{"id":1436,"date":"2023-09-19T18:46:54","date_gmt":"2023-09-19T18:46:54","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1436"},"modified":"2023-09-19T18:52:09","modified_gmt":"2023-09-19T18:52:09","slug":"lecturas-para-un-momento-final-del-truculento-caso-de-los-murcielagos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/09\/19\/lecturas-para-un-momento-final-del-truculento-caso-de-los-murcielagos\/","title":{"rendered":"Lecturas para un momento. Final del truculento caso de los murci\u00e9lagos"},"content":{"rendered":"\n<p>Presas de una dulce embriaguez, salen de Jazz Bar y entre risas y exclamaciones de alegr\u00eda, se trasladan a la salida sur del Hotel San Marcos,&nbsp;que da a la calle Juan Carrasco. <\/p>\n\n\n\n<p>Ya en la banqueta caminan rumbo&nbsp;a la esquina con Bulevar Madero; van cantado, Don Pepo lleva&nbsp;la primera voz y ellas adivinando la letra, van en coro:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>&lt;&lt; \u00a1Y a m\u00ed\u00ed\u00ed, me gusta el, p\u00f3n p\u00edr\u00edn, pn p\u00f3n; de laaa botella, \u00e9l pam, pararam pam pam\u2026 con \u00e9l p\u00edn, p\u00edr\u00edn, p\u00edn, p\u00edn, con el pam param pam pam; \u00e9l qu\u00e9 no beba vino, ser\u00e1 un animal, \u00a1ser\u00e1 un animal!<\/em>>> pero antes de comenzar la segunda estrofa de tan alegre canci\u00f3n; Don Pepo a cre\u00eddo mirar, que, entre carcajada y carcajada: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ellas se van apapachando y, besando en la boca! Y acelera el paso pensando que ellas, van excitadas, que solo as\u00ed desfogan su loca calentura. <\/p>\n\n\n\n<p>Se anima y con mejor timbre de voz reanuda la francachela<em>&nbsp;&lt;&lt; \u00a1y\u2026 ya tengo yo escrito, en mi testamento, que me han de enterrar; que me han de enterrar!: \u00a1con una botella repleta de vino y un! \u00a1racimo de uvas en el paladar\u2026 en el paladar!&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y entusiasm\u00e1ndolas grita a voz en cuello:&nbsp;<em>\u00a1Aguas de las verdes matas! \u00a1T\u00fa me tumbas, t\u00fa me matas! \u00a1y me haces andar a gatas!&nbsp;<\/em>Y ya en el interior del corredor, de la casona de Zulema, bajo el portal del patio central: lanz\u00f3 su grito de guerra:&nbsp;<em>\u00a1\u00dapi y \u00e1pa! \u00a1Me dijo una de Escuinapa! \u00a1\u00a1este tibur\u00f3n del agua; la pura espinita saca!!&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y pocos minutos despu\u00e9s se escuch\u00f3 un ruido caracter\u00edstico y, un corcho vol\u00f3 por el aire y una espumeante botella del Casillero del Diablo, pas\u00f3 de mano en mano y de boca en boca, a la que sigui\u00f3 otra y otra, sin lograr apagar la sed de sus gargantas, ni sosegar las fren\u00e9ticas danzas, de cuyas contorsiones, a Don Pepo le qued\u00f3 para siempre ese dolor de ci\u00e1tica que no le permite hacer bien sus rutinas de trabajo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras \u00e9l baila, y se contorsiona como un pose\u00eddo en celo; va a la cocina en busca de otra botella: las dos maduras y cachondas mujeronas; se han desnudado y corretean a Zulema, por toda la recamara, jal\u00e1ndole la ropa. <\/p>\n\n\n\n<p>Al final la arrinconan, la atrapan y logran desnudarla, y quit\u00e1ndole las bragas; se dan con ella, un tremendo y sensual agarr\u00f3n, de besos, lamidas y relamidas; \u00a1todo un fest\u00edn l\u00e9sbico! <\/p>\n\n\n\n<p>El Pepo; que ya regresa de la cocina, con un puro encendido en la boca y una botella de tinto en la mano: se detiene al mirar el reguero de lencer\u00eda y queda pasmado; ante aquel aquelarre desenfrenado: <\/p>\n\n\n\n<p>Al reaccionar; se lanza sobre ellas y empieza a repartir besos, leng\u00fcetazos y chupetones; convertido en un macho cabr\u00edo. <\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de un buen rato de majarse con ellas; y sin haber conseguido la satisfacci\u00f3n plena de sus ansias; con la libido excitada a m\u00e1s no poder; las mira que extenuadas, empiezan a retirarse rumbo a la recamara contigua; entonces; \u00e9l se abraza de Zulema pidi\u00e9ndole por el amor de Dios, aunque fuera un placebo de amor, que calmara su lujuria desbordada. Ella, c\u00f3mo una