Melit\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Cuento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cirilo Pineda, auxiliar del archivo de la Fiscal\u00eda General del Estado \u2013FGE-, ley\u00f3 la ceja de la carpeta que contiene el expediente<em>: Melit\u00f3n Paredes Muro, naci\u00f3 en El Carrizalejo, sindicatura de Costa Rica, Sinaloa, en el a\u00f1o de 1978, muri\u00f3 en Culiac\u00e1n en noviembre de 2017.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-Un momento por favor, se\u00f1ora. Enseguida le doy su copia. Dijo Cirilo y desapareci\u00f3 en una puerta interior de la sobria oficina, ante la mirada resignada de la mujer. Al minuto regres\u00f3 metiendo un legajo de hojas copia en una carpeta, se las entreg\u00f3 a la se\u00f1ora que vest\u00eda de negro. <\/p>\n\n\n\n<p>-Gracias. Dijo ella con una voz apenas audible, sali\u00f3 con paso lento y la vista gacha. Pineda la vio perderse al cerrar la puerta, luego abri\u00f3 la carpeta para ver en la primera hoja del expediente original, una&nbsp; fotograf\u00eda tama\u00f1o credencial: <\/p>\n\n\n\n<p>-Te fuiste Milton, pinche Marrano. \u00bfQu\u00e9 fue lo que te aceler\u00f3, cabr\u00f3n? \u00bfLas hartadas de carne asada y la <em>cheve<\/em>? \u00bfO las rayas de perico? Eras bueno pal <em>bloff,<\/em> pinche Gordo, pero con el Flaco ese, te la pelaste Wey.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Volteo a ver la fotograf\u00eda&nbsp; en el marco de caoba; la mirada del Gobernador se aprecia serena y una leve sonrisa. -Usted lo sabe mi <em>Gober<\/em>, hay cada cabr\u00f3n aqu\u00ed en la Efe,Ge, \u00bfno? Todos los patrones que hemos tenido han sido cabrones, pero \u00e9ste, el llamado <em>Se\u00f1or\u00f3n del sombrero<\/em>, se los <em>lleva<\/em> a todos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfVerdad que s\u00ed, mi Gober? Todos los anteriores han sido unos angelitos&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Nooo! Si yo le contara. Este pinche Marrano del Milton, hac\u00eda cada chingadera, y eso que nom\u00e1s era director de la secci\u00f3n de investigaciones. Siempre estaba presumiendo, de que el <em>Se\u00f1oron<\/em> era su cuate. <\/p>\n\n\n\n<p>Y que \u00e9l, en el <em>Rancho del palmar <\/em>llegaba como a su casa; que el <em>Se\u00f1oron <\/em>lo trataba como su amigo incondicional, y\u2026 -\u00a1Cirilo! \u00a1Qu\u00e9 pas\u00f3 con el expediente! La apremiante voz le lleg\u00f3 de una oficina contigua. -\u00a1Enseguida se lo llevo, jefe!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Luis Duran, de pronto fue sorprendido por el agudo pitido de la sirena de una patrulla y las luces rojo y azul que danzaban envolvi\u00e9ndolo. <\/p>\n\n\n\n<p>Baj\u00f3 la velocidad de por s\u00ed lenta de su auto, incr\u00e9dulo a\u00fan, escuch\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>\u00a1Oriillese a la orilla! \u00a1Orillese a la orilla!<\/em> Detuvo su Nissan 95 con palanca al piso. <\/p>\n\n\n\n<p>Por el retrovisor mir\u00f3 como un agente bajaba de la patrulla mientras otro se queda al volante. -Su licencia, se\u00f1or. -\u00bfQu\u00e9 pasa? -Su licencia. Repiti\u00f3 el polic\u00eda con voz autoritaria y gesto duro. -Aqu\u00ed la tiene, se\u00f1or agente. \u00bfMe puede decir porqu\u00e9 me para? -Ven\u00eda a baja velocidad. -\u00a1\u00bfQu\u00e9?!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-Esta es una v\u00eda r\u00e1pida, lo m\u00ednimo de velocidad son sesenta kil\u00f3metros por hora. -Disculpe usted se\u00f1or agente, pero no creo que transitar despacio sea una falta.