{"id":1101,"date":"2023-08-04T17:56:34","date_gmt":"2023-08-04T17:56:34","guid":{"rendered":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/?p=1101"},"modified":"2023-08-04T17:57:47","modified_gmt":"2023-08-04T17:57:47","slug":"lecturas-para-un-momento-7ma-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vidapublicarevista.com\/index.php\/2023\/08\/04\/lecturas-para-un-momento-7ma-parte\/","title":{"rendered":"Lecturas para un momento. 7ma parte."},"content":{"rendered":"\n<p>Don Pepo se ha prestado a un riguroso examen m\u00e9dico; es tanto su deseo de abandonar la prisi\u00f3n domiciliaria a que lo ha sometido su mujer que; \u00e9l mismo ha pedido que venga un m\u00e9dico a examinarlo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico despu\u00e9s de auscultarlo rigurosamente, ha dictaminado su total restablecimiento f\u00edsico y mental, de cualquier padecimiento, accidente o achaque que hubiese padecido, y lo ha puesto bajo una alentadora prescripci\u00f3n:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Dieta de alimentos a base de carnes blancas; como lo es el pollo y el pescado. Actividad f\u00edsica: solaz esparcimiento, caminata al aire libre, de preferencia en las riberas del rio Tamazula y el Humaya. Y para mantener \u00e1gil la mente; debe reunirse con sus cuates en la cantina y practicar juegos de mesa, y desde luego con toda moderaci\u00f3n: puede tomarse unas cuantas cervezas\u2026\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin esperar ninguna paga por sus honorarios se ha marchado presuroso: sin darle tiempo a protestar a la se\u00f1ora de Don Pepo y \u00e9ste por su parte, se ha tapado la boca con las manos y ocultando su regocijo; hizo mutis por la derecha rumbo al ba\u00f1o a toda prisa. Su esposa, sumamente contrariada por el desenlace que ha tenido\u00a0la vista del m\u00e9dico: lo ha seguido hasta el ba\u00f1o en actitud punitiva; profiriendo sin\u00a0reservas, una retah\u00edla de calificativos, que ponen en entredicho el t\u00edtulo del m\u00e9dico: de inepto y de alcahuete no lo ha bajado.<\/p>\n\n\n\n<p>En un intento de desquitar su coraje; ha salido a reclamarle a la vecina que se lo recomend\u00f3, pero como no ha querido escucharla; regres\u00f3 a&nbsp;su casa hecha un basilisco, increpando a Don Pepo. Pero \u00e9ste, decidido&nbsp;recuperar su libre albedr\u00edo a como d\u00e9 lugar; ya no est\u00e1, se ha salido la banqueta, y se encuentra platic\u00e1ndole a Don Fernando su vecino, todos los pormenores de sus quince d\u00edas de encierro, que no fue debido al contagio del covid, y nada por el estilo; si no a una amnesia, que se le complic\u00f3 con un v\u00e9rtigo transitorio. La se\u00f1ora al ver que no se ha marchado; a duras penas se calma y lo llama haci\u00e9ndole se\u00f1as; \u00e9l se niega a entrar a la vivienda y ella con el mismo lenguaje lo amenaza que se las pagar\u00e1; y se vuelve a interior, donde no tardaron en escucharse exagerados ruidos de cocina.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo; instal\u00e1ndose en su nueva normalidad y&nbsp;ante el enfado de su mujer: decide que ser\u00e1 mejor darle un poco de tiempo para que se calme; y se va a darle una vuelta al vecindario.