{"id":1208,"date":"2023-08-15T17:51:13","date_gmt":"2023-08-15T17:51:13","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1208"},"modified":"2023-08-15T17:52:40","modified_gmt":"2023-08-15T17:52:40","slug":"lecturas-para-un-momento-octava-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/08\/15\/lecturas-para-un-momento-octava-parte\/","title":{"rendered":"Lecturas para un momento. Octava Parte."},"content":{"rendered":"\n<p>Es medio d\u00eda y Don Pepo, sentado en el comedor, ha escuchado atento el largo relato de Zulema: mientras se toma la tercera cerveza, tamborilea con los dedos sobre la mesa, y mueve inquieto las rodillas en se\u00f1al de impaciencia; sabe que no podr\u00eda aguantar una segunda parte y antes de que ella agarre aire de nuevo para reanudar; se echa atr\u00e1s en la silla y le pregunta: &#8211;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY\u2026 ya has terminado? Porque lo que yo te pido, me parece que no tiene nada que ver, con esas, tus\u2026 amiguitas. \u2013 Por el contrario, mi gentil y valeroso caballero; dijo ella, \u00bfQu\u00e9 no es precisamente, un buen acompa\u00f1amiento lo que me estas pidiendo para esta noche? \u2013 Si, pero, \u00bfellas estar\u00e1n dispuestas? &#8211; Claro que s\u00ed mi Don Pepo, ellas vendr\u00e1n esta noche. Mira ahora te lo explico y sin dar tiempo a m\u00e1s preguntas; agarra aire y se lanza a la temida segunda parte del relato:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy a la diez de la noche; me han invitado al bar del hotel San Marcos. Ah\u00ed nos reuniremos con ellas. Don Pepo la mira esc\u00e9ptico \u2013Pero ellas \u00bfya est\u00e1n al tanto de lo ocurrido aquella noche? Y sentenci\u00f3 santigu\u00e1ndose con temor: &#8211; \u00a1y que seguramente volver\u00e1 a ocurrir a la menor provocaci\u00f3n!&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bueno mira: dijo ella optativa, \u00bfporque no dejamos para ma\u00f1ana o pasado tus planes?, y mira: hoy te las presento; las conoces, haces migas con ellas y dejas que te conozcan y se familiaricen contigo; y despu\u00e9s: \u00a1continuamos con el exterminio que tienes planeado! \u2013Don Pepo, pondera la propuesta, se soba el pecho, agarra aire y lo expulsa, empieza a sentirse aliviado; acepta con movimientos de cabeza, pero r\u00e1pidamente aclara paradas: pero que no sea por toda la noche, porque ya te digo; en mi casa\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>Zulema lo ataja poni\u00e9ndole un dedo sobre la boca y\u2026 mir\u00e1ndolo de arriba abajo, le sugiere: -Estar\u00eda bueno&nbsp;que te refrescaras un poco, te tranquilizaras y te cambiaras por lo menos de camisa por una m\u00e1s apropiada. \u2013Si claro, acept\u00f3; pero tendr\u00e9 que volver a mi casa para eso. \u2013 \u00a1No! espera un momento y escucha: que feo habito tienes; no sabes escuchar, te gusta interrumpir, y le repiti\u00f3 la orden: espera un momento. <\/p>\n\n\n\n<p>Ella se alej\u00f3 rumbo a la recamara y regres\u00f3 trayendo un paquete; cuya vistosa propaganda impresa, es de la prestigiada tienda de ropa para caballeros:&nbsp;\u201cNino Gallegos\u201d, y abriendo la envoltura, sac\u00f3 una guayabera blanca y se la mostr\u00f3 diciendo: -Te quedar\u00e1 al cuerpo. \u2013 \u00a1Pero \u00a1c\u00f3mo! Intent\u00f3 protestar Don Pepo, pero Zulema lo ataj\u00f3&nbsp;orden\u00e1ndole silencio y explic\u00e1ndole: aquella noche t\u00fa ropa qued\u00f3 destruida y desde entonces pens\u00e9; que lo menos que merec\u00edas, era que yo te la pagara, al d\u00eda siguiente la compr\u00e9 y desde entonces est\u00e1 aqu\u00ed esper\u00e1ndote\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entretenidos en comentar la inminente entrevista con las nuevas amigas; no han sentido pasar las horas, la luz del sol se ha perdido, la tarde a comenzado a pardear; y\u2026 \u00a1de repente!