&nbsp;-En esta v\u00eda r\u00e1pida, \u00a1claro que lo es! Pero eso al\u00e9guelo all\u00e1 en la delegaci\u00f3n. Aqu\u00ed tiene la boleta, me quedo con la licencia. -\u00a1Oiga! Pero\u2026 El agente dio media vuelta y se march\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-\u00a1Me lleva la ch\u00edn\u2026 \u00a1Esta es la tercera multa en lo que va de la semana! Eso dec\u00eda, cuando otro agente fren\u00f3 su motocicleta tap\u00e1ndole el paso, baj\u00f3 del veh\u00edculo y se acerc\u00f3 a Jorge Luis con gesto amenazante. -Sus documentos, se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY ahora qu\u00e9? -\u00bfC\u00f3mo que qu\u00e9? Su licencia y tarjeta de circulaci\u00f3n. -\u00a1Oiga! Pero&nbsp;apenas hace unos minutos un compa\u00f1ero suyo me acaba de multar, \u00a1mire! Jorge Luis le mostr\u00f3 la boleta de infracci\u00f3n. El agente con aire indiferente. Responde: <\/p>\n\n\n\n<p>-Est\u00e1 prohibido estacionarse aqu\u00ed, es una v\u00eda r\u00e1pida. -Pero es que\u2026 \u00a1Yo no estoy estacionado! \u2026 Yo, -\u00bfQu\u00e9? Mire se\u00f1or,&nbsp; no estoy para escuchar tonter\u00edas, deme su tarjeta de circulaci\u00f3n. -\u00a1Oiga! Pero\u2026 -Vaya a la delegaci\u00f3n, all\u00e1 alegue lo que quiera. <\/p>\n\n\n\n<p>El agente le avent\u00f3 la boleta de infracci\u00f3n y enseguida parti\u00f3 veloz en su motocicleta. -\u00a1No puede ser! Dijo golpeando de nuevo el volante. <\/p>\n\n\n\n<p>Segundos despu\u00e9s, el lejano ulular de una sirena lo alert\u00f3, por el retrovisor vio las cl\u00e1sicas luces alarmantes de que iban hacia su direcci\u00f3n, de inmediato encendi\u00f3 el motor y al accionar la palanca de velocidades, el auto tembl\u00f3 demostrando el nerviosismo de su conductor; luego se perdi\u00f3 en la mancha de autos de aquella hora pico.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u201c<strong><em>Dios no est\u00e1 ni con los malos, ni con los buenos, pero porque tienen las armas; est\u00e1 con los Serrasenos<\/em><\/strong><em>\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-J\u00f3venes. Esta fue la frase con la que Poncio Pilatos se sustent\u00f3, para convencer a Jesucristo se doblegara ante los jueces Romanos. \u2013<em>Que tonter\u00edas estoy<\/em> <em>diciendo, mejor aqu\u00ed le paro<\/em>&#8211; -J\u00f3venes. Es todo por hoy; pasado ma\u00f1ana me traen una sinopsis de <em>La Divina Comedia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-Que le pasa al profe <em>Pirulin<\/em>. Comentan dos alumnos. Dice cada pendejada. -S\u00ed, en estos \u00faltimos d\u00edas parece que anda en las nubes. Seguro es que una chava lo trae ondeado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Luis Dur\u00e1n, alias el Pirul\u00edn, se qued\u00f3 en el sal\u00f3n, con la vista clavada en el piso, instintivamente sac\u00f3 un cigarrillo y lo encendi\u00f3, dio una profusa fumada, expuls\u00f3 el humo y vio como se escapaba por las ventanas rotas del sal\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bf<strong><em>Qu\u00e9 me pasa? Los<\/em><\/strong> <strong><em>pinches tr\u00e1nsitos me est\u00e1n haciendo perder el control. \u00a1Seis multas en cuatro d\u00edas! No me alcanzar\u00e1 la quincena para pagarlas.