&nbsp;&nbsp;Vestido con su acostumbrado Levi\u2019s y su playera estampada que mal disimula su barriga; en chanclas de descanso y luciendo al aire su escaza cabellera de zorro gris; recorre varias cuadras, saludando a sus vecinos; que aprovechando que no ha llovido; han sacado sillas para sentarse a tardear en las amplias, y sombradas banquetas de la colonia Almada. \u00c9l es tan conocido en todo el barrio, que algunos ya saben el mitote: pues en la tortiller\u00eda, Do\u00f1a \u201cGeno\u201d se ha encargado de informar al vecindario: <\/p>\n\n\n\n<p>\u201c<em>f\u00edjate que Don Pepo est\u00e1 muy delicado de salud, la otra noche no vino a dormir a su casa, y la pobre de su mujer pas\u00f3 la noche en vela; llamando a todos sus parientes, al Civil, a Transito y a la Barandilla, tratando de localizarlo y pero dice que estaba en la cruz roja; que dizque se cay\u00f3 y se descalabr\u00f3 la chiluca, y que debido a su chochez, ya se le van las cabras pal monte, f\u00edjate nom\u00e1s que tragedia, \u00bfqui\u00e9n nos va a componer las cosas? \u00a1Hay no! pobre hombre y su mujer me pidi\u00f3 que les avise para que no lo vayan a buscar\u201d&nbsp;<\/em>y es por eso que algunos vecinos \u2018picuecos,\u2019 al verlo de nuevo: lo invitan con sorna a echarse una caguama banquetera: &#8211; Ese Don Pepo, vengase a echar una con los amigos: misma que \u00e9l agradece. \u2013 Gracias, gracias, se agradece, y sin dejar de voltear&nbsp;hacia su casa; sigue su eventual periplo sin detenerse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sin darse cuenta ha extendido su caminata hasta el bar del Asturiano, mira en su marquesina, el anuncio de las suculentas tortas de pavo y la t\u00edpica paella Valenciana, y se le hace agua la boca; saluda por la gran ventana que da a la calle Donato Guerra; al mism\u00edsimo Pepe Margolles, que se asoma; luciendo su gorro y su manoseado mandil: &#8211; \u00a1Quiubole Pepe! &#8211; \u00a1Ea Don Pepo! \u00a1P\u00e1sele, la casa invita! A lo que Don Pepo contesta con evasivas: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Ma\u00f1ana aqu\u00ed nos vemos mi amigazo. Y sin propon\u00e9rselo sigue su recorrido por el famoso&nbsp;&lt;&lt;triangulo de las bermudas&gt;&gt;&nbsp;no tarda en estar frente a&nbsp;\u201cLa Jaibita\u201ddonde tantas veces a departido con el contador Jos\u00e9 Herrera May y el Lic. Roberto Flores Amezcua&nbsp;&nbsp;y alg\u00fan otro intelectual que gusta de su cualidad de buen conversador y volteando a la otra acera, se sorprende al ver c\u00f3mo en ese instante se ilumina el espectacular anuncio del \u201cCactus Bar\u201d, resiste estoico la tentaci\u00f3n de entrar y se apresura a dar la vuelta a la esquina; <\/p>\n\n\n\n<p>pero de repente, sus o\u00eddos se inundan con las notas musicales del cuarteto que toca en el internacionalmente conocido bar \u201c\u00c9l Guayabo\u201d, sin duda \u00e9l m\u00e1s concurrido de&nbsp; Culiac\u00e1n; al pasar escucha con mucha claridad la voz del Tony que canta:&nbsp;&lt;&lt;<em>amor de cabaret, que se paga con dinero, amor de cabaret que poco a poco me mata y si embargo yo quiero: un amor de cabaret&gt;&gt;&nbsp;<\/em>y decidido a volver a su casa, emulando a Ulises de \u00cdtaca: hace o\u00eddos sordos y ojos ciegos&nbsp;&nbsp;ante el \u201c\u00c9vora Bar\u201d que por casualidad se ubica en frente, y tambi\u00e9n acaba de abrir sus puertas. Temerosos de caer en la tentaci\u00f3n; acelera el paso, desairando tambi\u00e9n la invitaci\u00f3n de Salom\u00e9 el cantinero de \u201cLa Pascola\u201d que por cierto acaba de reanudar sus actividades y su due\u00f1o est\u00e1 en la puerta invitando a los transe\u00fantes a pasar a disfrutar las bebidas y las exquisitas botanas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo ha pasado la prueba de fuego sin quererlo, y se siente contento y renovado. Dispuesto a todo se apura a recorrer las dos cuadras que lo separan de su casa; se enfila por la calle Pancho Villa y pasa por la f\u00e1brica de hielo sin detenerse a platicar con los obreros que lo conocen y creyendo que va pistiado le gritan consignas: \u00a1ese Don Pepo no se raje! \u00a1\u00c1nimo ya casi llega! \u00a1Alcabo que en su casa ust\u00e9 manda!