leona; ah\u00edta de placer, y obnubilada por los efectos del vino: se dej\u00f3 hacer, sin participar en aquel acto de entrega suprema, que Pepo tanto estaba deseando\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Pero ella, satisfecha, se fue quedando dormida y su cuerpo qued\u00f3 tendido sobre la cama; lacio, y, l\u00e1nguido\u2026 Pepo; insatisfecho y excitado a\u00fan, c\u00f3mo un gambusino, \u00e1vido de placer: no puede contenerse y en la penumbra; primero agazapado y despu\u00e9s a gatas; se fue acercando a la recamara donde Esmeralda y Remedios; reposan tumbadas en la cama, en toda su espl\u00e9ndida y prometedora desnudes; que en la penumbra de la madrugada, rasgada por la filtraci\u00f3n de unos traviesos hilos de plata; se ofrecen a sus ojos, con un gratificante y perturbador espect\u00e1culo. <\/p>\n\n\n\n<p>Titubeante, libidinoso e inseguro, se fue aproximando a la cama, afiebrado; se hinc\u00f3 en la alfombra: la piel blanca, m\u00f3rbida y sensual de Remedios, que es la m\u00e1s pr\u00f3xima; queda a su alcance. <\/p>\n\n\n\n<p>Los cuerpos de ellas, una detr\u00e1s de la otra; reposando de cucharita, como si fueran replicas una de la otra: en dec\u00fabito lateral derecho. Sudando erotismo, toda una carga apetitosa de sensualidad. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l, alarg\u00f3 sus manos temblorosas y la toc\u00f3 primero en el hombro izquierdo, y al contacto, escuch\u00f3 sus labios&nbsp; gemir; y anhelante, desliz\u00f3 su diestra por la tersa piel de su costado, hasta donde su breve talle de alabastro; perdi\u00f3 el nombre y se prolong\u00f3 en la exquisita curva de su opulenta cadera; ella, pareci\u00f3 temblar bajo el calor de la febril caricia; entonces \u00e9l, m\u00e1s animado, ya no pudo resistir, \u00a1y la beso en el hombro!: la beso en la nuca, la beso en el cuello, y acercando sus labios a los de ella; los ros\u00f3 suavemente, pero al sentir su consentimiento: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1La beso con gran pasi\u00f3n! estrujando sus labios en un beso asesino y animal; y ella, voluptuosa; lo engarz\u00f3 poderosamente con su brazo izquierdo; aprision\u00e1ndolo por el cuello. <\/p>\n\n\n\n<p>Pepo tembl\u00f3 de lujuria, incapaz de controlar su golosa lascivia, convertido ya, en un torrente invasor; \u00a1no resisti\u00f3 m\u00e1s! dej\u00f3 flotar su mano, estirando su brazo derecho, alcanz\u00f3 a tocar la cadera rotunda de la exuberante Esmeralda y ella, le acarici\u00f3 el brazo peludo y erizado: <\/p>\n\n\n\n<p>Pepo en el paroxismo de la\u00a0hipersexualidad, de su satirismo desbocado: abandon\u00f3 el marfil de la piel de Remedios y d\u00e1ndole la vuelta a la cama; sin m\u00e1s pre\u00e1mbulos, hundi\u00f3 su rostro en la entrepierna de la diosa morena; lo hundi\u00f3 hasta alcanzar resonancia de alas; de la mariposa enamorada, que habita en su cuevita del placer; y al escuchar gemidos de gata en celo: se atrevi\u00f3 a atisbar hacia arriba con sus ojos de lagarto cebado; entonces pudo ver, como ellas se besaban; entreverando sus cabelleras alborotadas y enroscando sus brazos en un contraste asombroso y retorcido de \u00e9bano y marfil: <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces \u00e9l, decidido al fin a desahogar de una vez por todas su irrefrenable apetito sexual: sali\u00f3 de su cueva de placer y abordando a Esmeralda por las caderas, la jal\u00f3 hasta el borde de la cama; para ponerla al alcance de su implacable virilidad, ella; se dej\u00f3 llevar suavemente, entonces \u00e9l, comenz\u00f3 el abordaje con todo el protocolo, que la situaci\u00f3n le estaba reclamando. <\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan su vasta experiencia amatoria, aquel momento requer\u00eda: \u00a1el desempe\u00f1o de un maestro! <\/p>\n\n\n\n<p>Ella, la exuberante Esmeralda; sin soltarse por completo de Remedios, gir\u00f3 sobre su lado izquierdo, y le ofreci\u00f3 temblando su carnosa \u201cresonancia del placer\u201d; \u00e9l; Don Pepo, a sus a\u00f1os, aunque ya estaba como un toro de lidia en el segundo tercio; se dio tiempo para\u00a0\u00a0lucir su trap\u00edo: e inclinando su morrillo, busc\u00f3 de nuevo en aquella jungla