<\/em><\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>Rumiando entre dientes sali\u00f3 del sal\u00f3n de clases, cruz\u00f3 los patios de la facultad, que a esa hora, las siete de la tarde, esta llena de alumnos que charlan en corrillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sumergido en sus pensamientos el profesor de literatura, ni cuenta se&nbsp; dio de los saludos de algunos de sus compa\u00f1eros que lo miran extra\u00f1ado por su inusual lejan\u00eda. Lleg\u00f3 hasta su Nissan 95 con palanca al piso, puso en marcha el motor y enfil\u00f3 hacia la salida, al tomar la ancha avenida de las Am\u00e9ricas, el aire fresco lo anim\u00f3; iniciaba el mes de octubre y el calor empezaba a despedirse. <\/p>\n\n\n\n<p>El recuerdo de Julieta lo hizo sonre\u00edr, animado eligi\u00f3 un CD de <strong><em>Andrea Bochelli<\/em><\/strong><em>. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p>-Pasar\u00e9 por ella. Se dijo y aceler\u00f3.<em> <\/em>Apenas hab\u00eda cruzado los linderos de la calle nueve, cuando el pitido agudo de una chicharra policial le atraves\u00f3 los o\u00eddos, al voltear lo impresion\u00f3 una cara gorda y prieta, cuya boca bordeada por tupido mostacho le orden\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1P\u00e1rate ai! Jorge Luis fren\u00f3 al momento y en segundos se vio rodeado por seis que lo enca\u00f1onaban con armas largas; de las llamadas para uso exclusivo del ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p>Sorprendido, con las manos al volante escuch\u00f3: -\u00a1B\u00e1jate cabr\u00f3n! La voz era del prieto que tambi\u00e9n lo mira con ojos saltones. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfQu\u00e9 pasa? -\u00a1B\u00e1jate Wey! \u00a1Est\u00e1s detenido! Afirm\u00f3 el polic\u00eda mostrando una placa, mientras otro abr\u00eda la puerta del Nissan, el prieto jal\u00f3 a Jorge Luis para subirlo en la camioneta policial. -\u00bfPero qu\u00e9 pasa? Se\u00f1ores, por favor\u2026 Dijo con un ligero temblor por el miedo; no termin\u00f3 la frase porque del cinto y el cuello de la camisa fue levantado, como un fardo fue aventado a la caja de la camioneta. <\/p>\n\n\n\n<p>Alz\u00f3 la cabeza y grit\u00f3 -\u00a1Soy el profesor Jorge Luis Dur\u00e1n, me est\u00e1n secues\u2026 -\u00a1C\u00e1llate cabr\u00f3n!&nbsp; Un agente&nbsp; lo empuj\u00f3 contra el piso de la camioneta, mientras otro le pon\u00eda&nbsp; una bota sobre la espalda. Con voz entrecortada ped\u00eda explicaciones, pronto qued\u00f3 en silencio pues lo amordazaron y le taparon los ojos con cinta adhesiva. <\/p>\n\n\n\n<p>El ladrido de un perro le anuncia que han llegado a su destino;&nbsp; cogido del cinto por el&nbsp; agente prieto lo baja de la camioneta y lo obliga a caminar. <\/p>\n\n\n\n<p>Trasponen dos habitaciones y es empujado por un tercero; al recargarse en la pared, Jorge Luis la siente \u00e1spera, se trata de una construcci\u00f3n sin terminar. -Puedes gritar lo que quieras, Compa; nadie te va o\u00edr, y si puedes escapar hazlo. Dijo riendo el agente, mientras le quitaba la cinta adhesiva; luego cerr\u00f3 la puerta y&nbsp;escuch\u00f3 el giro de una llave en la chapa.<\/p>\n\n\n\n<p>Al quedar solo, Jorge Luis se soba una hinchaz\u00f3n en el p\u00f3mulo derecho, producto del aplastamiento de la bota&nbsp; del polic\u00eda; resignado se sienta recargado en la rasposa pared;&nbsp;un sonido muy peculiar lo detiene. &#8211;<em>Es una lagartija chupona. <\/em>Se dijo<em>,<\/em> aguza el o\u00eddo y al descubrirla la sigue. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>All\u00ed est\u00e1, entre la junta de mezcla que une los ladrillos. L<\/em>a observa y de pronto se alerta al ver como se desplaza. Eso lo hace analizar lo \u00faltimo de sus andanzas, trata de encontrar una explicaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>De mis alumnos no espero venganzas, he sido claro con ellos, los ayudo, soy exigente con las tareas pero\u2026no, con ellos no hay broncas. De mis acreedores, a quien m\u00e1s le debo es a do\u00f1a Panchita, pero creo que ella solo me hubiera dado un purgante en la comida, para llevar a cabo una posible venganza. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Chon, el librero, est\u00e1 casi ciego y es incapaz de matar una mosca. \u00a1Elena! \u00a1S\u00ed! Tal vez ella s\u00ed, una vez me amenaz\u00f3, pero \u00a1carajos!, quer\u00eda amarrarme por el Civil. Le dije que me gustaba, que la quer\u00eda, pero no tanto como para sacrificar mi libertad. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Eso Jam\u00e1s!<\/em> Su rostro cambi\u00f3 al escuchar el picaporte. Mir\u00f3 el reloj, ya hab\u00edan pasado dos horas. Se levanta tenso. Al primero que ve entrar fue al prieto, seguido de un gigante, gordo y sudoroso que inund\u00f3 el cuarto con su&nbsp; peste a sudor acedo; sinti\u00f3 repugnancia al borde del v\u00f3mito. El tercer hombre, es el mismo que le puso la bota en la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>EL Gordo ha quedado flanqueado por sus agentes, por un instante mira al secuestrado y sin quitarle la vista, reclama a sus subordinados: -les dije que no me lo maltrataran. -Bueno jefe&#8230; -\u00a1Silencio! Luego hablamos. Jorge Luis siente que se le&nbsp; bloquea la respiraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<em>\u00a1C\u00f3mo apesta, este pinche hipop\u00f3tamo!<\/em>&nbsp; -Soy el comandante Milt\u00f3n Paredes Muro. Dijo El Gordo con voz golpeada y ojos enojados. Jorge Luis le sostuvo la mirada. -Soy el comandante Milt\u00f3n Paredes Muro. \u00bfS\u00ed entiendes, o te haces pendejo? -No se\u00f1or, no entiendo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quisiera saber porqu\u00e9 estoy aqu\u00ed.&nbsp; Y qu\u00e9 quiere de m\u00ed. -Por lo visto, eres lento para entender se\u00f1ales, te estuve atosigando con mis colegas de Transito, pero no te diste por enterado. -Sigo sin entender se\u00f1or. -Yo fui marido de Julieta, \u00bfnunca te lo dijo? -\u00bf\u00a1Marido de Julieta!? La sorpresa lo pone nervioso, lo enoja pero reacciona. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfY eso que tiene que ver?\u00a0El comandante lo mira y Jorge Luis entendi\u00f3 el mensaje de su mirada. <\/p>\n\n\n\n<p>-Bueno, ella me dijo que hab\u00eda tenido tres maridos y como veinte amantes, pero repito, \u00bfeso qu\u00e9 tiene que ver? <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Cabr\u00f3n! \u00a1Tiene que ver, y mucho! \u00a1A mi ning\u00fan wey me raya la libreta y vive pa\u00b4 contarlo! -Pero si Usted lo ha dicho, se\u00f1or. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue su marido, ya no lo es, lo suyo ha quedado atr\u00e1s. El comandante lo mira incr\u00e9dulo, mientras Jorge Luis deduce:<em> -S\u00ed, este pinche cerdo hediondo est\u00e1 errado, cree todav\u00eda, que Julieta es de su propiedad. Y ahora&nbsp; que me doy cuenta. <\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1\u00bfC\u00f3mo es posible que ella haya tenido que ver con un marrano como este!? \u00bfLa verdad? No lo entiendo.