&nbsp;&nbsp;\u00c9l se sonr\u00ede y sigue sin detenerse, y a los pocos minutos est\u00e1 frente a su puerta, que est\u00e1 abierta esper\u00e1ndolo\u2026 Su esposa lo espera ya tranquila, sabe que ha perdido la batalla y no quiere agravar la situaci\u00f3n:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Pepo ha sido el amor de su vida, y ella a querer o no, siempre le ha tolerado todas sus chingaderas, aunque es brava y celosa a m\u00e1s no poder, como toda mujer mexicana; siempre termina aceptando lo\u00a0irremediable; y \u00e9l que como todo macho mexicano; en la calle se mata con cualquiera, llegando a su casa: se somete y se aguanta todo lo que le caiga encima, a sabiendas de que se lo merece, por andar de cabr\u00f3n y de libertino\u2026\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo, es hombre de convicciones bien arraigadas; siempre ha pensado que es cierto el dicho:\u00a0\u201cel que nace p\u00e1 tamal del cielo le caen las hojas\u201d.\u00a0\u00a0Cree en el destino y en todo cuanto da\u00a0por cierto la filosof\u00eda popular: pero, sobre todo, desde ni\u00f1o aprendi\u00f3 a respetar la palabra empe\u00f1ada y no puede olvidar a Zulema, como si nada hubiera pasado, como si aquella noche no hubiese existido, ni hubiese nacido entre ellos dos, un v\u00ednculo; una extra\u00f1a adicci\u00f3n, que, si bien no se le puede llamar apego, s\u00ed ejerce sobre \u00e9l un extra\u00f1o magnetismo. Siente al recordarla,\u00a0\u201cun no s\u00e9 qu\u00e9, que qu\u00e9 s\u00e9 yo\u201d, que le impide hacerse pendejo y pasar por alto su condici\u00f3n de hombre de honor.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Pasada la borrasca familiar y sus d\u00edas de claustro que terminaron apenas ayer: decide ir a buscarla para rescatar la palabra empe\u00f1ada y explicarle lo que le pas\u00f3, aunque lo deje mal parado, el encierro de que fue objeto por parte de su mujer.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Zulema despu\u00e9s de aquella noche y viendo la ausencia de Pepo, se ha salido de la casa, se ha ido a visitar a su hermana a la ciudad de los Mochis y acaba de regresar. En entrevista privada con Pepo, ambos se han puesto al d\u00eda de lo acontecido, no hay desavenencia entre ellos y han pasado una tarde muy placentera; superado el dif\u00edcil momento del reencuentro: recordaron todo lo ocurrido aquella noche y entre advertencias; no pararon de re\u00edrse uno del otro y de festejar que pudieron vivir para contarlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pepo que, si bien ha ganado la batalla en su casa, tiene pendiente derrotar a los murci\u00e9lagos de la noche. Para reanudar su aventura y enfrentar la segunda batalla en contra de los&nbsp;\u201cmurci\u00e9lagos de la noche\u201d, se ha preparado lo mejor que ha podido: ha consultado a todos los negocios de plaguicidas que existen a Culiac\u00e1n; tambi\u00e9n ha buscado al Padre Jeringas y le ha relatado todo lo ocurrido y ha pedido su concejo; c\u00f3mo \u00faltimo recurso tambi\u00e9n ha buscado a su hijo el m\u00e9dico, para que dictamine su verdadero estado de salud: \u00e9ste le recetado de nuevo: un suero vitaminado, unas ampolletas de