&#8230; sienten como el espacio que los rodea, se va invadiendo con un lejano pero conocido rumor, muy r\u00e1pido e irremediablemente se satura con el f\u00e9tido olor a almizcle y azufre\u2026: <\/p>\n\n\n\n<p>Los siguientes cinco minutos \u00a1son terribles! no por conocidos y experimentados con anterioridad; dejan de ser aterradores\u2026 aferrados el uno al otro soportan el r\u00e1pido pero electrizante momento; que por obra de Dios pasa pronto, y del que solo queda, como endemoniada se\u00f1al: unas cuantas alas negras desgarradas y \u00e9l l\u00edder de la manada de felinos; relami\u00e9ndose los carrillos y maullando, que insatisfecho: no se ha retirado del coto de cacer\u00eda, y parece que ha decidido a esperar ah\u00ed hasta el amanecer, a que regresen de los quir\u00f3pteros, los hijos de la noche\u2026&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo est\u00e1 nervioso; impresionado, porque muy bien lo sabe, el Padre Jeringas se lo advirti\u00f3:&lt;&lt;cuando te enfrentes con las fuerzas del mal, no permitas que nada, ni nadie distraiga tu atenci\u00f3n, que nada, ni nadie te conf\u00ede, que no se te olvide t\u00fa sagrada defensa; porque\u2026 <\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Podr\u00edas perder el alma! y quedarte vagando entre las sombras, entre este mundo y el otro para siempre&gt;&gt;&nbsp;y es por eso que no permiti\u00f3 que ni el alcohol, ni la sensualidad, ni el erotismo; previos al momento: hicieran presa de \u00e9l\u2026 durante la inquietante aparici\u00f3n de los murci\u00e9lagos y su enfrentamiento con los gatos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pasado el combate; ambos han reaccionado y ella es la primera en pedirle que se vista con la ropa nueva y \u00e9l se incorpora, tomando las prendas las revisa, la huele, y mete el antebrazo en la pretina del pantal\u00f3n talla 36 y duda, calculando s\u00ed su barriga, llenar\u00e1 lo que la pretina excede m\u00e1s all\u00e1 de su pu\u00f1o cerrado; se sienta en el borde de la cama; mete uno y despu\u00e9s el otro p\u00ede en las mangas del pantal\u00f3n, se incorpora y lo sube hasta la cintura, comprobando con agrado, que apenas le cierra, se calza los Flexi que recibi\u00f3 de regalo el reci\u00e9n pasado d\u00eda del padre y, al verse en el espejo, le disgusta un poco su barriga cervecera; pero hace un moh\u00edn de resignaci\u00f3n y acto seguido, calmado pero airoso, con un gesto de solemne parsimonia; que envidiar\u00eda el m\u00e1s avezado gigol\u00f3: se aboton\u00f3 la guayabera y se acerc\u00f3 al espejo estirando y recogiendo los brazos, para comprobar lo bien que le hab\u00eda hormado al cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p>Sin poder evitarlo; se mir\u00f3 de reojo medio complacido y abriendo la boca: se premi\u00f3 a si mismo con una caricia de la mano izquierda sobre la mejilla derecha; y con sinceridad irremediable; valor\u00f3 lo poco que quedaba ya de su pasada juventud y de su inquietante, pero ya desaparecida guapura\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Zulema por su lado, tambi\u00e9n estaba terminando su arreglo personal, que consisti\u00f3 en ropa muy ocasional y sencilla, de colores pastel. Y cuando se encontraron en la sala; ella no pudo contener una interjecci\u00f3n de j\u00fabilo: Oh l\u00e1 l\u00e1! Monsieur! Quel succ\u00e9s! A lo que \u00e9l, recordando a Cantinflas, atin\u00f3 a corresponder: Cherchez la femme, mon Cher\u00ed!! Y haciendo una rid\u00edcula caravana, le ense\u00f1\u00f3 la tonsura de la regi\u00f3n occipital.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00edan la nueve con cuarenta minutos, cuando se escuch\u00f3 el discreto timbre del Moto-Startak, y ella contest\u00f3:&nbsp;&lt;&lt;qui parl\u00e9&gt;&gt; con bien&nbsp;estudiado acento; af\u00f3nico y gutural. Y del otro lado \u2013Oye, somos nosotras, Esmeralda y Remedios; ya estamos aqu\u00ed, te esperamos. Ella: \u2013Tr\u00e9s bie! Pero no voy sola: me acompa\u00f1a un caballero. <\/p>\n\n\n\n<p>Y sin dar tiempo a contestar, colg\u00f3 y acto seguido; mir\u00f3 a Don Pepo insinuante y ante su asombro: le extendi\u00f3 su cartera abierta, dici\u00e9ndole con firmeza: -Toma tres grandes: porque t\u00fa pagar\u00e1s la cuenta\u2026 Pepo obedeci\u00f3 sin chistar, y sus labios ensayaron una leve sonrisa, con la discreta petulancia que en otros tiempos sol\u00eda tener\u2026 y en un chispazo retrospectivo de la mente, record\u00f3: <\/p>\n\n\n\n<p>All\u00e1 por los a\u00f1os setenta, cuando reci\u00e9n lleg\u00f3 del Mexicali de sus amores, donde; desde muy jovencito, se desempe\u00f1\u00f3 como&nbsp;&nbsp;mandadero en las oficinas del CDE del PRI, y donde conoci\u00f3 a ciertas regidoras del H. Ayuntamiento fronterizo: que les gustaba mucho el trago y las reuniones privadas, donde \u00e9l la hac\u00eda de