<\/em> -Mire se\u00f1or, en todo caso, si algo tiene que reclamar, tr\u00e1telo con ella. -\u00a1Yo s\u00e9 lo que tengo que hacer, pinche Pirul\u00edn! -As\u00ed te dicen, \u00bfno? Y debe ser por lo flaco, \u00bfno? \u00bfY sabes qu\u00e9? -Te voy a dar en la madre, cabr\u00f3n. Jorge Luis dio un salto hacia atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El comandante suelta la carcajada y con ella su aliento f\u00e9tido.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Pa\u00b4 que veas que no soy ventajoso. Te dar\u00e9 la oportunidad de que te la rifes conmigo en un duelo a balazos. -\u00bfDuelo a balazos? No lo dice en serio, \u00bfverdad? Dijo Jorge Luis tap\u00e1ndose discretamente la nariz. -\u00a1Claro! Que lo digo en serio, Pirul\u00edn. <\/p>\n\n\n\n<p>-D\u00edgame se\u00f1or. \u00bfCuantos a\u00f1os tiene de servicio en la polic\u00eda? -Veintitr\u00e9s a\u00f1os, \u00bfpor qu\u00e9? Contesta el comandante con cara de sorpresa. <\/p>\n\n\n\n<p>-Con el debido respeto se\u00f1or, me sorprende,&nbsp;que teniendo tanto tiempo en el uso de las armas, usted rete a balazos a un tipo como yo que nunca ha tenido que ver con ellas. <\/p>\n\n\n\n<p>Creo que eso, no es digno de un comandante. -\u00a1Ah! \u00a1\u00bfEso?! Por eso no te preocupes, Pirul\u00edn, desde ma\u00f1ana tendr\u00e1s un instructor pa que te ense\u00f1e el manejo de la pistola; el duelo ser\u00e1 con pistola,&nbsp;practica, y cuando te sientas listo, me avisas. \u00a1Ha! \u00a1Pero que no pase de diez d\u00edas! Antes de ese tiempo\u2026 \u00a1Nos daremos de balazos Pirul\u00edn!<\/p>\n\n\n\n<p>Las practicas le son interesantes a Jorge Luis; el teniente Chavira, un chilango que se las sabe de todas todas, en el conocimiento y manejo de armas, est\u00e1 contento; entusiasmado con las habilidades del profesor de literatura. <\/p>\n\n\n\n<p>-Con el entrenamiento que te estoy dando, lo dejar\u00e1s como coladera; esa bola de cebo es lenta y torpe. Asegura.<\/p>\n\n\n\n<p>En la corporaci\u00f3n policial, la noticia del duelo ha opacado&nbsp;todos los chismes, los del beisbol, el f\u00fatbol y hasta lo reciente del s\u00faper polic\u00eda corrupto que est\u00e1n enjuiciando en Nueva York.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>-En siete d\u00edas me he convertido en un experto armamentista, y mejor tirador; ahora s\u00e9 c\u00f3mo funcionan las pistolas modernas, no tienen tornillos, son puras piezas de ensamble y ya he bajado del minuto en desarmar y concertar una Beretta 9mm. \u00a1Es una chulada de arma! Estoy listo para enfrentar al panz\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed de seguro se siente Jorge Luis, en el octavo d\u00eda de entrenamiento, y contento porque los agentes de tr\u00e1nsito han dejado de molestarlo, sus clases y su comportamiento con los alumnos en la escuela de Filosof\u00eda y Letras, han vuelto al ambiente cordial y alegre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Est\u00e1s listo! Chavira, le dijo a Jorge Luis d\u00e1ndole una palmada. Ya puedes hablar con el Milt\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Luis se present\u00f3 ante el comandante y le dijo: <\/p>\n\n\n\n<p>-Estoy listo se\u00f1or, el duelo puede ser el d\u00eda y hora que usted se\u00f1ale.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;-No, no te alteres, pinche Pirul\u00edn. Dijo el comandante con una sonrisa entre amable y forzada. -\u00bfPor qu\u00e9 no me lo hab\u00edas dicho, cabr\u00f3n? -Dicho \u00bfqu\u00e9? Comandante. \u00a1Pues que eres primo del Chapo Duran, cabr\u00f3n! \u00a1El Chapo es mi cuate, t\u00fa lo debes saber! Dijo con voz sonora y sin dejar de sonre\u00edr. <\/p>\n\n\n\n<p>-Se me hace comandante, que usted es un cobarde. El comandante puso cara de sorpresa, se levant\u00f3&nbsp; de su asiento y cambi\u00f3 el semblante por otro de enojo y preocupaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>-No, no chingues Pirul\u00edn, ya supe que \u00a1eres un cabr\u00f3n a todo dar! -Anda, \u00e9chate un <em>pericazo.