p\u00fabica; la resonancia del placer y resopl\u00f3 dentro de ella, su con sus belfos despiadados, el ardiente fuego de su respiraci\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ella, encogiendo sus largas y poderosas piernas; se le ofreci\u00f3 con toda plenitud; y fue entonces cuando \u00e9l viejo semental, ciego y enyerbado; \u00a1\u00a1embisti\u00f3!! confiado en el galleo: cay\u00f3 en el enga\u00f1o, sin advirti\u00f3 los trastos de la matadora\u2026&nbsp; Porque ella, tan pronto sinti\u00f3 sus avasalladores pitones: <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Resping\u00f3 con insospechada violencia! lanzando al acalenturado Don Pepo, contra la pared, donde se dio tan tremendo cabezazo: \u00a1que qued\u00f3&nbsp; aturdido!\u2026&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s sobrevino una marabunta de manotazos, empujones y patadas que cayeron sobre el sorprendido y frustrado Don Pepo, seguidos de una histeria colectiva, a la que se sum\u00f3 Zulema ya despierta. <\/p>\n\n\n\n<p>Todos desnudos formaban un cuadro esquizofr\u00e9nico y sodomita; que ni las Tres Gracias Desnudas, vapuleando al Dios de la Guerra sin armadura; podr\u00edan haberse igualado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desnudo, aturdido y superado en n\u00famero, \u00e9l pobre viejo Don Pepo, estaba siendo empujado por el corredor, rumbo al zagu\u00e1n, con la aviesa intenci\u00f3n de expulsarlo a la calle, sin ninguna consideraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l, al percatarse de lo que le esperaba; se imagin\u00f3 verse en pelotas en plena calle; \u00a1en pleno centro de Culiac\u00e1n! y eso le bast\u00f3 para sacar fuerzas de aquella desventajosa e inveros\u00edmil contienda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con su noble figura totalmente descompuesta, con el rostro congestionado y con los pelos de punta: <\/p>\n\n\n\n<p>Lanz\u00f3 un par de gritos fenomenales y soltando patadas y mordiscos sin control, c\u00f3mo un loco; lanzando pu\u00f1etazos a diestra y siniestra: en unos cuantos minutos, logr\u00f3 poner fuera de combate a aquellas hombrunas, borrachas y rijosas, que se le hab\u00edan negado de tan mala manera. <\/p>\n\n\n\n<p>A c\u00f3mo pudo y aprovechando la ventaja moment\u00e1nea que hab\u00eda logrado conseguir: busc\u00f3 su ropa y se visti\u00f3 a toda prisa y con los zapatos Flexi en la mano, gan\u00f3 la calle antes del amanecer\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Que si se espera, la locura hubiese alcanzado grandes proporciones; porque al aparecer los murci\u00e9lagos; se hubiera celebrado aqu\u00e9l ritual sat\u00e1nico del combate a muerte con los felinos, que ya rondaban por ah\u00ed, maullando por los alrededores, y esperando sus presas\u2026 otra hubiera sido la historia por contar\u2026&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo en franca retirada, a pesar de ir ensimismado, pensando que no volver jam\u00e1s, ni por la feria por aquellos lugares\u2026 cruz\u00f3 el bulevar Madero sin detenerse en el camell\u00f3n; dej\u00f3 atr\u00e1s el oxxo, y la menuder\u00eda que ya estaban abiertos al p\u00fablico, sin voltear siquiera.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de llegar a su casa, mientras que la brisa de la madrugada, le despeinaba las canas, le refrescaba su rostro, y le aclaraba la mente. <\/p>\n\n\n\n<p>Lastimado por la soquetiza recibida; sinti\u00f3 que algo perturbaba el ritmo de su franco paso de retirada; atemper\u00f3 su fingido donaire de vencedor, bajando la vista, descubri\u00f3 con asombro: \u00a1que eran sus calzoncillos! \u00a1Que se le iban saliendo por una manga del pantal\u00f3n! En las prisas por vestirse crey\u00f3 haberlos perdido. <\/p>\n\n\n\n<p>Y volteando a todos lados, se agach\u00f3 a recogerlos y guard\u00e1ndolos en su bolsillo, y se apuro en paso marcha para llegar a su casa antes del amanecer\u2026 y evitar ser sorprendido, y\u2026 reprendido por su mujer en plena banqueta\u2026&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la banqueta caminan rumbo\u00a0a la esquina con Bulevar Madero; van cantado, Don Pepo lleva\u00a0la primera 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