mesero, sirvi\u00e9ndoles los tragos con un poquit\u00edn de exageraci\u00f3n; y ellas premiaban con largueza su ardiente lozan\u00eda&nbsp;&nbsp;y su vigor inagotable\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entraron al lobby del moderno hotel San Marcos y lo cruzaron sin detenerse. Don Pepo conoc\u00eda como pocos las instalaciones donde antes hab\u00eda prestado sus servicios de mil-U, pero que hoy, por primera vez visitaba como cliente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al entrar al bar, se detuvieron y al instante; un mesero sol\u00edcito&nbsp;&nbsp;los condujo a una mesa de tres: Esmeralda y Remedios se pusieron de pie sonrientes y se encargaron de presentarlos con el galante caballero que las acompa\u00f1aba; cuyo nombre me reservar\u00e9;&nbsp;&nbsp;a pesar de que a punto estuvo de provocar mis celos; con su juventud y buena presencia: <\/p>\n\n\n\n<p>Estrech\u00f3 las manos de Zulema entre las suyas, y se las bes\u00f3 insinuante, ante las miradas divertidas de sus compa\u00f1eras de mesa; y debido a que hoy; ocupa una importante posici\u00f3n pol\u00edtica, y a que: un hombre discreto como yo: es la mitad de un buen amigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se sentaron y sin esperar a que pidieran; el mesero se acerc\u00f3 trayendo una botella de Blue Rhin y dos esbeltas copas de cristal; pidi\u00f3&nbsp;permiso para descorchar, y mientras nos serv\u00eda las copas; intercambio miradas de inteligencia con el caballero, que desde ese momento se mostr\u00f3 como un espl\u00e9ndido anfitri\u00f3n; cuya esplendidez y buenos modales no le impidieron preguntar; a que se deb\u00eda la silenciosa presencia de Don Pepo; a lo que Zulema contest\u00f3: que \u00e9l era su inseparable guardaespaldas. <\/p>\n\n\n\n<p>Respuesta que lo tranquiliz\u00f3 y a partir de ese momento: se dedic\u00f3 a besuquearse con las tres mujeres, sin importarle un comino la presencia de Don Pepo, que a duras penas se contuvo. <\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00edan pasadas ya las doce de la noche, cuando; apareci\u00f3 un alfe\u00f1ique vestido todo de blanco y acerc\u00e1ndose por la espalda del efusivo caballero; le dijo con delicadas inflexiones en la voz:&nbsp;\u201cv\u00e1monos ya\u201d&nbsp;el caballero se molest\u00f3 y con una se\u00f1a intent\u00f3 despedirlo; pero el alfe\u00f1ique le inform\u00f3 terminante&nbsp;\u201cya es hora, tu mujer est\u00e1 por llegar al aeropuerto\u201d&nbsp;y&nbsp;el caballero entonces, sin esperar a mayores aclaraciones se levant\u00f3 presuroso y haci\u00e9ndole se\u00f1as al mesero: firm\u00f3 la cuenta y se march\u00f3\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo se equivoc\u00f3 de cabo a rabo, cuando pens\u00f3 que el espl\u00e9ndido sujeto ser\u00eda el prestanombres de alg\u00fan buch\u00f3n; porque no&nbsp;tard\u00f3 en escuchar a Esmeralda cuando entusiasmada le dec\u00eda: \u00a1ay Zule! \u00e9ste es el Shugar Dady que nos mand\u00f3 pagar la cuenta de Los Portales la otra noche y f\u00edjate que ard\u00eda en deseos por conocerte. <\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 bueno que este ruco no la hizo de pedo. Nos hubiera echado a perder el negocio. \u2013 \u00bfPero porque lo dices guapa? Y refiri\u00e9ndose a Don Pepo abund\u00f3: \u00e9l es un hombre sabio, que no se espanta de nada. Y exagerando: tambi\u00e9n ha recorrido el mundo y su discreci\u00f3n es admirable\u2026 &#8211; \u00a1Ha s\u00ed! \u00bfNom\u00e1s eso?&nbsp;&nbsp;\u2013Bueno, si vamos a ser amigas de verdad; lo tendremos que compartir todo, y \u00e9l tambi\u00e9n ser\u00e1 para ustedes, lo que es para m\u00ed; y ya tendr\u00e1n tiempo de conocerlo\u2026&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Para Don Pepo, que sin darse cuenta del efecto que ya hab\u00edan surtido en \u00e9l, las copas de aquel vino blanco, tan delicioso y suave al paladar: aquellas palabras fueron c\u00f3mo el toque de un clar\u00edn, que anuncia la batalla; se irgui\u00f3 en su butaca y su actitud, que hasta entonces hab\u00eda sido del m\u00e1s bajo perfil, cambio al instante y de su cuerpo pareci\u00f3 desprenderse un halo de encanto y simpat\u00eda\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy a la diez de la noche; me han invitado al bar del hotel San Marcos. 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