<\/em> -\u00a1Para nada necesito de esa mierda, pinche Panz\u00f3n! No chingues Pirul\u00edn;&nbsp;\u00a1Vengan esos cinco! <\/p>\n\n\n\n<p>Es m\u00e1s, d\u00e9jame darte un abrazo cabr\u00f3n. Dijo sonriente el comandante adelantando un paso. -\u00a1Que abrazo, ni que madres, ahora me cumple comandante! \u00a1No le saque al duelo! -No, no quiero hacerte da\u00f1o, contest\u00f3 el comandante con cara de incr\u00e9dulo y preocupado; con los brazos abiertos avanz\u00f3 dos pasos, pero Jorge Luis lo detiene con un grito: -\u00a1Ni madres, pinche panz\u00f3n!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 de avanzar el polic\u00eda, pero hizo un leve movimiento que hizo creer a Jorge Luis que echar\u00eda mano a su pistola, y \u00e9ste, con un r\u00e1pido movimiento se la quit\u00f3 de la cintura, una escuadra calibre 45 y, con sobrada agilidad lo empuj\u00f3 cayendo el Gordo sobre su silla con ruedas y se desliza; en ese instante intercambian miradas, Jorge Luis con ojos endemoniados y el comandante con ojos de sorpresa, se estrella contra la pared y rebota cayendo al suelo con un grito lastimero. <\/p>\n\n\n\n<p>Atra\u00eddo por el ruido, el Teniente de guardia abri\u00f3 la puerta, pero al momento siente el ca\u00f1\u00f3n de la pistola en la frente. -\u00a1Cierra la puerta! Le orden\u00f3 Jorge Luis. El comandante desde el piso, con gruesas l\u00e1grimas que se confunden con asquerosos mocos que en torrente escapan de su nariz, abre la boca con muecas grotescas. <\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1No, no me mates! \u00a1Todo fue una farsa pa\u00b4 alejarte de Julieta! \u00a1Te puedes quedar con ella, Pirul\u00edn! \u00a1No me mates, ten piedad! Suplica llorando el comandante&nbsp; temblando de miedo. Seguro de la situaci\u00f3n Jorge Luis ordena: -\u00a1C\u00e1llate, puerco asqueroso! Ahora, usted Teniente. <\/p>\n\n\n\n<p>Es testigo de que su comandante, est\u00e1 dispuesto a batirse a balazos conmigo. -\u00a1No! No\u2026yo\u2026 no pue\u2026do\u2026 Yo.&nbsp; El comandante empez\u00f3 a toser, a dar manotazos entre convulsiones violentas. Lo rojizo de su semblante que luego fue lila, manifiesta los estragos de un fulminante ataque al miocardio. <\/p>\n\n\n\n<p>Los esfuerzos de los param\u00e9dicos que al momento llegaron, gracias al oportuno aviso del Teniente, no dieron los resultados suficientes para volver a la vida a aquella monta\u00f1a de carne.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mes despu\u00e9s, en el auditorio de la FGE, Cirilo Pineda est\u00e1 atento al tema que expone Jorge Luis Duran ante un p\u00fablico interesado en el Coloquio sobre la Novela Negra. \u201c-Carlos Fuentes, sosten\u00eda que el novelista nos inventa un mundo irreal para compensar lo escatol\u00f3gico que es la vida verdadera; lo m\u00e1s de las veces incomprensible\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&#8211;<em>Eso es cierto. <\/em>Deduce Cirilo mirando la foto del polic\u00eda difunto. &#8211;<em>\u00bfO no, pinche Gordo?&nbsp;<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Te fuiste Milton, pinche Marrano. \u00bfQu\u00e9 fue lo que te aceler\u00f3, cabr\u00f3n? 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