Campol\u00f3n para el vigor corporal y unas tabletas de Cervil\u00e1n para fortalecimiento y la buena circulaci\u00f3n sangu\u00ednea del cerebro\u2026&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Don Pepo, con todas estas medidas preventivas, todav\u00eda no est\u00e1 seguro; siente que necesita algo m\u00e1s y entonces decide hablar francamente&nbsp;con Zulema, expresarle sus temores y pedirle que ella invite a otras personas para sentirse m\u00e1s seguro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ella lo recibe a media ma\u00f1ana, luce de buen talante y hasta bromea en franc\u00e9s. \u2013 Comment allez-vouz? mon Chevalier&nbsp;&nbsp;de la&nbsp;&nbsp;Table Ronde! Y si darle tiempo a contestar prosigui\u00f3 en espa\u00f1ol. \u2013 Precisamente quer\u00eda platicarte: mira, un d\u00eda, despu\u00e9s del luto que guard\u00e9 por mi santa madre que en gloria est\u00e9; fui a Los Portales y ah\u00ed conoc\u00ed de manera muy particular a unas pelandruscas, que intentaron re\u00edrse de m\u00ed, yo nunca he sido dejada y no me gusta que se r\u00edan de m\u00ed y queriendo darles una lecci\u00f3n: <\/p>\n\n\n\n<p>ensaye mi peor personalidad, y primero les met\u00ed un susto y como salieron corriendo a esconderse en el tocador, las perdon\u00e9, les pagu\u00e9 la cuenta y una copa m\u00e1s; me sal\u00ed dej\u00e1ndoles un recado, con mi n\u00famero tel\u00e9fono celular\u2026 para no hac\u00e9rtela m\u00e1s larga, te cuento que me han estado llamando insistentemente, y yo, que con todo lo ocurrido me olvid\u00e9 de ellas; me pregunt\u00e9 qui\u00e9n podr\u00eda ser y me negu\u00e9 a contestar; pero como insistieron, ayer por fin les contest\u00e9: <\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; S\u00ed, quien habla. &#8211; Bueno buenas tardes, \u00bfZulema? Al escuchar voz de mujer, me tranquilic\u00e9 y bajando el tono de mi voz, la enronquec\u00ed. \u2013 S\u00ed, con qui\u00e9n tengo el gusto, &#8211; Hay s\u00ed eres t\u00fa, que emoci\u00f3n, somos las chicas de Los Portales. Al cabo de un esfuerzo, ca\u00ed en cuenta y volv\u00ed a preguntar con la misma voz. \u2013 S\u00ed, ya las recuerdo&nbsp;\u201cchicas\u201d,&nbsp;\u00bfc\u00f3mo est\u00e1n? \u2013 Nos hemos acordado mucho de ti y queremos conocerte; para que nos digas por favor, que cigarrillos fumas, \u00a1hay el que nos dejaste con el recado fue tremendo! \u2013 Bien\u201cchicas\u201d&nbsp;en los portales hoy a las diez, \u00bfles parece bien? \u2013S\u00ed pero ahora, \u00bfnosotras invitamos he? Y colgu\u00e9 sin agregar palabra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las maduras de los Portales, hacen su puntual aparici\u00f3n; ambas visten ropa de ocasi\u00f3n y se sorprenden al descubrir a Zulema, que, vestida de negro con sencillez, ocupa discretamente una mesa apartada y al aire libre en el&nbsp;jard\u00edn; fuma con elegancia un pitillo caf\u00e9 oscuro con la boquilla dorada: al verlas se echa hacia atr\u00e1s en la silla; pinza el cigarrillo entre \u00edndice y pulgar; y sonriendo le ofrece un toque; ellas se r\u00eden y se dirigen a ella. <\/p>\n\n\n\n<p>Ella no se para, pero abre ambos brazos, ofreci\u00e9ndoles un lugar a cada lado suyo; ellas la toman de las manos y la besan en las mejillas: al mismo tiempo inhalan&lt;&lt;obsession&gt;&gt;&nbsp;su perturbadora fragancia europea; que las hace sentir en otro mundo: Yo soy Esmeralda dijo la trigue\u00f1a y yo Remedios, dijo la rubia, dejando sentir la seda de sus manos, y el terciopelo de su voz. \u2013Bienvenidas, mi nombre ya lo saben y les ofrezco mi amistad y esto que s\u00e9; lo est\u00e1n deseando: y oliendo con deleite el pitillo se lo dio con licadeza a Esmeralda. Ellas se sentaron sin soltarle la mano, como si desde antes fueran, las buenas amigas que llegar\u00edan a ser. <\/p>\n\n\n\n<p>El mesero, pregunt\u00f3 sac\u00e1ndolas de la primera impresi\u00f3n: &#8211; \u00bfQue les sirvo? se miraron entre s\u00ed, y Zulema sin titubear. \u2013Para m\u00ed otra copa de vino blanco y ellas un poco desconcertadas. \u2013Para nosotros, una Paloma en vaso Collin\u00b4s, por favor. -Al instante se\u00f1oritas y s\u00ed, r\u00e1pido regres\u00f3. Al momento de servirles, no pudo evitar la intensa mirada de Zulema, que lo inquiet\u00f3 haci\u00e9ndolo perder ligeramente el control, se retir\u00f3 y al regresar a la barra, coment\u00f3 con la Due\u00f1a: -Se\u00f1ora, ah\u00ed est\u00e1 de nuevo la mujer de aquel d\u00eda. \u2013Ha s\u00ed, qu\u00e9date pendiente de su mesa, ya sabes, ya te dije qui\u00e9n es, me extra\u00f1a que haya vuelto, seg\u00fan me dijeron no tardaba en volver a Francia, donde es due\u00f1a de un lugar de la Cuisine R\u00e9gionale nourriture Mexicaine: \u00e9l mesero se qued\u00f3 en ayunas, pero no perdi\u00f3 de vista la mesa y estuvo pendiente del m\u00e1s m\u00ednimo gesto de Zulema.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esmeralda no pudo aguantar y tomando el pitillo entre sus dedos lo llev\u00f3 a la boca: ante su sorpresa, el mesero apareci\u00f3 al instante y le dio fuego. Esmeralda lo succion\u00f3 con fruici\u00f3n y despu\u00e9s lo pase\u00f3 por enfrente olfate\u00e1ndolo. &#8211; Que cosa m\u00e1s rica y se lo ofreci\u00f3 a Remedios, que tambi\u00e9n le dio el golpe inspir\u00e1ndolo profundamente. Zulema las mir\u00f3 alternativamente y sonri\u00f3, sintiendo un cosquilleo en el bajo vientre, contrajo la entrepierna y entrecerr\u00f3 sus grandes ojos negros, y mordi\u00e9ndose ligeramente el labio inferior; dilat\u00f3 notablemente sus fosas nasales, inalando los estr\u00f3genos que sent\u00eda fluir de sus costados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El teclado a cargo de Paty Galindo, amenizaba la velada enmarcando su delicada voz; despu\u00e9s de entonar algunas canciones tropicales; cambi\u00f3 de g\u00e9nero, y se fue imbuyendo en un estilo de Blues, que por momentos parec\u00eda exceder la estructura musical de doce compases; para pasar a una delicada improvisaci\u00f3n de jazz, que a querer o no, gener\u00f3 una complicidad colectiva, llenando de erotismo y de sensualidad la estancia a media luz&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>La mesa de tres, estaba vac\u00eda; entre otras personas: Zulema, Remedios y Esmeralda, tomadas de las manos se mov\u00edan suavemente, en una triada r\u00edtmica y voluptuosa, que no dejaba campo a la imaginaci\u00f3n. De la voz de la cantante sal\u00edan emotivos susurros musicales; que, en su evoluci\u00f3n, se fueron trasladando a una especie de Soul Groove, ejecutado en exquisita conjunci\u00f3n de voz y teclado, que continu\u00f3 hasta que la interprete extenuada, colg\u00f3 los brazos e inclin\u00f3 la cabeza, agradeciendo los aplausos; para despu\u00e9s buscar su copa, que como siempre la esperaba fiel sobre la cubierta del teclado\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zulema despu\u00e9s de aquella noche y viendo la ausencia de Pepo, se ha salido de la casa, se ha ido a visitar a su hermana a la ciudad de los 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